Aliento al cansado

Prédica de Hoy: Aliento al cansado

© José R. Hernández, Pastor
El Nuevo Pacto, Hialeah, FL. (1999-2019)

Predicas Cristianas

Predicas Cristianas Lectura Bíblica: «Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.»  Mateo 11:28

Introducción

La vida en un constante caminar, hacia delante o hacia atrás. Siempre caminamos, si alguien no lo hace te aseguro que otro lo empujara. De igual forma puede ser para adelante o para atrás. En esta situación de transeúnte surge un problema, nos cansamos y perdemos el rumbo lo que termina desgastándonos en otras áreas.

Una de las promesas mas hermosas que el Señor entrego a sus hijos es que nos levantaría todas las veces que caigamos. Que nos daría fuerzas cuando estemos cansados [1]. Esto es una realidad que miles de fieles han experimentado a través de la historia. Historia de la cual puedes ser parte si decides creer y vivir bajo su cuidado.

I. No te compares (Gálatas 6:4)

Una de las fuentes principales del cansancio proviene de la mente, lo que pensamos. Esto es alimentado cuando estamos caminando, y vemos con preocupación como otras personas avanzan más rápido que nosotros en aspectos cotidianos como espirituales. Esto termina ocasionando un gran desgaste, pasamos horas replanteando nuestro andar y generamos cambios constantes a los pasos que damos.

Empezamos proyectos que terminan sin ser concluidos porque nos desesperamos al ver como otros logran rápido sus sueños, y nosotros estamos aparentemente en el mismo lugar donde iniciamos. El compararse es un error muy grande que no solo vive la humanidad en general, sino también los que decidimos seguir a Cristo.

Compararse con los demás es una gran equivocación. Debemos entender que Dios nos creo distintos a los demás. Tenemos distintas historias, distintas crianzas y un plan único pensado por nuestro Señor para sus hijos. Los procesos que lleves son diferente a los que tienen los demás. Está bien que veas como una referencia o motivación los pasos de tus hermanos, pero la fuente que debes tomar es la de Cristo.

II. No te menosprecies

Cuando abrimos nuestros oídos a todo el que quiera juzgar el camino que llevamos empezamos a despreciar el valor que Dios dice que tenemos, y nos etiquetamos con el valor que el mundo nos dio.

Caemos en depresión y nos sentimos despreciados; no hemos entendido que Jesús pago un precio incalculable por salvar nuestras almas , la de cada ser humano, ese te incluye a ti y a todos (Juan 3:16).

Creo que cuando tenemos un concepto tan bajo de nosotros mismo es porque no creemos en la biblia ni en el Creador de la misma. El concepto que tiene el Señor con respecto a sus hijos no tiene nada que ver con las circunstancias que estemos travesando ni con los recursos que tengamos o no. Simplemente somos lo que Él dice que somos por Su poder y soberanía.

Aunque lo creas o no, eres lo que Dios dice que eres y puedes hacer lo que Él dice que puedas hacer. Serás libre, encontraras descanso y volaras en su plan cuando aceptes esta realidad. Tu valor fue establecido por tu Creador no por tu necesidad ni carencia.

III. Busca el Tesoro que se depositó en ti

Todos fuimos creados por Dios y tenemos un tesoro, un talento, una misión que cumplir. Muchos han sido abusados en sus vidas, social y profesionalmente. Las circunstancias lograron que perdiéramos la esperanza, eliminamos nuestros sueños y nos hacemos participantes de una realidad desoladora.

No tengamos a nuestro Señor como alguien que nos mintió. Él no es culpable de las catástrofes que has vivido, aun así, te adopta y quiere que seas parte de su maravillosa herencia. Caminemos de Su mano, seamos guiados por su palabra. Te aseguro que encontraras la razón de tu existencia junto al Maestro. Eres un diamante precioso y serás pulido para brillar en Cristo.

III. Las exigencias deberían sacar lo mejor de ti

Los problemas tienen un significado, a veces son consecuencias de las acciones equivocadas que cometimos. En otras circunstancias las dificultades vienen a mostrarnos algo que debemos perfeccionar, cambiar o eliminar de nuestras vidas. Esta transformación exige un arduo trabajo el cual debemos abrazar y trabajarlo para mejorar en Cristo.

Debemos tomar los procesos como lo que son, una etapa de crecimiento. No te hundas en el dolor ni lo tomes personal. ¡NO eres el despreciado del Señor! Sabiendo que fuiste creado con un plan también serás preparado para cumplir dicho propósito. No dejes que una dificultad te derrumbe, crece, fórmate y aprovecha toda circunstancia para llegar a cumplir las metas puestas por Dios.

Para concluir

El agotamiento es parte del proceso de cada persona que inicia su recorrido por el mundo. Vendrá y mermará nuestro ánimo junto a la voluntad de seguir adelante, sin contar los constantes ataques del enemigo que nos lleva a compararnos con el triunfo de los demás y a dudar de la capacidad que Dios deposito en la vida que cada uno de sus hijos.

Como creyentes debemos aprender a descansar en los brazos del Señor. Esto será posible cuando creemos en Su palabra he ignoramos las circunstancias. Al creer en su dirección no miraremos el éxito de los demás como una amenaza que lastima nuestros corazones, sino más bien como una motivación para llegar más lejos.

Recordemos constantemente que teníamos una deuda que no podíamos pagar, pero Jesús en carne propia se entrego por amor a nosotros. El precio de nuestras almas fue establecido por Su sacrificio en la cruz del calvario. Cuando te sientas sin ánimo debes verte en el espejo de la palabra. ¡Somos lo que Dios dice que somos y no lo que el mundo dice!

[1] Isaías 40:29-31

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

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