Las bendiciones de Dios en Deuteronomio 33

Bosquejos Bíblicos de Hoy: Las bendiciones de Dios en Deuteronomio 33

© José R. Hernández, Pastor
El Nuevo Pacto, Hialeah, FL. (1999-2019)

Bosquejos Bíblicos

Bosquejos para predicar. Texto Bíblico: Deuteronomio 33:25. «Hierro y bronce serán tus cerrojos, Y como tus días serán tus fuerzas.«

Introducción

Las bendiciones de Dios, como muestra todo Deuteronomio 33, no son iguales para todos sus hijos. En la lectura de este capítulo Bíblico se ve claramente que el Señor tiene una bendición especial para cada uno. Nosotros, en la actualidad, también gozamos de ese mismo privilegio.

Ilustración

Existe una historia que ha sido contada en muchas versiones y que ilustra lo que estoy diciendo. Un hombre soñaba todos los días con un gran tesoro. Primero, este sueño lo hizo pensar cuando ya eran 7 días seguidos que tenía el mismo sueño. Él pensó que era una casualidad.

Después cuando ya llevaba un mes soñando con ese mismo tesoro se inquietó aún más. Sin embargo, fue hasta el sexto mes de soñar el mismo sueño que decidió tomar acción. En el sueño, él se veía en un lugar muy lejano encontrado un grandioso tesoro.

Así que, el hombre, emprendió su viaje y por fin llegó al destino. El problema es que había una persona más allí, que no había visto en el sueño. Si desenterraba el tesoro lo más seguro es que tuviese que compartirlo. Así que acampó para esperar, pero luego de tres días la otra persona no se iba. Más bien, se acercó a él y le preguntó: ¿Qué haces aquí?

El hombre no sabía si responder, en definitiva, contó toda su historia a la otra persona. Esta última se burló de él y le dijo que era muy tonto al haber hecho semejante viaje solo por un sueño. Además, agregó que él mismo había soñado durante seis meses que en la casa de un hombre que vivía muy lejos había, también, un gran tesoro.

La casa que describió la persona en la que estaba el tesoro era la casa del hombre. Entonces, él volvió a su hogar y se dio cuenta que el tesoro siempre había estado con él.

I. Las bendiciones de Dios son diferentes

Muchas veces, nosotros actuamos de la misma forma que el hombre de la historia. Él lo hizo porque no sabía en realidad donde estaba el tesoro. Nosotros, por otro lado, buscamos que las bendiciones de Dios sean las mismas que poseen otras personas. En otras palabras, queremos que el Señor nos dé lo mismo que le ha dado a otros de sus hijos.

Deuteronomio 33 nos muestra un panorama totalmente distinto. Dios tiene para cada uno de nosotros una bendición particular. Aún más, el mensaje que Moisés da a cada tribu refleja que las bendiciones de Dios son infinitas. Además, que cada uno de nosotros tendrá dones particulares dados por Dios.

a. Dios nos ama

La premisa fundamental de las bendiciones de Dios es que Él nos ama. Deuteronomio 33: 3 dice claramente «Aun amó a su pueblo.» Antes de comenzar con las bendiciones, Moisés nos recuerda que el amor del Padre es para todos. Las bendiciones de Dios llegan a nosotros primeramente porque el Señor nos ama.

b. La respuesta a las bendiciones de Dios

Así como el Señor tiene bendiciones para todos, espera que todos le sigamos. El mismo versículo, Deuteronomio 33: 3, muestra esta realidad de la vida cristiana. Dice expresamente: «Por tanto, ellos siguieron en tus pasosLa respuesta a las bendiciones de Dios es seguir sus pasos.

Lo anterior quiere decir: hacer la voluntad de Dios. Nuestro Padre nos entrega dones y bendiciones que son exclusivas para cada uno. Por esta razón espera que nuestra respuesta a ellas sea seguir su voluntad.

II. Bendiciones especiales

En algunos casos las bendiciones de Dios tienen un sentido especial. En Deuteronomio 33 vemos que cada tribu tiene su bendición particular, pero algunas son bendecidas especialmente. La razón principal de esto es que Dios busca bendecirnos de maneras diferentes para hacer un pueblo mejor.

En otras palabras, las fortalezas y dones que Dios da a cada uno hace que seamos diversos y mejores. Como buenos cristianos deberíamos bendecir a los demás con lo que Dios nos ha dado. Así, la bendición de cada uno se convierte en un beneficio para todo el pueblo.

a. Las bendiciones de Dios para Gad

La tribu de Gad obtuvo una bendición territorial especial. Esto es, tener «lo mejor de la tierra» prometida. El versículo 21 nos explica las razones de esto. Dice: «ejecutó los mandatos y los justos decretos de Jehová.» Es decir, que Dios premió su fidelidad.

b. Bendición para el que no busca bendición

El hecho de que Dios haya bendecido a Gad por su fidelidad no quiere decir que debamos actuar solo por interés con el Señor. La tribu de Gad solo tuvo un claro dese de obedecer a Dios porque es lo debido. En ningún momento buscó una recompensa especial. Sin embargo, Dios se la otorgó para el beneficio de todos.

III. Las bendiciones de Dios para Aser

Para la tribu de Aser la bendición de Dios tiene al menos dos cosas especiales. La primera, es cuando la Escritura dice: «moje en aceite su pie». La segunda, «Hierro y bronce serán tus cerrojos.» Estas bendiciones de Dios señalan prosperidad y seguridad en el camino de la vida.

a. Mojar sus pies en aceite

El versículo de Deuteronomio 33: 24 señala que los pies de la tribu de Aser serían mojados en Aceite. Esta ilustración señala prosperidad en la Biblia. Otros pasajes como Job 29: 6 señalan la misma idea. Es decir, que Dios le prometió a esta tribu que sería próspera.

b. Cerrojos de hierro y bronce

Esta bendición señala un camino seguro para Aser. Su seguridad estaría basada en las bendiciones de Dios. Es una promesa de fortaleza, al final Deuteronomio 33: 25 dice: «como tus días será tu fortaleza.» Esto quiere decir, que nunca estaría débil, sino que cada segundo de su existencia sería una tribu fuerte.

Conclusión

Las bendiciones de Dios son para todos nosotros. El señor, en su bondad infinita, tiene reservadas grandes cosas para cada persona. Solo debemos aceptarlas y dar una respuesta efectiva a ellas, a saber, seguirle con amor. Para esto, debemos hacer realidad Deuteronomio 33: 27 «El eterno Dios es tu refugio.»

Refugiémonos en el señor y vivamos cada día para Él. Es la única manera de «habitar confiado en este mundo tan peligroso y en estos tiempos tan oscuros.

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

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