Instrucciones divinas

Mensajes Cristianos

Evangelio de Hoy Prédica de Hoy: Instrucciones divinas

Mensajes Cristianos  para Predicar Texto Bíblico:  “Entonces David volvió a consultar a Jehová. Y Jehová le respondió y dijo: Levántate, desciende a Keila, pues yo entregaré en tus manos a los filisteos. Fue, pues, David con sus hombres a Keila, y peleó contra los filisteos, se llevó sus ganados, y les causó una gran derrota; y libró David a los de Keila.” (1 Samuel 23:4-5)

Instrucciones divinas – El mandato de Dios

Las instrucciones de Dios para su pueblo están escritas en su palabra. Si nos guiamos por ella podemos estar seguros que estamos cumpliendo la voluntad de nuestro Padre. En ella encontramos también mandamientos que debemos escudriñar las escrituras y ponerlas por obra.

Dios también se comunica con sus hijos a través de su Espíritu Santo. Él usa diferentes formas para hablarnos y darnos instrucciones que nos lleven hacia su propósito divino. Pero si algo es contrario a la palabra de Dios debemos desecharlo, por más bueno que parezca el asunto, si no está conforme a su palabra no es de Dios.

Los mandamientos de Dios son justos, son buenos, son su voluntad para que tengamos la certeza que veremos su rostro y su gloria manifestada en nuestra vida. Así es que procuramos conocer su palabra y tener comunión con Él para que nuestro oído esté atento a su voz. Cuando Dios nos manda algo debemos cumplirlo prontamente, no importa lo difícil que parezca la situación, si es palabra de Dios debe hacerse.

Instrucciones divinas – Venciendo el temor

Muchas veces el temor nos invade cuando vemos que los mandamientos de Dios son para gigantes. Nos vemos y creemos que no tenemos la fuerza necesaria, ni las habilidades requeridas para lo que el Señor nos manda a hacer.

Leemos en su palabra mandamientos que están fuera de nuestro círculo de influencia, cosas que no podremos hacer por nosotros mismos. Pero ahí es donde el Señor se glorifica.

Dios envió a David a combatir a los filisteos, David estaba dispuesto a obedecer a Dios, pero los hombres que estaban con él tuvieron miedo, pues andaban huyendo y al salir a la batalla probablemente fueran derrotados o encontrados por sus perseguidores.

Por eso David vuelve a consultar a Dios si debe combatir a los filisteos. La respuesta de Dios es afirmativa y David con sus hombres obedecen la palabra y descienden a combatir a los opresores del pueblo de Dios.

No importa si lo que Dios nos manda a hacer está fuera de nuestro control, si de Dios es el mandato debemos cumplirlo. Dios nos dará todo lo que haga falta para que se cumpla eso que nos está ordenando.

Dios nos dará las herramientas necesarias, la fortaleza y moverá montañas incluso para que su palabra se haga realidad. Cuando Dios nos manda no estamos solos, el Señor va a nuestro lado, solo debemos ser obedientes a su palabra.

Instrucciones divinas – La obediencia total

Así como el ejército entero tenía miedo de Goliat, de la misma manera estos hombres que estaban con David tuvieron miedo. Pero una vez más no fue el caso de David.

Así como enfrentó a Goliat, fue valiente para hacer todo lo que Dios le enviaba a hacer. David no contemplaba el ejército que tenía delante, sino que contemplaba la gloria de Dios que estaba con él.

Dios requiere de nosotros una obediencia total a su palabra. Debemos tener la palabra de Dios grabada en nuestro corazón y vivir por ella. Así no estaremos viendo lo difícil de la situación, de lo complicado del camino, de lo imposible que parezca el mandamiento.

Lo que contemplaremos será el poder de Dios para hacer todas las cosas, el amor de Dios que es eterno y su misericordia que se derrama sobre nuestra vida. El poder de Dios lo llena todo y se cumplirá su palabra a cabalidad.

Pero esta obediencia se consigue solamente con la fe. Fe en que Dios tiene las cosas bajo control. Fe en que Dios nos ha salvado por medio de la sangre de Cristo. Fe en que su palabra es verdad y que todo lo que está en ella ha de cumplirse. Fe en que somos sus hijos y que tiene cuidado de nosotros.

Esa obediencia es por la fe y por la gratitud que tenemos para con Dios.

La obra del Señor

Es entonces que Dios se glorifica, cuando ponemos nuestra confianza entera en Él. David fue y peleó contra los enemigos y Dios los entregó en sus manos. No importaba si el ejército del enemigo era más grande o si eran más fuertes, lo relevante es que Dios estaba con David.

Dios derrotará a tus gigantes, no importa si se multiplican contra ti. Sé obediente al Señor y verás su gloria en cada paso que des. Así como David era obediente, así debemos aprender a obedecer al Señor.

Peleemos la buena batalla de la fe, la que es en el espíritu contra las huestes de maldad. Sabiendo que Dios está de nuestro lado podremos enfrentarlas en su nombre y salir victoriosos. Porque de Dios es la victoria y a Él es toda la gloria.

La victoria

Todo don perfecto viene del Señor, toda victoria proviene de Él, por lo tanto debemos darle honor como merece. Con todo nuestro corazón debemos servirle y seguir sus mandamientos tal y como Él lo pide.

Cuando comprendemos el amor que Dios nos ha manifestado, el obedecer no es gravoso, sino que estamos dispuestos a dar todo nuestro ser al servicio del Señor y a servirle con todas nuestras fuerzas.

Seamos obedientes, tengamos fe en el Señor y cumplamos su propósito en nuestra vida. Si nos ha enviado a algo, vayamos sin temor, porque su gloria se moverá en medio de nosotros cuando le somos fieles y obedientes. Solo debemos recordar que toda la gloria es del Señor.

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

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