Sus atributos, mi seguridad

Bosquejos Bíblicos

Prédica de Hoy: Sus atributos, mi seguridad

Predicas Cristianas Texto Bíblico: «Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.» Santiago 1:17 

Introducción

Recordando el registro bíblico acerca de la creación, podemos ver como desde el inicio existía un plan para con nosotros. Sabemos que esto fue interrumpido por las tentaciones de Satanás por una cantidad de tiempo enorme. Sin embargo, la voluntad de Dios es plena y será cumplida en su momento.

El Dios en que hemos creído es un ser divino. La humanidad posee muchas cualidades semejantes a las de Él, ya que el hombre y la mujer fueron creados a su imagen y semejanza. Pero, sus atributos lo hacen superior al ser humano, ya que el Señor es el creador de todas las cosas (Apocalipsis 4:11), por ello tiene potestad sobre ellas. Además es omnipresente, está en todas partes, omnipotente, todo lo puede, y omnisciente, todo lo sabe.

El Señor está sobre todas las cosas, nos creó cuidadosamente, desde un principio fuimos pensados para Él, incluso antes de nuestro nacimiento. Él es fiel, y su amor sin límites lo convierte en el único ser digno de toda alabanza. Si prestamos atención notaremos como cada día se consiguen más razones para glorificarle constantemente.

Él nos conoce, sabe que pensamos, lo que queremos, y nuestros sentimientos. Dios todo lo ve, por lo que no podemos engañarle. En función de esto, el hombre debe actuar decorosamente, ser sabios en obedecerle y seguirle.

Por estos atributos tan maravillosos, es que resulta importante adorar, creer y obedecer, para permanecer en sus caminos, conocerle, creerle, estudiarlo a la luz de las Santas Escrituras, entender su carácter, las características de su personalidad, ir descubriendo que es un Ser perfecto, tres veces Santo, Misericordioso y Amoroso.  Mientras no seamos creyentes, nuestra permanencia en sus caminos no se da por segura.

Conocerle es amarle

Un amor verdadero se va cultivando a diario. No es posible amar profundamente lo que acabamos de ver; es conviviendo, como se conocen los aspectos característicos de los demás que, nos resultan afables o desagradables, es allí que comienza a crecer en nosotros un sentimiento más asentado hacia lo que nos rodea. Lo que fugazmente comenzamos a amar, fugazmente sale de nuestras mentes y nuestros corazones.

El Señor nos ama infinitamente, somos Su creación más preciada, aun los ángeles están puestos para actuar a nuestro favor. Podemos verlo en el hecho que envío su hijo a morir por nosotros (Juan 3:16) para que seamos libres de pecados y podamos disfrutar la vida eterna a su lado. ¡Esto es un acto de amor, un atributo originado por Dios!

El amor de Dios por la humanidad se refleja y puede verse en que hizo todas las cosas que existen por y para nosotros. Este sentimiento por Su creación es uno de los aspectos de Su personalidad que, una vez que lo sabemos, nos rendimos a sus pies, le entendemos mejor, más le amamos, más le adoramos, nos inspira a corresponderle, a servirle, todo proviene de un sentimiento de altura o los frutos de su Espíritu santo.

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