Mensajes Cristianos

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Introducción

La realidad es que continuamos viviendo en un mundo que nunca nos pudiéramos imaginar. Y es exactamente por esto que hoy deseo hablarles acerca de las promesas de Dios, y el sentimiento de soledad que ha afectado a muchos durante estos tiempos.

Pasemos ahora a la lectura de la palabra de Dios de hoy.. (2 Corintios 7:1) “Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.

Todos podemos llegar a sentir la soledad

Ahora bien, en ocasiones todos podemos llegar a sentir la soledad. Y la razón principal por esto es porque los criterios que manejamos, y nuestras convicciones, son muy distintas a las que propone el mundo. Pero cuando ese sentir trate de apoderarse de nuestros pensamientos, es entonces cuando debemos fortalecernos en la palabra de Dios. Es entonces que debemos fortalecer nuestra comunión con Él.  Como fieles cristianos, tenemos que ser fuertes (Josué 1:9), porque si no, entonces nuestra fe comenzará a morir. Y para poder mantenernos fuertes, no hay nada más poderoso que recordar las promesas de Dios.

A pesar de que la tormenta por la que estemos atravesando sea fuerte, y las situaciones que se presentan en nuestra vida aparenten imposibles de superar, nunca podemos olvidarnos de que no estamos solos. Así que no podemos nunca de olvidarnos de las palabras del Señor en Juan 14:16-18 que nos dice: “…Y yo le pediré al Padre, y él les dará otro Consolador para que los acompañe siempre: el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede aceptar porque no lo ve ni lo conoce. Pero ustedes sí lo conocen, porque vive con ustedes y estará en ustedes. No los voy a dejar huérfanos; volveré a ustedes…”

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Así que a pesar de lo difícil que las situaciones puedan aparentar, el consuelo de la palabra de Dios siempre debe estar delante de nosotros. La razón por esto, es porque allí es donde está el resumen del amor de Dios para con Sus hijos. Todas Sus promesas de que nunca nos dejará solos residen ahí. Y en momentos de dificultad tenemos que sujetarnos de Su mano con fe, y confiar en que Él esta en control de todo.

Los incrédulos no entienden cómo es que algo que fue escrito hace tantos siglos pueda fortalecernos (Isaías 40:31). Y la razón principal por esto, es porque no saben que la la palabra de Dios es viva y eficaz en todo tiempo (Hebreos 4:12), sin importar cuándo sea leída. El Espíritu Santo mora la palabra de Dios, esperando que busquemos Su presencia a través de la meditación diaria de Su palabra.

Hermanos, la palabra de Dios es actual y Sus promesas también..

Como todos sabemos, el poder de Su palabra no pasa ni se pierde (Mateo 24:35), así que también tenemos que confiar en que Sus promesas son actual. Dios constantemente renueva Su actualidad, cada vez que lo invocamos, y oramos con sinceridad. Hermanos, Dios nunca le ha fallado al cristiano, sino que es el cristiano quien le ha fallado a Dios. Nuestra falta de fe, es la que impide que se renueven las maravillas de Dios en nuestro tiempo.

Permítanme ilustrar el punto que deseo hacer de otra manera. Cuando alguien que queremos mucho, y que sabemos que también nos ama nos hace una promesa, le creemos incondicionalmente. ¿Por qué? Porque sabemos que su promesa está respaldada por su amor. Del mismo modo debemos confiar en la ayuda del Señor. ¿Por qué? Porque proviene de Su corazón de Padre, no del compromiso. Así que nunca podemos olvidarnos de lo que encontramos en Hebreos 10:23 (traducción: Palabra de Dios para Todos) que nos dice: “Mantengámonos firmes en nuestra esperanza, porque Dios cumplirá lo que prometió. No dejemos nunca de hablarles a los demás de nuestra fe.”

Lo que tenemos que hacer de nuestra parte, para que Sus promesas se actualicen es creer en Su palabra de todo corazón. Digo esto porque meditando en ella diariamente, aprenderemos cómo es la dinámica del amor de Dios. Recordemos que Él no obliga a nadie a amarlo. Pero, también recordemos, que Él no da Su gracia al que no se acerca a Él, arrepentido de sus pecados.

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Así que además de orar, tenemos que arrepentirnos de nuestras malas obras. Solo a través del arrepentimiento seremos merecedores de Su misericordia, y Su consuelo.

Un error que nunca podemos cometer es rebajar el poder de Dios a nuestras limitaciones.

Permítanme aclarar esto. Cuando una persona nos promete algo, todos sabemos que existe la posibilidad de que falte a su promesa.  Después de todo, estamos hablando de un ser humano, y ninguno de nosotros somos perfectos. Es exactamente por eso, que nunca debemos depositar nuestra esperanza en los hombres, sino que tenemos que depositarla en Dios, y solo Dios.

Es por eso que nunca podemos olvidar lo que encontramos en Jeremías 17:5 (NVI) que nos dice: “¡Maldito el hombre que confía en el hombre! ¡Maldito el que se apoya en su propia fuerza y aparta su corazón del Señor!” ¿Qué nos está diciendo el Señor con esto? Lo que el Señor nos está diciendo es que si depositamos nuestra confianza en la carne, pronto la veremos defraudada.

Pero nosotros, los fieles cristianos y amantes de la palabra de Dios, no nos apoyamos en la palabra del hombre. Sino que depositamos toda nuestra confianza en Cristo. Él es el que afirma, y Él es el que cumple. Ya que siendo Dios, no puede dejar de cumplir Sus promesa, porque sería contradecirse a sí mismo. Y en Dios no existe la imperfección como en los hombres, sino que Él es la verdad, y la perfección absoluta. Y en Mateo 7:7 Él nos dice: “Pidan, y se les dará; busquen, y encontrarán; llamen, y se les abrirá.

Por lo tanto, nunca dejemos de buscar la ayuda de Dios en nuestra vida. No te sientas abandonado, porque Él está más cerca de lo que nosotros pensamos. El Espíritu Santo mora en nosotros, y es quien nos fortalece e inspira a alabar a Dios, no obstante la situación. Oremos con fe y ánimo. Dejemos de orar a Dios para presentarle nuestros problemas, sino contemosle a nuestros problemas cuan grande es nuestro Dios.

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Conclusión

Cuando nos falte la fuerza y nos sintamos solos, debemos buscar el apoyo en la palabra de Dios. En Su palabra encontraremos las promesas del Señor, quien nos aseguró que nunca nos abandonaría en la necesidad, si lo buscamos con sinceridad.

En momentos de tristeza, dificultad y soledad, debemos y tenemos que meditar en la palabra de Dios. Pero no solo en momentos de apuro, sino que debemos meditar diariamente en las promesas de Dios. ¿Por qué digo esto? Lo digo porque en las promesas de Dios, tendremos el gozo de saber, que Él que respalda Su palabra, y que Él es fiel. Los hombres podrán fallar, pero la esperanza puesta en Dios nunca es defraudada. Sólo tenemos que entregarnos con sinceridad y recibiremos Su amor y Su bondad.

Los dejo ahora con un versículo en el cual meditar.

Así Dios nos ha entregado sus preciosas y magníficas promesas para que ustedes, luego de escapar de la corrupción que hay en el mundo debido a los malos deseos, lleguen a tener parte en la naturaleza divina.” 2 Pedro 1:4 (NVI)

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

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