Introducción:

Una cosa que muchos cristianos tenemos en común es que permitimos que nuestro crecimiento espiritual sea detenido.  En otras palabras, permitimos que los desafíos de la vida detengan nuestra relación con Dios, y que nos impidan recibir las ricas y abundantes bendiciones que Él desea derramar sobre su pueblo.  Ahora my pregunta es: ¿qué debemos hacer para evitar que esto suceda en nuestra vida?

I. Identificar el área en nuestra fe que necesita fortalecimiento

a. Todos somos imperfectos. (Romanos 3:23)

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b. Todos necesitamos fortalecer ciertas áreas en nuestra vida. (Efesios 6:10-11)

c. No podemos superar errores si no los reconocemos. (Santiago 5:16; 1 Juan 1:9)

II. No podemos ignorar la Palabra de Dios

a. Cuando ignoramos la Palabra de Dios cometeremos errores. (Efesios 4:13-15)

b. Cuando ignoramos la Palabra de Dios defraudamos a Dios. (Marcos 7:6)

c. Cuando ignoramos la Palabra de Dios somos presa fácil. (1 Pedro 5:8)

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III. Tenemos que cambiar por completo

a. Tenemos que cambiar nuestra manera de pensar. (Efesios 4:23)

b. Tenemos que cambiar nuestra manera de ser. (Efesios 4:22)

c. Tenemos que perseverar en la santidad. (Hebreos 12:14)

d. Tenemos que confiar en Dios. (Proverbios 29:25)

Conclusión

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Dios no te quiere detenido en un lugar; Él desea que seamos personas que avancemos en todo momento.  Dios nos llama a tener una fe que conquista y vence (Hebreos 11:32-34).

No podemos permitirle al enemigo que detenga a lo que fuimos llamados, recordemos siempre que no existe poder alguno en el universo que pueda detener a un cristiano fiel (1 Juan 4:4).  Ahora pregunto, ¿qué te detiene?

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.