La venganza

Bosquejos Bíblicos

Bosquejos Bíblicos Predica de Hoy: La venganza

Bosquejos Bíblicos.. Texto de la predicación: 1 Pedro 3:9-12

Introducción

La venganza es uno de los placeres carnales que el hombre más disfruta. Es un plato frío que las personas siempre esperan comer con paciencia. No hay nada más satisfactorio para nosotros que ver a otros recibir su merecido. Pero esta satisfacción crece más, si somos nosotros quienes nos desquitamos con los que nos hicieron daño.

Sin embargo, la Escritura llama la venganza humana como un deseo carnal. La Biblia dice que la venganza le pertenece a Dios. Y es porque en Dios la venganza es justa. Pero la venganza humana está llena de mucha corrupción. Por eso Santiago 1:20 dice que en la justicia del hombre no obra la justicia de Dios.

Pero muchos de nosotros seguimos creyendo que vengarnos está bien. Este es un punto de la Escritura donde muchos tienen fallas. Pero aquí Pedro nos enseña qué debemos hacer, si otros nos hacen daño.

I. En vez de la venganza debemos bendecir a los demás (vers. 9).

a. El Señor nos llama a bendecir no a la venganza.

En lugar de pagar mal por el mal, Dios nos llama a bendecir a otros. El Señor quiere que seamos bondadosos para con quienes nos hacen mal. Debemos perdonarlos, desearles lo mejor, hablar bien de ellos, y retener cualquier intento de agraviarlos, o insultarlos.

De hecho, la Biblia va más allá diciéndonos que tenemos que ayudar a nuestro prójimo, si está en nuestras manos. Pablo dice:

Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber” (Romanos 12:20).

Si tenemos la capacidad de ayudar a nuestros enemigos, en sus necesidades, o urgencias, siempre debemos estar prestos a hacerlo.

b. Porque heredaremos una bendición.

Y Pedro nos da una razón para esto: “sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición”. ¿Qué relación hay entre bendecir a otros, y la bendición que vamos a heredar?

Pues, que es inmerecida. Dios nos bendijo de esta manera, aunque nosotros éramos sus enemigos. En algún momento de nuestras vidas, nosotros fuimos los ofensores, pero Dios no derramó su venganza sobre nosotros. Antes bien, nos perdonó, y nos dio una bienaventuranza eterna. Por eso, de la misma manera que Dios nos bendijo por gracia, por gracia tenemos que bendecir a otros.

II. Hacer el bien a otros y no buscar la venganza (verss. 10-11).

a. El Señor nos llama a refrenar nuestra lengua del mal.

Aquí Pedro cita el Antiguo Testamento, específicamente el Salmo 34:12-16. Y lo aplica a esta situación en especial.

Y lo primero que dice es que debemos refrenar nuestra lengua del mal y de no hablar engaño. Según el Salmo, y Pedro también, los justos no permiten que de su boca salgan palabras malas hacia los demás. Los insultos, y los gritos son una forma de usar nuestra lengua para el mal. Y las calumnias, y hablar mal de otros son una forma de hablar engaño, porque nuestra lengua no se apega a la verdad de Dios.

Frente a situaciones en que otros hablen mal de nosotros, y nos calumnien, nosotros debemos evitar en todo sentido replicar a sus insultos. Debemos refrenar nuestra lengua del mal y de hablar engaño.

b. El Señor nos llama a hacer bien a otros y no a la venganza

Otra cosa que dice el apóstol es que debemos apartarnos del mal y hacer el bien. Y el Salmo es muy específico en que para hacer bien debemos buscar la paz y seguirla. Una persona conflictiva, que procura hacer daño a otro, y tomar la venganza en su mano “no está haciendo bien”.

Hacemos bien cuando perdonamos. Cuando damos a otros lo que no se merecen, entonces hacemos bien. Hacemos bien, cuando buscamos estar en paz con nuestro prójimo, sin importar lo que nos hayan hecho.

c. Esta manera de vivir es bendecida por el Señor.

Y hay algo que Dios resalta mucho aquí. Y es que quienes hagan son “los que amarán la vida y verán días buenos”. Esta es una manera de decir que este es el camino que será bendecido por Dios, porque es el camino que está en concordancia con el evangelio.

Ningún cristiano debe pensar que encontrará la aprobación delante de Dios si sigue el camino de la venganza. De hecho, la Biblia muestra que ayudar a quienes nos hacen mal ha sido una forma en que otros creen en el evangelio. Muchos creyentes fueron antes enemigos, que recibieron amor en vez de venganza de las personas a quienes les hacían daño. Y esto hizo que creyeran en el evangelio. ¡El camino del perdón es el camino bendecido por Dios!

III. Encomendarse al Señor en vez de buscar la venganza (vers. 12).

a. El Señor nos llama presentar nuestras oraciones a Él.

El texto termina diciendo que Dios está atento a las oraciones de sus santos. ¿Por qué Pedro cita esta porción aquí? ¿Qué tiene que ver esto con la venganza? Bueno, en situaciones en que otros nos hacen daño lo que nosotros debemos hacer es encomendar nuestra causa a Dios y el será quien haga justicia, y nos libre de la situación.

Cuando Cristo padeció a mano de sus perpetradores: “no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente” (1 Pedro 2:23).

Y más adelante, Pedro también dice: “De modo que los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador, y hagan el bien” (4:19).

Frente a estas situaciones, los cristianos no debemos tomar la venganza en nuestras manos, ni tampoco inquietarnos. Debemos confiar en el Señor. Todas estas situaciones deben ser puestas en las manos de Dios. De modo que, Dios perdone al que tenga que perdonar; salve al que tenga que salvar, o castigue al que tenga que castigar en esta situación. Para que el Señor nos cuide en esta situación, y nos fortalezca para que podamos soportar.

IV. ¡Encomienda tu alma a Dios en estas situaciones!

a. El Señor responderá nuestras oraciones.

Y el Señor nos da una promesa, y es que sus oídos están prestos a oírnos, el Señor está atento a nuestras oraciones. ¿Saben por qué? Porque Dios conoce cada sufrimiento que tenemos. Dios es celoso con nosotros.

Dios sabe muy bien que otros nos hacen mal y por qué lo hacen. Por eso, Él está allí, esperando recibirnos para consolarnos. Él es tierno y atento, está pendiente de nuestras aflicciones. Y Dios responderá, cuando menos nos demos cuenta, a nuestras oraciones.

Conclusión

Esta, hermano, es la forma de vencer la venganza. Así es que la Biblia dice que debemos tratar a otros, cuando éstos nos hagan daño. ¡Qué Cristo nos ayude a perdonar las ofensas de otros, y bendecirlos!

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

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