Derribando argumentos

Bosquejos Bíblicos

Prédica de Hoy: Derribando argumentos

Bosquejos para Predicar Texto Bíblico:  «Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación.» Romanos 14:19

Introducción

La vida es una sucesión de muchos momentos transcurriendo a gran velocidad. Por cada segundo que pasa existe alguien que esta viviendo un momento. Unos duermen, otros trabajan, algunos juegan. Quizás alguien esta estudiando, y otros mueren. Los acontecimientos varían a gran escala, pero nunca se detienen.

Deberíamos apreciar cada momento y cada tiempo de nuestra vida. Sin embargo, es mas importante saber a cuáles sucesos debemos suministrarle mas atención. Hay cosas mas importantes que otra, el tiempo es un lujo que tenemos todos. Pero se vive plenamente para muy pocos.

Las tendencias y las apariencias han destituido la importancia de las acciones, colocando al principio las opiniones que se generan por toneladas. La gente habla, piensa y opina mas de lo que hacen. Ya sea por el incremento desmedido de la información o por el morbo de la humanidad. Nosotros como cristianos no estamos llamados a quedarnos de brazos cruzados.

I. Volviendo al origen

Cada vez que un determinado sector tiene diferencias con otro sector involucrado, suceden un gran choque de ideas o interpretaciones. La falta de acuerdo ocasiona extensos debates y/o argumentos.

En ocasiones se olvida el objetivo en la interminable búsqueda de la razón, hasta que llega un momento donde deben volver al origen. La semilla donde creció el árbol por el cual discuten.

A través de la historia, la esencia de múltiples practicas se ha ido deteriorando. A menudo el criterio de los hombres desplaza por completo lo que realmente es importante. En su afán de demostrar una santidad superior al resto, al quiere reflejar un carácter fuerte y una disciplina irreprochable, olvidando lo que es mas importante, que es la entra, devoción y amor.

Es tan triste ver a hermanos de la fe entrando en argumentos por el tipo de ropa, mientras hay personas muriendo de hambre. Es doloroso ver como hay personas disparando indirectas en las redes sociales, sabiendo que hay personas que anhelan palabra de salvación.

Anteriormente los discípulos contaban con Jesús para salir de sus dudas. Luego que Jesús fue al cielo, los nuevos creyentes y los otros que se sumaron, acudían a los discípulos para despejar sus inquietudes. Así ha sido a través de los años. Fue tan extendido el mensaje que poco a poco fue distorsionándose, perdiendo profundidad y eficacia.

II. ¿Quién es nuestro origen más próximo?

Pensar en quien acudir para aclarar una duda puede ser difícil para muchos, y obvio para unos cuantos. La respuesta es realmente sencilla, nada mejor que volver a los pies de Jesús. Nuestra pregunta se respondería con otro cuestionamiento y es ¿Qué haría el Señor en mi lugar?

Leer la palabra, repasar constantemente el transitar de Jesús en la tierra nos orientara. Será la guía perfecta para obtener respuestas a como enfrentarnos a cada circunstancia. Puedo garantizarte que cada vez que leas descubrirás algo nuevo. Aunque sean los mismos párrafos, nunca existirá mejor ejemplo que Jesús.

III. Pacíficos y amantes de las soluciones efectivas en amor

Recordando a la mujer que fue rescatada de ser apedreada (Juan 8:3-11), podemos ver como el criterio y la ley del hombre pondrían fin a una persona por cometer adulterio. Sin embargo, vemos como un Dios de amor es capaz de perdonarnos, darnos otra oportunidad y amarnos. Estas características son las que todo cristiano debería priorizar al dictar una opinión.

La velocidad para emitir condenas o juicios radicales fue el escenario para esta gran lección, sin mencionar una palabra, Jesús enseña del origen del amor y el perdón. Les recordó esas personas que la razón no puede estar por encima de la persona de Cristo, iluminando así un sendero. Creando un antes y un después que debe aplicarse a la hora de opinar.

Nuestra respuesta antes cada situación dada debería ser originada en Cristo. Cada opinión que emitamos debe fortalecer el evangelio del Señor y no nuestro ego. Buscar la verdad tiene que ser un motivo para glorificar a Dios y no a nosotros mismos. Millones de iglesias se han creado en el mundo mas por divisiones en la dirección que por revelación divina.

Un tema bastante controversial, fuimos enviados a llevar las buenas nuevas de salvación. Pero nos quedamos a entrar en argumentos de quien tiene el mejor método. La mejor formula, la revelación perfecta, la cantidad de almas que no llegan y muchos que se van al ver esta conducta es mas grande de lo que creemos, debe llegar el momento de la reconciliación y solución.

Toda la fuerza y energía que hemos desperdiciado durante años por evitar a toda costa ceder ante el prójimo, todo ese potencial que podemos utilizar en vivir, en servir a Cristo, en ser la sal del mundo, esto no solo pasa en las iglesias, trasciende a los hogares, amistades, relaciones laborales, rápidamente se pierden los valores y principios.

Jesús quiere que seamos un solo cuerpo, una sola iglesia, su novia. Ese objetivo podremos lograrlo en acuerdo, en comunión, si dos o mas nos podemos de acuerdo el Señor nos oirá. Todos queremos ser escuchados por Dios, unámonos y pidamos al creador. Unamos y dejemos de un lado todo argumento que no provenga de la palabra.

Conclusión

Ante un mundo divido por política, religión o enemistades nosotros los cristianos jugamos un papel importante, el cual consiste en mostrar a Jesús, la dirección original de como debernos pensar, comportarnos y caminar. Dios anhela que sus hijos se amen, le adoren y le sirvan. Procuremos seguir el modelo original dejado por Cristo en su transitar como hombre.

Fuimos enviados a fomentar la paz que viene del Señor, y no a entrar en argumentos. No avivemos la llama de la división con nuestro constante afán de tener razón. Busquemos la victoria en la razón de Cristo. Pongamos nuestra corona a sus pies, por el bien del testimonio de Jesús y la fraternidad que se aleja ante un liderazgo que no logra ponerse de acuerdo.

Anhelemos los tesoros de los cielos y no los del mundo, bendiciones querido hermano.

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

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