2 Reyes 4:1-7

Introducción:

Como he dicho en numerosas predicaciones y estudios bíblicos, los seres humanos somos visuales; en otras palabras, tenemos que ver para creer como en el caso del discípulo Tomas (Juan 20:24-29). Así que en la mayoría de las ocasiones somos conducidos por lo que vemos, y esto evita que nuestra fe crezca al nivel que debe estar. ¿Por qué digo esto?

Lo digo porque como también he repetido y continuare repitiendo en las predicaciones y estudios bíblicos, Dios es soberano, y Él actúa en el tiempo que debe actuar, y no según nuestra voluntad o deseo. Dios está atento a nuestras necesidades (Mateo 6:8), pero si no poseemos una fe genuina, si no confiamos en Su majestad y poder, entonces no recibiremos las bendiciones de Dios. ¿Cómo podemos recibir las bendiciones de Dios?

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I. La mujer hizo un clamor (vers. 1)

a. Ella no acudió a los vecinos, amistades, familiares, etc.
b. Ella acudió a Eliseo porque sabía que él era un hombre de Dios.
c. Ella acudió al sucesor del profeta Elías (2 Reyes 2).

II. En su clamor ella se quejo; ¿por qué?

a. Porque había enviudado y se sentía sola; quizás abandonada.
b. Tenía muchas deudas.
c. Los acreedores estaban a punto de quitarle sus dos hijos.

III. Respuesta de Eliseo: “…¿Qué haré yo?…” (vers. 2)

a. La respuesta fue una prueba de fe.
b. Eliseo, como hombre, no podía hacer nada por la viuda.
c. Eliseo probo la integridad de la mujer.
d. Ella contesto con humildad y honestamente.

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IV. “…Sino una vasija de aceite…”

a. Para esta mujer, una vasija de aceite no tenía valor; no era nada.
b. El poder de Dios de manifiesta de la nada; de la debilidad (2 Corintios 12:9).
c. Esta mujer quizás esperaba algo diferente; Eliseo le iba a enseñar acerca de la fe.

V. “…Ve y pide para ti vasijas prestadas…” (verss. 3-5)

a. Una señal que habría abundancia.
b. Su fe produciría una grande la bendición.
c. Las vasijas de llenaron (abundancia).
d. Nuestra abundancia viene solo de Dios.

VI. La viuda regresó al profeta (verss. 6-7)

a. Señal de obediencia y sometimiento.
b. “…Ve y vende el aceite…” Señal que había recibido en abundancia.
c. “…paga a tus acreedores…” Libró a sus hijos de la esclavitud.
d. “…vivid de lo que quede…” Tenía para subsistir en el futuro.

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Conclusión

En un momento de nuestra vida, todos llegaremos a sentirnos como se sintió la viuda. Llegaremos a sentirnos como que Dios se ha olvidado de nosotros; llegaremos a sentirnos solos y desamparados, pero cuando aprendemos a confiar en Dios, entonces recibiremos Sus abundantes bendiciones.

¿Te sientes solo(a) y desamparado(a), confía en Dios y espera en Él. Clama a Dios con toda tu fe y tu corazón, y Él responderá. Clama a Dios con humildad y sometimiento, y al igual que la viuda, de la nada Dios producirá la abundancia. Y recordemos que la abundancia que más necesitamos no es el dinero, posesiones materiales, etc. etc. Lo que los cristianos más necesitamos es fe, fortaleza para perseverar, y paciencia para esperar en Dios.

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.