Texto Bíblico: Hebreos 12:25-29

Introducción:

Existen muchos que se han acomodado en su fe de tal manera que simplemente pasa a ser algo de rutina, lo que les conduce a no darle a Dios la importancia que Él merece. En otras palabras, la fe de muchos se ha convertido en algo de rutina, y ahora se encuentran simplemente jugando a la iglesia.

¿Cómo podemos evitar que esto nos suceda a nosotros? Éste es el tema que exploraremos hoy.

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Antes de proceder debemos saber que estos versículos son la quinta y final advertencia encontrada en el libro de hebreos.

La razón de estas advertencias fueron porque muchos creyentes judíos se habían apartado del judaísmo para seguir a Cristo, pero para escapar la persecución por parte de sus compatriotas, estos nuevos creyentes estaban a punto de retroceder sus pasos.

¿Qué tenemos que hacer para evitar que nuestra fe se convierta en algo de rutina?

I. Prestar atención. (vers. 25)

a. “…al que amonesta desde los cielos…” Escucha la voz de Dios.
b. “…Porque si no escaparon aquellos que desecharon al que los amonestaba en la tierra…” Dios castiga la desobediencia
c. “…Mirad que no desechéis al que habla…” Presta atención a los mensajes y predicaciones.

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II. Tenemos que recordar que… (verss. 26-27)

a. Por Su palabra fueron hechos el cielo y la tierra (Génesis 1:1-27).
b. Por Su palabra fue creado todo lo que existe en el mundo y en el universo (Juan 1:1-3).
c. “…La voz del cual conmovió entonces la tierra…” Jesucristo conmovió la tierra.
d. Existe un juicio venidero. “…Aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles…”
e. El creyente fiel no tiene nada que temer. (Apocalipsis 3:12)

III. Tenemos que reconocer que somos pecadores (verss. 28-29).

a. “…Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible…” Recibimos lo no merecido.
b. “…tengamos gratitud…” Nuestra gratitud debe ser inagotable.
c. “…sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia…” Someternos a Su voluntad.

Conclusión.

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Existen muchos que han permitido que el amor que una vez sintieron por Dios y Su obra se enfríe, y que su fe y relación con Dios se convierta en algo rutinario. ¿Cómo podemos evitar que con el tiempo nuestra relación con Dios se convierta en algo rutinario?

Lo podemos evitar prestando atención a la voz de Dios, y a los mensajes que escuchamos. Y lo más importante de todo, empleándolos para que dirijan nuestra vida.

Lo podemos evitar cuando le damos a Dios el mérito que Él merece, y no permitimos que nada ni nadie se ponga de por medio en nuestra relación con Él.

Lo podemos evitar cuando reconocemos que solo por su obra y gracia hemos recibido la promesa de habitar en Su reino inconmovible, y buscamos siempre agradarle con temor y reverencia.

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.