La Paz del Señor esté en nuestros hogares

No podemos temer

Hermanos, en tiempos como estos no podemos temer, sino tenemos que confiar.  Si somos hombres y mujeres de fe, tenemos que confiar en que Dios nos prometió su auxilio en los momentos de dificultad.  

Es como encontramos en Nahúm 1:7 que nos dice: “Bueno es el Señor; es refugio en el día de la angustia, y protector de los que en él confían.” (NVI)

Así que, atendiendo a esa promesa, tenemos que descansar en Él y dejar el miedo a un lado. Muchos tendrán crisis, pero nosotros tenemos a Cristo. Y es exactamente por eso que el temor que quita la paz no debe tener lugar alguno en nuestro corazón.

Jesús nos advirtió que en este mundo tendríamos aflicción. Pero también nos dijo que Él venció al mundo, por lo que no debemos perder la paz interior.  La paz interior es algo que el mundo no conoce, y no se pueden imaginar. Esto se debe a que viven inmersos en lo que el mundo ofrece.

Pero si hemos realmente entregado nuestro corazón a Cristo, entonces no podemos volver a esa situación, sino que tenemos que buscar Su paz. Tenemos que buscar esa “paz que sobrepasa todo entendimiento” (Filipenses 4:7).

Tenemos que buscar que esa paz reine en nuestro corazón, y en nuestros hogares; esta debe ser nuestra única preocupación.

La paz que necesitamos y anhelamos 

Hermanos, la realidad es que solo en la palabra de Dios, encontraremos la paz que tanto anhelamos. Y es por eso que les repito, que  tenemos que aprovechar este tiempo.

Tenemos que dejar a un lado el miedo y unirnos como familia para compartir la palabra de Dios y orar. Pero no simplemente con oraciones rápidas, o como yo les digo, llamadas de emergencia a Dios, sino que tenemos que orar con fe (Santiago 1:6). Tenemos que orar confiando que el Señor nos escucha y nos responderá. ¿Por qué digo esto?

Lo digo porque la simple realidad es que por mucho que oremos, si no depositamos toda nuestra confianza en Él, entonces nunca hallaremos la paz. Digo esto porque los únicos que pueden sentir esa paz, son los que se sienten protegidos y seguros.

Y de la única manera que podremos sentirnos así, es cuando nos entregamos completamente a Dios.  De lo contrario, el bullicio del mundo nos detendrá de entrar en una verdadera comunión espiritual con nuestro rey y salvador.

Una realidad es que la paz nace en la conciencia limpia. Así que la persona que no tiene paz debe saber que el origen de la intranquilidad, es la conciencia manchada. ¿Qué les estoy tratando de decir con esto? Lo que les estoy diciendo es que de la única manera que hallaremos la paz, es arrepintiéndonos de nuestros pecados.

Digo esto porque una persona que reincide en el pecado no puede hallar el sosiego. Un genuino arrepentimiento es lo que hace que nuestra consciencia este limpia, estemos tranquilos, y la que nos permite confiar en que Él nos ha entregado la salvación (Juan 3:16).

Conclusión

Debemos aprovechar este tiempo de cuarentena para buscar la paz interior. Y esa paz se traducirá a la comunión con Dios. Hermanos, cuando estamos en comunión con Dios, entonces tendremos paz interior. Y cuando tenemos paz interior, entonces también habrá paz en nuestros hogares. Es mi oración que la paz de Dios reine en tu corazón, y en tu hogar.

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

El Nuevo Pacto.. Mensajes Cristianos

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