Caminando por fe

Mensajes Cristianos Evangélicos: Caminando por fe

© José R. Hernández, Pastor
El Nuevo Pacto, Hialeah, FL. (1999-2019)

Predicas Cristianas

Lectura Bíblica de Hoy: Así que vivimos confiados siempre, y sabiendo que entre tanto que estamos en el cuerpo, estamos ausentes del Señor. (Porque por fe andamos, no por vista). 2 Corintios 5:7

Introducción

Cuando empezamos a caminar con Jesús todo en nuestra vida es diferente, ya no tomamos las decisiones por cuenta propia sino que, preguntamos primero a Dios qué es lo que debemos hacer.

Si bien, es cierto que la vida de un cristiano deber ser correcta, por lo que como cristianos debemos representar a Jesús en todos los aspectos de nuestra vida. Puede ser compartiendo el evangelio, ayudando o amando a nuestro prójimo. Esto solo se logra cuando, por decisión propia, caminamos con él y elegimos obedecerlo en todo.

Una fe ciega

El mandamiento más importante de todos dice que, debemos amar al Señor nuestro Dios con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma y nuestra mente [1].

Nuestra mente no difiere con la Biblia. Es más, cuando somos revestidos por la sangre de Jesús, todos nuestros pensamientos y nuestros deseos cambian rotundamente. Ya no vivimos por lo que nosotros mismos pensamos, sino que ahora vivimos por y para cristo, Y como consecuencia (positiva, obviamente), cuando leemos la Biblia nuestra vida espiritual milita conforme a lo que este libro sagrado nos dice.

Al leer la Biblia, algo en nuestro espíritu cambia cada vez que lo hacemos. Por eso, cuando tenemos fe, las palabras de la Biblia cobran sentido en nuestra vida. Y es ahí cuando creemos en las promesas de Dios y en lo que Él puede hacer por nosotros. De nada sirve leer la palabra de Dios si no la creemos de todo corazón.

Una fe intacta

Se habla de fe cuando decidimos con nuestro corazón creer en algo que todavía no está hecho, pero que creemos que se hará.
Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve [2].

De alguna forma vivimos con fe cada día. Como cuando miramos el cielo nublado y oscuro y creemos que pronto lloverá. Porque, aunque no veamos las gotas de lluvia, hay señales de que algo ocurrirá. De esa misma forma funciona la fe cristiana. Funciona como un interruptor, y depende de cada uno de nosotros mantenerlo encendido o no.

Ahora bien, nuestra fe puede llegar a apagarse, ya sea por algún problema de la vida, porque nuestro camino está tomando un rumbo diferente, o simplemente se apagó porque dejamos de buscar al Señor. Si es así, entonces es hora de hacer un alto y reavivar esa fe de nuevo.

La fe es lo que hace que seamos salvos y que alcancemos todas las promesas del Señor. También nos ayuda en momentos de angustia cuando todo está oscuro y no encontramos la salida. Porque justamente es allí mismo cuando se activa, en los peores momentos, es ahí cuando nos recuerda que Dios nunca falla.

Por fe

La fe tiene el poder de levantarnos y darnos ánimo; es capaz de hacer cosas tan grandiosas que no se podrían describir en palabras. Tanto así, que los milagros que Dios ha hecho han sido por causa de hombres y mujeres simples y sencillos que decidieron creer en Dios y sus palabras.

Encontramos que por la fe, Abraham siendo un hombre anciano y Sara siendo estéril concibieron un hijo, porque creyeron en la fidelidad de Dios y en el valor de su palabra. Porque, aunque ellos eran conscientes de las circunstancias en las que se encontraban, su fe fue mayor y esto les fue recompensado a ambos [3].

Así que no importa en qué situación nos encontremos en este momento, si logramos tener un poco de fe, entonces también conoceremos la fidelidad de Dios. Puede que eso por lo que tanto tiempo hemos esperado y deseado esté a la puerta. Pero debemos usar la llave de la fe para lograr abrirla y recibir todas esas bendiciones para nuestra vida que tanto queremos.

Fe como una semilla

Nuestra fe no necesita ser de un tamaño determinado, solo necesita ser una fe sincera. Como bien lo dijo Jesús en Mateo 17:20 – “si tuvieres fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: pásate de aquí allá, y se pasará”. Pero lo que dice más adelante toma un gran poder para nuestras vidas; “Y NADA OS SERÁ IMPOSIBLE”.

Así que no importa de qué tamaño sea nuestra fe, por más pequeña que sea ante nuestros ojos, esa pequeña semilla puede mover la mano de Dios a nuestro favor. Y cuando dejamos que ella se plante en nuestro corazón y le permitimos crecer, sus frutos se convierten en paz y esperanza para nuestras vidas.

Para concluir.

La fe es una parte fundamental para el cristiano y posiblemente para todas las personas que pertenezcan o no a una religión.
La fe puede cambiar la vida de una persona para siempre, solo por el simple hecho de que podemos ser capaces de seguir adelante sabiendo que Dios nos sostiene y siempre está ahí para nosotros. Así que no importa cuán grande sea, solo basta con ponerla en nuestro Señor y dejarlo actuar a él sobre nuestras vidas.

[1] Mateo 22:37
[2] Hebreos 11:1
[3] Hebreos 11:11

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