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Las promesas de Dios

Bosquejos Bíblicos

Bosquejos para Predicar Texto Bíblico:Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida; mi Espíritu derramaré sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos” (Isaías 44:3)

Prédica de Hoy: Las promesas de Dios

Introducción

Las promesas de Dios al pueblo judío encontradas en Su palabra se han cumplido. Se han cumplido porque como todo cristiano fiel sabe, Dios no miente, y no es hijo de hombre para que se arrepienta (Números 23:19).

Pero existen muchas grandes promesas que se han cumplido que no solo le sirven de bendición al pueblo judío, sino que a la humanidad completa. Esas son las promesas acerca del nacimiento de nuestro Salvador, y la presencia del Espíritu Santo en nuestra vida.

Los profetas anunciaron la llegada del Mesías (Isaías 7:14; 9:6; Miqueas 5:2), ya que desde el inicio, Dios había prometido enviar un salvador después que expulso a Adan y Eva del Eden (Génesis 3:14-24). A pesar de que el hombre desobedeció Su palabra y peco deliberadamente, Dios en Su infinita misericordia puso en obra un plan para que la humanidad pudiese recibir la salvación.

Ahora bien, las promesas de Dios a la humanidad son numerosas, y abarcan bendiciones materiales, familiares, personales y hasta naciones enteras. Pero algo que nunca podemos olvidar es que además de prometer bendiciones, Dios también promete castigar el pecado. Pero para los verdaderos cristianos la promesa del Salvador y la promesa de su Espíritu sobre nuestra vida son las bendiciones más especiales del Señor para nuestra vida.

I. Promesa del Nuevo Pacto (Jeremías 31:31-34)

Como les dije previamente, Dios había prometido un salvador. Desde el momento que Adán y Eva desobedecieron Su palabra, Dios demostró Su amor y misericordia, y prometió que un salvador vendría de la simiente de la mujer. Y esta promesa fue revelada a los profetas a través de la historia. A través de la historia, Dios le reveló a los profetas como sería la venida del Señor.

A pesar de que hubieron otros profetas que proclamaron el nacimiento del Mesías, el profeta Isaías es considerado como el primero que lo anunció . Es por eso que en el libro de Isaías podemos encontrar cómo sería Su nacimiento, y cual sería Su nombre.

Desde el primer pecado, la desobediencia de Adán y Eva, la humanidad tuvo necesidad de un Salvador.

Tuvimos necesidad de un Salvador porque como declaro el apóstol Pable, el pecado de Adán y Eva fue el que introdujo la muerte al hombre (1 Corintios 15:21). Pero a la misma vez produjo la promesa que Dios enviaría un Salvador, para que a través de Él recibiéramos la vida eterna (Juan 3:16). En otras palabras, la creación del Nuevo Pacto entre Dios y la humanidad.

II. Derramamiento del Espíritu de Dios (Joel 2:28)

Dios prometió el derramamiento de Su espíritu sobre toda carne. Esto es importante a notar ya que en el pasado, el Espíritu de Dios solo venía sobre determinadas personas. Es decir, los profetas a quienes Dios usaba para transmitir Su palabra al pueblo.

Pero el Señor prometió es que su Espíritu sería derramado sobre toda personas, y esto es lo que encontramos en este versículo del libro del profeta Joel. Dios declara que su Espíritu sería derramado sobre los ancianos y los jóvenes, y que y estos profetizarían y tendrían visiones. Esto fue lo que el Señor declaró a sus profetas, y es exactamente lo que se cumplió. ¿Por qué digo que se cumplió?

Digo que se cumplió porque como todo cristiano fiel bien sabe, el Espíritu de Dios ya no esta reservado para un grupo exclusivo, sino que ahora mora en cada uno de nosotros (Juan 14:16; 14:26; 1 Corintios 3:16). El Espíritu Santo mora en toda persona que acepta y recibe a Jesucristo como su Rey y Salvador.

a. Promesa del Espíritu Santo en el Antiguo Testamento (Ezequiel 37:14)

La promesa de su Espíritu fue para darnos esperanza. Cuando tomamos el tiempo de estudiar la palabra de Dios, no es difícil encontrar que cuando el Espíritu de Dios descendía sobre un profeta, este no necesariamente sabía a dónde iba, ni de dónde venía. Esto es algo que sucedía porque el Espíritu de Dios los llevaba a donde Él quería, y no donde el profeta quería ir.

Pero Dios prometió que derramaría de su Espíritu sobre toda carne, para que todos pudiéramos ser guiados por Él. Cuando el Espíritu Santo viene a nuestra vida, si le escuchamos y obedecemos, Él nos guía hacia la presencia de Dios en todo momento.

En otras palabras, el Espíritu Santo nos guía hacia la voluntad de Dios para con nosotros. Y cuando nos mantenemos en obediencia a Dios, entonces recibiremos abundantes bendiciones en nuestra vida (Deuteronomio 28:1-14).

b. Promesa del Espíritu Santo en el Nuevo Testamento (Juan 15:26)

Al cumplirse la promesa de Dios acerca del Mesías, la humanidad ahora tenía esperanza de llegar a la presencia de Dios. Pero lo que sucedió es que el mundo no le recibió (Juan 1:11). Esto fue algo que sucedió debido a que el pueblo de ese entonces no de dio cuenta de que el Mesías no había venido para liberarles de su esclavitud a Roma, sino que había venido para salvar sus almas.

El pueblo de ese entonces no esperaba que el Mesías tuviera partir de este mundo y les abandonara. Pero Jesús no nos ha abandonado, y nunca estamos solos. Él prometió que enviaría al consolador, y Su Espíritu ahora mora en nosotros.

Esta promesa promesa del Señor se cumplió el día de Pentecostés. En ese día maravilloso hubo un estruendo recio y muchos se sorprendieron cuando el Espíritu Santo tomó a los que estaban reunidos y cambió sus vidas (Hechos 2:1-13).

III. El fruto del Espíritu (Gálatas 5:22-23)

Cuando el Espíritu Santo llega a la vida de una persona, su vida cambia por completo (2 Corintios 5:17). Es por eso que los hermanos y hermanas en la iglesia cristiana primitiva tenían todas las cosas en común (Hechos 4:32). El Espíritu Santo es quien nos convence de pecado, y nos guía a la voluntad de Dios. El Espíritu Santo nos habla a través de la palabra, y nos guía a conducir una vida que agrade y honre a Dios.

Por medio del Espíritu de Dios la vida de un pescador fue transformada, y este hombre convirtió en un apóstol y predicador del mensaje de Jesucristo (Lucas 5:1-12). Así la vida de todas las personas que reciben la promesa está llena de amor, de gozo y de todo esos frutos descritos en su palabra.

Conclusión

En Hechos 2:39 el Señor nos dice que la promesa es para nosotros. En el versículo principal de esta predicación encontramos que el Señor no dice que derramará de su Espíritu sobre nuestra generación, y que derramara de Sus bendiciones sobre nosotros.

Son promesas para todo cristiano fiel. Son promesas que Él ha hecho a Su pueblo y que se cumplirán. Dios desea entregarnos lo mejor para nuestras vidas (Jeremías 29:11), pero no te obligara a que hagas Su voluntad.

Así que ahora solo queda una pregunta, ¿realmente deseas recibir las promesas de Dios para tu vida? Si deseas recibir las promesas de Dios para tu vida, arrepiéntete de tus pecados, acepta a Jesucristo como tu Rey y Salvador, y persevera en la santidad (Hebreos 12:14). Permite ser guiado por el Espíritu Santo, y pronto recibirás todas las promesas de Dios en tu vida.

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

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