Tres bendiciones de Dios

Prédica de Hoy: Tres bendiciones de Dios

© José R. Hernández, Pastor
El Nuevo Pacto, Hialeah, FL. (1999-2019)

Mensajes Cristianos

Mensajes Cristianos Lectura Bíblica: Hechos 12:1-16

Introducción

Hoy les quiero hablar sobre el poder de las oraciones. Es lamentable pero muchos de los cristianos ya no recurrimos a la oración para acercarnos a Dios, y cuando lo hacemos es para pedir algo y, además, lo queremos de inmediato.

Hay que aclarar que las oraciones son poderosas pero no siempre funcionan al instante. Las oraciones más poderosas vienen del corazón de los cristianos que se acercan a Dios con un corazón noble y humilde, de un servidor fiel a sus mandamientos.

Las oraciones hechas al Padre hacen que tres grandes bendiciones de su mano se derramen sobre nuestra vida. Veamos cuales son.

El rey Herodes

El rey Herodes fue mezquino y busco a toda costa acabar con los cristianos, bien leemos en los versículos que estamos estudiando: “En aquel mismo tiempo el rey Herodes echó mano a algunos de la iglesia para maltratarles. 2 Y mató a espada a Jacobo, hermano de Juan. 3 Y viendo que esto había agradado a los judíos, procedió a prender también a Pedro. Eran entonces los días de los panes sin levadura.

Si repasamos un poco podemos notar la lucha incansable entre el bien y el mal, vemos a este rey representando los poderes del demonio y a los cristianos peleando en nombre de Dios y de la fe.

El rey tenía planeado asesinar al apóstol Pedro

En el mismo texto continua, “Y habiéndole tomado preso, le puso en la cárcel, entregándole a cuatro grupos de cuatro soldados cada uno, para que le custodiasen; y se proponía sacarle al pueblo después de la pascua.

Está claro como el rey tenía planeado asesinar al apóstol Pedro y para ello tomó las precauciones pertinente, asegurando a Pedro de tal modo que no pudiera huir de sus captores. Se previno de tal modo, con tantos soldados, porque ya antes Pedro había logrado zafarse de sus captores.

Hechos 5:17-20 nos dice “Entonces levantándose el sumo sacerdote y todos los que estaban con él, esto es, la secta de los saduceos, se llenaron de celos; 18 y echaron mano a los apóstoles y los pusieron en la cárcel pública. 19 Mas un ángel del Señor, abriendo de noche las puertas de la cárcel y sacándolos, dijo: 20 Id, y puestos en pie en el templo, anunciad al pueblo todas las palabras de esta vida». El rey tenía bien preparado todo para asestar su muerte, sin embargo, en la mente de los cristianos primitivo esto aún no estaba planeado

El enemigo de la Iglesia cristiana

Si repasamos por nuestro texto de estudio podemos notar que el enemigo de la Iglesia cristiana de entonces es el mismo de ahora, y no existen grandes diferencias notables entre lo que pasaba entonces y lo que sucede ahora.

El demonio sigue odiando  a la Iglesia y sigue buscando destruir a los cristianos que predican la Palabra de Dios. Herodes por entonces buscaba acabar con los cristianos y lo mismo pasa ahora con las falsas doctrinas y las sectas.

Ahora para ayudarnos como cristianos y mantener viva la doctrina de Nuestro Señor basta con hacer oración para que se emanen tres bendiciones sobre nosotros. Y digo que con la oración basta porque Cristo lo dijo y lo podemos leer en Juan 14:13 cuando leemos “Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.”

La primera de las tres bendiciones de Dios

La primera bendición que Dios derrama sobre nosotros es la bendición de la paz y podemos verlo nuevamente en Hechos 12:1-16Así que Pedro estaba custodiado en la cárcel; pero la iglesia hacía sin cesar oración a Dios por él. 6 Y cuando Herodes le iba a sacar, aquella misma noche estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, sujeto con dos cadenas, y los guardas delante de la puerta custodiaban la cárcel.

Vean hermanos como Pedro se encontraba durmiendo, tenía la bendición de la Paz gracias a la oración que el hacía siempre a El Señor y que también hacía la Iglesia cristiana. Él se hallaba tranquilo porque de antemano había puesto su vida en manos de Dios, él sabía que no estaba en el poder de los soldados ni del rey la extinción de su vida.

Vean, como la bendición de los hermanos era tan poderosa que se extendía hasta la prisión de Pedro. Así es nuestra vida, cuando hacemos oración Dios derrama la paz sobre todos nuestros hermanos.

La segunda de las tres bendiciones de Dios

La segunda bendición que Dios derrama sobre nosotros cuando hacemos oración es la liberación, vuelvo a repetir lo que dice  Hechos 12:1-16.

A pesar de todos los intentos por evitar que Pedro escapara a la muerte el apóstol de Cristo fue liberado ¿Cómo fue posible esto? No debemos sorprendernos ya bien lo dice  Lucas 18:27Él les dijo: Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios”.

Hermanos, para El Señor no hay imposible, el todo lo puede, el todo lo sabe, a sus designios nada se escapa y no hay fuerza humana que pueda derrotarle ni oponérsele.

La tercera de las tres bendiciones de Dios

La tercera bendición que Dios derrama sobre nosotros con la oración que elevamos para Él y en su nombre, es aquella que permite el surgimiento de los milagros.

Esto nos lo dice la Palabra de Dios: “Y habiendo considerado esto, llegó a casa de María la madre de Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos, donde muchos estaban reunidos orando. 13 Cuando llamó Pedro a la puerta del patio, salió a escuchar una muchacha llamada Rode, 14 la cual, cuando reconoció la voz de Pedro, de gozo no abrió la puerta, sino que corriendo adentro, dio la nueva de que Pedro estaba a la puerta. 15 Y ellos le dijeron: Estás loca. Pero ella aseguraba que así era. Entonces ellos decían: ¡Es su ángel! 16 Mas Pedro persistía en llamar; y cuando abrieron y le vieron, se quedaron atónitos.

Esto no es otra cosa que el poder milagroso de la oración. Ellos no podían creer lo que veían, habían hecho oración pero jamás creyeron que Dios atendería inmediatamente a auxiliar a Pedro y liberarlo.

Para concluir

Para despedirme sólo quiero recordar que no debemos menospreciar el poder de la oración en nuestras vidas, que no debemos olvidar elevar oraciones a Dios con una voz humilde y servil. Como los cristianos que oraron por Pedro.

Elevemos oraciones no sólo para pedir o rogar, también hagámoslo para agradecer la comida, el trabajo y la familia. La salud y por la Iglesia misma. Sólo así Dios derramara estas tres bendiciones sobre nuestras vidas.

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

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