Tu Propósito Divino

Tu Propósito Divino

Mensajes Cristianos Prédica de Hoy: Tu Propósito Divino

© José R. Hernández, Pastor
El Nuevo Pacto, Hialeah, FL. (1999-2019)

Mensajes Cristianos

Mensajes Cristianos Lectura Bíblica: Jeremías 1:5

Introducción

Desde antes de nuestro nacimiento, Dios ya tenía un plan para cada uno de nosotros. En el versículo que estamos explorando hoy, se nos recuerda que somos formados con un propósito divino. Este versículo no solo resalta la preordenación de nuestras vidas, sino también la intención divina detrás de nuestra existencia.

Reflexionar sobre esto nos motiva a descubrir y afirmar el propósito que Dios ha establecido para nosotros. Este mensaje explora cómo somos preparados por el Espíritu Santo para cumplir ese propósito en el servicio a Dios.

I. Formados por Dios

Aquí vemos que se nos dice: «Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué; te di por profeta a las naciones.» Este versículo es una declaración poderosa de cómo Dios nos conoce y nos forma con un propósito específico desde el principio.

Cada uno de nosotros tiene un papel único en el plan de Dios. Cuando reconocemos esto, vivimos con la certeza de que nuestra vida tiene un significado y una dirección dados por Dios.

Otro versículo que nos da confianza en el plan divino es Jeremías 29:11, que dice: «Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice el Señor, pensamientos de paz y no de mal, para daros el fin que esperáis.» Esto refuerza la idea de que Dios tiene un propósito lleno de esperanza para cada uno de nosotros.

II. Preparados por el Espíritu Santo

Para cumplir nuestro propósito, necesitamos la guía y preparación del Espíritu Santo. Él nos santifica y nos capacita para el servicio divino. Jesús mismo nos da una promesa en Hechos 1:8: «Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.«

Esta promesa nos asegura que no estamos solos; el Espíritu Santo nos da la fuerza y el poder necesarios para cumplir nuestra misión. Además, en 2 Timoteo 1:7, se nos dice: «Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.» Con esta fortaleza divina, podemos enfrentar cualquier desafío y cumplir el propósito para el cual fuimos creados.

III. Afirmando el Propósito de los Demás

Parte de nuestra misión como creyentes es afirmar y alentar a otros en su propósito divino. Al reconocer y celebrar los dones y talentos únicos de cada persona, fortalecemos la comunidad de fe y ayudamos a otros a descubrir su llamado. Efesios 4:11-12 nos recuerda que todos tenemos un papel en el cuerpo de Cristo: «Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo.«

Al apoyar y afirmar a otros, contribuimos a la edificación del reino de Dios. De igual manera, 1 Tesalonicenses 5:11 nos dice: «Por lo tanto, anímense y edifíquense unos a otros, tal como lo están haciendo.» Este llamado a edificarnos unos a otros refuerza nuestra misión de apoyo mutuo en la fe.

Conclusión

Dios nos formó con un propósito específico desde antes de nuestro nacimiento. Este propósito es revelado y fortalecido por el Espíritu Santo, quien nos capacita para el servicio divino. Te invito a reflexionar sobre tu propio llamado y a buscar la guía del Espíritu Santo para cumplirlo.

Además, toma tiempo para afirmar y alentar a otros en su camino, reconociendo que cada uno de nosotros tiene un papel vital en el plan de Dios. Juntos, podemos vivir en plenitud y propósito, sirviendo al Señor con todo nuestro ser.

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

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