Amar a nuestro prójimo

Amar a nuestro prójimo

Mensajes Cristianos

Prédica de Hoy: Amar a nuestro prójimo

Mensajes Cristianos Texto Bíblico: Juan 13:35; Romanos 13:8-10

Con un buen trato

En Mateo 7:12 Jesús dice que debemos hacer con otros lo que a nosotros nos gustaría que nos hicieran. Tratar a otros en la manera que deseamos ser tratados.

Cada cosa que hacemos tiene un resultado negativo o positivo. Igualmente funciona con los demás, si hacemos bien a otros, podemos esperar que ese bien sea devuelto. No obstante, si le hacemos mal a alguien ya sea por resentimiento o rencor, debemos esperar que ese mismo resultado sea para nosotros.

Por eso antes de hacer o decir algo sobre alguien, debemos pensar por un momento si hacerlo traerá consecuencias positivas o negativas para nuestras propias vidas.

Evaluando y corrigiendo nuestros propios errores

Antes de juzgar o criticar a otras personas, primero debemos mirarnos a nosotros mismos y cambiar nuestros propios errores para no caer en nuestro propio juicio.

Nadie en este mundo es perfecto, por lo que nadie tiene el derecho de recriminar los errores de otros, sea por su condición física, mental o espiritual. A nosotros no se nos ha dado ninguna autoridad para pasar por encima de los demás, por lo que no es necesario recordarle a nadie sus errores cuando nosotros también tenemos los nuestros.

La Biblia nos exhorta a que primero evaluemos nuestra situación y errores antes de dar consejo o juzgar a otra persona (Lucas 6:42).

Amar a nuestro prójimo es sembrar cosas buenas en otros

Por naturaleza, el ser humano está diseñado para sembrar y fructificar, aunque no quiere decir que los frutos siempre sean buenos. Por lo que Dios mismo nos ha recordado por qué es tan importante hacer las cosas de una forma u otra, para que lo que hagamos tenga una cosecha buena y fructífera.

Gálatas 6:7 menciona dos cosas: la primera es que Dios no puede ser burlado, esto quiere decir que no podemos esconder nada ante sus ojos porque Él lo sabe todo. Y segundo, absolutamente todo lo que hagamos será devuelto de alguna forma, por eso nos exhorta a sembrar cosas buenas en otros para que nuestra cosecha también sea buena.

Amar a nuestro prójimo es nuestros deber como creyentes

La Palabra de Dios también habla de los deberes que tenemos como esposos, hijos, padres y siervos (Colosenses 3: 18-23). Dice que, todo lo debemos hacer como para el Señor, significa que debemos hacer todo de la mejor manera y con todo el amor.

Jesús no espera que como creyentes salgamos al mundo siendo egoístas o rencorosos, porque para eso fuimos hechos nuevas personas. Dios no nos quiere como en el pasado, Él quiere que seamos mejores de lo que fuimos antes, espera que seamos ejemplo para otros y que tengamos un buen testimonio que mostrar ante los que nos rodean.

El desafío de Jesús a sus discípulos

Jesús dice que claramente debemos amar a los que nos aman, pero que por ello no tenemos ningún mérito. Porque aún si es algo bueno, no estamos haciendo ninguna diferencia a lo que se supone que debemos hacer. Así que, por eso él demanda de cada uno de nosotros el amar a nuestros enemigos y hacerles el bien, porque así nuestro Padre se alegrará.

Él desea de nosotros que seamos misericordiosos los unos con los otros, y que todos podamos vivir en paz y en armonía junto con nuestros enemigos, para que ya no lo sean y puedan ser nuestros amigos, pues ese es el verdadero mérito que debemos tener como hijos de Dios (Lucas 6:27-35).

Conclusión

Lo primero es que todos tenemos la opción de hacer el bien a otros. Tenemos la capacidad para cambiar nuestra forma de tratar a las personas y mejorar la forma en que nos relacionamos con ellas.

Alguna vez alguien nos ha hecho daño de alguna forma, tal vez hemos sido lastimados por otras personas y quedamos con un rencor u odio por lo que nos hicieron. Pero es en esas situaciones que Dios mismo quiere que perdonemos y olvidemos las ofensas. Que devolvamos bien por mal para que los malos se avergüencen de su conducta

Además, el hecho de perdonar y el hacer bien a otros ayuda a cortar toda raíz de amargura que hay en nuestro corazón.

Tenemos el poder para cambiar muchas cosas y Dios quiere que lo hagamos. Por eso ha dejado palabras específicas que no necesitan ser explicadas porque podemos entenderlas a la perfección. Nada se nos ha hecho oculto, al contrario. Dios mismo nos las ha hecho saber y quiere que vivamos conforme a ella.

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

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