Texto Bíblico: 2 Timoteo 1:3-7

Introducción:

Cuando primero llegamos a los caminos del Señor, todos experimentamos el nuevo nacimiento. En otras palabras, todos inmediatamente sentimos ese deseo ardiente de servir a Dios y obrar para Su reino. Todos sentimos esa sed por la palabra de Dios, y tal nos parecía que no estábamos haciendo lo suficiente; con cada día que pasaba queríamos aprender más y más.

Cuando primero llegamos a los caminos del Señor, no había nada que nos detuviera de asistir a la iglesia, y estábamos dispuestos a hacer cualquier cosa para colaborar con la obra de Dios. Estábamos tan llenos de gozo y amor, que poníamos todo a la disposición de Dios; tiempo, recursos económicos, labor, etc. Pero, lo que le sucede a muchos cristianos es que según el transcurso del tiempo, ese deseo ardiente que una vez sintieron comienza a disminuir.

Anuncios

El primer amor que todo cristiano experimenta cuando llega a los caminos del Señor, lentamente comienza a disminuir, y si no estamos atentos a nuestra condición espiritual, el ardor de ese amor se va consumiendo hasta el punto cuando no sienten nada. Y ese fuego del Espíritu Santo que una vez sintieron, ya ni siquiera da calor, y lo mismo les da una cosa que otra. ¿Por qué sucede esto? En la mayoría de los casos, sino en toda ocasión, esto es algo que sucede debido a que su relación personal con Cristo ha sido influenciada por fuerzas exteriores, las cuales causan que el primer amor se enfrié. Estamos hablando acerca de cosas como problemas personales, celos, envidia, dificultades, etc. Cosas que tienden a envolver a las personas de tal manera, que llegan a ahogarse en ellas, y que les ciegan a la realidad de que Dios es el único que nos puede entregar la paz que tanto necesitan.

† ¿Qué tenemos que hacer para evitar que el ardor del Espíritu Santo disminuya en nosotros?

† ¿Qué tenemos que hacer para recuperar y retener el primer amor? Este será el tema de la predicación de hoy.

Historia:

a. Pablo escribió esta segunda epístola a Timoteo desde Roma; él se encontraba encarcelado en una fría celda romana (2 Timoteo 4:13).
b. Era considerado un malhechor (2 Timoteo 2:9).
c. Pablo se encontraba encarcelado esperando ser ejecutado (2 Timoteo 4:6).

Anuncios

I. Dar gracias a Dios (verss. 3-4).

a. “Gracias”; Diccionario de la Real Academia Española: “para expresar nuestro agradecimiento por cualquier beneficio, favor o atención que se nos dispensa.”
b. Razones de Pablo para dar gracias. (2 Timoteo 1:9-11)
c. Razones del cristiano para dar gracias (Juan 3:16; 1 Pedro 2:9-10).
d. Damos gracias cuando perseveramos en la santidad (Levítico 20:7; 1 Pedro 1:15-16).

II. Recordando de donde Dios nos saco (vers. 5).

a. ¿De dónde saco Dios a los cristianos? (Efesios 5:8).
b. Dios nos convirtió en luz, y nos llama a brillar (Mateo 5:14-16).
c. Solo por obra y gracia de Dios recibimos la salvación (Efesios 2:8-9).

III. Avivando el fuego (vers. 6).

Anuncios

a. Tenemos que avivar el fuego del Espíritu Santo en nosotros (Habacuc 3:2).
b. Sin excepción de persona, todos le faltamos a Dios (1 Juan 1:8; 2:4).
c. El avivamiento produce problemas externos. (Mateo 10:34-36; Lucas 12:51-53).

IV. Espíritu de poder (vers. 7)

a. No podemos permitir que el temor nos detenga de actuar según la voluntad de Dios.
b. Tenemos que comportarnos y actuar de manera que agrada a Dios (Gálatas 1:10).
c. Las pruebas refinan nuestra fe (1 Pedro 1:7).
d. Dios busca fe genuina (Juan 4:23).
e. Tenemos que usar el espíritu “…de poder, de amor y de dominio propio…”

Conclusión:

Existen muchos cristianos en el mundo que han dejado de sentir la presencia de Dios en su vida. Existen muchos cristianos en este mundo que han perdido su primer amor, y que ni tan siquiera sienten el calor del fuego del Espíritu Santo, pero escúchame hoy, Dios no te quiere así (Apocalipsis 3:16). Dios desea que el fuego del Espíritu Santo arda en ti con intensidad. Y Dios te provee hoy lo que debes hacer para recuperar ese fuego que has perdido, que estas perdiendo, o estas a punto de perder. ¿Qué debes hacer?

Número uno; dar gracias a Dios en todo y por todo. Acércate a Dios con un corazón humilde dándole gracias por las ricas bendiciones que Él ha derramado, está derramando, y derramara en tu vida. Deja de concentrarte en el mundo, y concéntrate en Dios.

Número dos; nunca te olvides de donde Dios te ha sacado. Antes de llegar a Él andabas en tinieblas, sin esperanza de ser salvo. Pero ahora que has llegado a Él eres luz, y Él te llama a brillar.

Número tres; aviva el fuego que mora en ti. Alimenta el fuego del espíritu santo con la palabra de Dios, con alabanzas, con oración, y con las buenas acciones que Dios espera y demanda de los cristianos.

Número cuatro; no permitas que el temor por lo que pueda suceder te detenga de servir a Dios, sino que usa el espíritu de poder que Él te ha entregado para que puedas superar, y/o vencer las situaciones que se puedan presentar en tu vida.

© 2015, José R. Hernández. Todos los derechos reservados.