No seas vencido de lo malo

Elección entre el bien y el mal

Tema: Elección entre el bien y el mal

Mensaje Cristiano Lectura Bíblica: Salmos 37:1-2; 73:18-19

Introducción

Hoy nos reunimos para reflexionar sobre un tema fundamental en nuestra caminar espiritual: la elección entre el bien y el mal.

En un mundo donde las sombras y la luz se entrelazan, los Salmos que estamos explorando hoy nos ofrecen una sabiduría profunda sobre este dilema eterno. Estos pasajes no solo iluminan el camino del justo, sino que también nos advierten sobre la brevedad de la prosperidad de los malvados.

Así que sin más, acompáñenme en este viaje hacia una comprensión más profunda de nuestra elección moral y cómo esta define nuestra relación con Dios y con el mundo.

I. El Bien y el mal: La Verdad Sobre la Envidia y la Paciencia (Salmos 37:1-2)

«No te impacientes a causa de los malignos, Ni tengas envidia de los que hacen iniquidad. 2 Porque como hierba serán pronto cortados, Y se marchitarán como la verdura verde.«

Aquí se nos ofrece una profunda reflexión sobre la elección moral entre el bien y el mal frente a la envidia y la importancia de la paciencia. Nos advierten contra el impulso de inquietarnos o envidiar a aquellos que, a pesar de sus acciones inicuas, parecen florecer temporalmente.

Este pasaje bíblico nos invita a considerar la naturaleza efímera de la prosperidad mal adquirida, comparándola con la hierba que, aunque puede crecer rápidamente, también se corta y se marchita con igual rapidez.

Esta enseñanza es crucial en nuestra jornada espiritual, ya que la envidia puede desviarnos de nuestro camino hacia la rectitud. La verdadera elección moral entre el bien y el mal radica en cultivar la paciencia y sostener nuestra fe en la justicia divina.

Dios nos llama a confiar en Su plan y en Su tiempo, recordándonos que la verdadera recompensa no se encuentra en los éxitos mundanos, sino en la paz y la justicia eternas que solo Él puede ofrecer.

La paciencia, entonces, no es solo una virtud pasiva, sino una activa elección moral que nos fortalece espiritualmente. Nos enseña a esperar con gracia y confianza, sabiendo que nuestro tiempo en la tierra es limitado y que nuestra mirada debe estar puesta en las promesas eternas de Dios. Esta perspectiva nos libera de la carga de la envidia y nos permite vivir con un sentido de paz y propósito, enfocados en lo que verdaderamente importa.

Por lo tanto, la elección del bien, en este contexto, se manifiesta en nuestra capacidad para alegrarnos genuinamente por el bienestar de los demás, sin caer en la trampa de compararnos o desear lo que no nos pertenece. Nos anima a buscar la justicia y la bondad en nuestras propias vidas, confiando en que Dios nos guiará hacia un futuro donde la justicia prevalecerá.

En resumen aquí se nos desafía a mirar más allá de las apariencias y a centrarnos en construir una relación sólida con Dios, basada en la confianza, la paciencia y la fe. Al hacerlo, nuestra elección moral se fortalece, y nos encontramos en un camino de crecimiento espiritual que honra a Dios y enriquece nuestras vidas.

II. El Bien y el mal: La Realidad de la Consecuencia (Salmos 73:18-19)

«Ciertamente los has puesto en deslizaderos; En asolamientos los harás caer. 19 ¡Cómo han sido asolados de repente! Han perecido, se han consumido de terrores.«

En estos versículos se nos presenta una poderosa imagen de la caída de aquellos que siguen el camino del mal. El salmista utiliza la metáfora de un deslizadero para ilustrar cómo la elección del mal, aunque pueda parecer atractiva y fácil al principio, inevitablemente lleva a la ruina y al desastre. Esta vívida descripción nos recuerda que las consecuencias de nuestras acciones son reales y a menudo llegan de manera repentina y devastadora.

La enseñanza central de este pasaje es la inevitabilidad de las consecuencias derivadas de nuestras elecciones morales. Aunque el mal pueda prometer satisfacción a corto plazo, este es un espejismo que desvía nuestra atención de las verdaderas recompensas que vienen de seguir el camino de la rectitud. La elección entre el bien y el mal correcta, aunque pueda ser desafiante y requerir sacrificio, es la única que nos lleva hacia la verdadera felicidad y paz.

La fortaleza espiritual, entonces, se revela en nuestra capacidad para resistir las tentaciones que nos alejan de Dios. Nos invita a reflexionar profundamente sobre nuestras decisiones y a considerar sus impactos a largo plazo, no solo en nuestras vidas sino también en las de aquellos que nos rodean. Este enfoque en la consecuencia de nuestras elecciones nos guía a vivir de manera consciente y deliberada, eligiendo el bien incluso cuando el mal parece ofrecer una gratificación más inmediata.

Además, este pasaje nos anima a confiar en la justicia divina. Aunque los malvados parezcan prosperar temporalmente, su final está asegurado por la justicia de Dios. Esta perspectiva nos ayuda a mantener nuestra integridad y fe, incluso cuando enfrentamos pruebas o cuando el camino correcto parece el más difícil de seguir.

En esta última instancia, el salmista nos llama a una reflexión profunda sobre la elección entre el bien y el mal en nuestras vidas. Nos desafía a elegir el camino del bien, sabiendo que nuestras acciones tienen consecuencias y que la verdadera fortaleza espiritual se encuentra en vivir una vida alineada con los valores divinos. Al hacerlo, no solo evitamos la ruina espiritual, sino que también avanzamos hacia la promesa de la vida eterna y la paz que sobrepasa todo entendimiento.

III. El Bien y el mal: La Elección es Tuya

Cada día, nos enfrentamos a decisiones que nos empujan hacia el bien o el mal. La sabiduría de los Salmos nos insta a elegir el camino del bien, recordándonos que, aunque el mal pueda florecer temporalmente, su fin es la desolación.

Deuteronomio 30:19-20 amplía esta enseñanza, diciéndonos: ‘A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia; amando a Jehová tu Dios, atendiendo a su voz, y siguiéndole a él; pues él es tu vida y la longitud de tus días‘. Esta elección del bien, fortalecida por nuestra fe en Dios y nuestra esperanza en Su justicia, nos lleva por un camino de paz y bendición eterna.

Josué 24:15 también resuena con nuestro llamado a tomar decisiones morales conscientes: ‘Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis… pero yo y mi casa serviremos a Jehová‘. La elección moral se presenta no solo como una decisión individual sino también como un compromiso que afecta a nuestras familias y comunidades.

La elección del bien, impulsada por nuestra fe en Dios, es un reflejo de nuestra confianza en que Él ve más allá de lo que nuestros ojos pueden ver. Es por eso que en Gálatas 6:9 el apóstol Pablo nos anima a no cansarnos de hacer el bien, pues a su tiempo cosecharemos si no desmayamos. Esta perseverancia en la bondad, incluso cuando no vemos resultados inmediatos, es fundamental en nuestra caminata espiritual.

Por lo tanto, la elección es claramente nuestra. Cada decisión que tomamos nos acerca más a Dios o nos aleja de Él. Es por eso que en Mateo 7:13-14 el Señor nos advierte sobre la facilidad de seguir el camino ancho que lleva a la perdición y la dificultad de encontrar el camino estrecho que lleva a la vida. La elección moral entre el bien y el mal es, por tanto, una que define el curso de nuestras vidas.

Así que, los animo a vivir cada día conscientes de esta elección moral. Es mi oración que nuestras decisiones reflejen nuestra fe en Dios y nuestro deseo de seguir Su camino. Que la sabiduría de los Salmos y las enseñanzas de toda la Escritura guíen nuestros pasos hacia el bien, hacia una vida marcada por la paz y la bendición eterna. La elección es tuya; elige sabiamente, elige el bien.

Conclusión

Hermanos y hermanas, la elección entre el bien y el mal se presenta ante nosotros todos los días. En los Salmos que hemos explorado hoy se nos ofrece una perspectiva divina sobre esta elección. Nos recuerdan que, aunque el camino del mal puede parecer atractivo y lleno de recompensas temporales, su final es la ruina. Por otro lado, el camino del bien, guiado por la paciencia, la fe y la confianza en el Señor, nos promete una recompensa eterna y verdadera paz.

Hoy, te invito a reflexionar sobre tus elecciones. ¿Están alineadas con la voluntad y la sabiduría de Dios? Recuerda, cada decisión que tomas te lleva por un camino u otro. Elige sabiamente, elige el bien, y confía en que el Señor guiará tus pasos hacia la vida eterna. Que nuestra elección refleje siempre nuestra fe en Él y nuestro deseo de seguir Su camino de justicia y verdad. Amén.

© Hilda T. Hernández. Todos los derechos reservados.

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