El tiempo de Dios

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Mensajes Cristianos Predica de Hoy: El tiempo de Dios

Mensajes Cristianos Texto Bíblico:No nos cansemos, pues, de hacer el bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.” (Gálatas 6:9)

Introducción

El tiempo de Dios es diferente al nuestro

Los seres humanos tenemos muchas formas de medir el tiempo y lo dividimos en simples segundos, en día, en años o en décadas. Así podemos decir que un tiempo está cercano o está lejano. En los negocios podemos dividir en proyectos que tendrán resultados en el corto plazo, en el mediano plazo o en el largo plazo. 

Pero para Dios el tiempo funciona de una forma diferente. Dios es eterno y no está limitado con nuestras mediciones que hacemos del tiempo. Dice su palabra que para Él un día es como mil años y mil años como un día. Esto nos demuestra que el tiempo funciona de diferente manera cuando lo vemos desde una perspectiva eterna.

Por más que nos esforcemos no podemos acelerar el tiempo o hacerlo más lento. Existen pensamientos de ficción donde nos imaginamos cómo sería si regresamos el tiempo. pero la verdad es que el tiempo de Dios es perfecto y lo que Dios hace en ese tiempo es su completa soberanía.

¿Cuál es el tiempo de Dios?

El tiempo de Dios tiene una serie de características que lo hacen especial. Nuestro tiempo es variable, pero el tiempo de Dios es único. El Señor tiene una perspectiva eterna, es decir que ve tanto el presente como el futuro. Dios puede ver todos los lugares a la vez, nos conoce ahora y nos conoce en el futuro también. Dios es Todopoderoso y no hay limitación para Él.

El tiempo de Dios es cuando Él decide obrar, cuando Él decide esperar, cuando Él decide lo que quiere hacer. El tiempo de Dios es su decisión y nadie puede decirle cómo actuar, qué hacer, cuándo hacerlo. Cuando venimos delante de Dios con alguna petición, le pedimos que haga algo, le decimos precisamente lo que estamos esperando. Pero Dios decide cómo actuar, por eso nuestra oración debe ser siempre que se haga su voluntad y no la nuestra.

Dios escucha nuestras oraciones cuando le somos fieles y Él sabe de qué tenemos necesidad antes de que le pidamos, pero Dios puede verlo todo, puede ver lo que nosotros ignoramos, por eso Dios decide cómo y cuándo actuar en esa petición, porque su tiempo es perfecto.

El tiempo de Dios es perfecto

Esta es la característica principal del tiempo de Dios, su tiempo es perfecto. el señor no demora su venida, sino que está teniendo misericordia de la humanidad. Dios no llega tarde, tampoco actúa después, Él hace su voluntad y su tiempo es perfecto.

Por ejemplo, quienes fueron testigos de la resurrección de Lázaro pensaron que Jesús llegó tarde, si hubiera estado presente Lázaro no hubiera muerto. Pero Jesús llegó en el tiempo que llegó, para que la gloria de Dios se manifestara. Así hoy podemos conocer este maravilloso milagro. Como vemos Jesús no llegó tarde, llegó en el tiempo de Dios.

Dios actúa en el momento justo, en el momento perfecto. Cuando no recibimos lo que pedimos pensamos que Dios no nos escuchó o que no quiso concedernos lo que pedimos. Esto es porque el tiempo de Dios es diferente al nuestro. Si Dios no actúa alguna razón tiene, porque Él puede verlo todo.

Pero lo que sí debemos tener presente es que Dios actúa en el momento perfecto. El que no veamos la solución a nuestra petición en el momento que esperamos no significa que no tendrá solución, significa que Dios actuará en su tiempo el cual será perfecto.

Espera el tiempo de Dios

Debemos pues aprender a esperar el tiempo de Dios. Si intentamos forzar al Señor para que nos conceda lo que le pedimos, no tendremos lo que Dios prepara para nuestra vida. Por ejemplo, cuando el pueblo de Israel buscó un rey, no fue el que Dios prepararía para ellos, por eso se equivocaron cuando buscaron a Saúl. Pero Dios tenía preparado al rey David para ellos. 

Debemos aprender a esperar el tiempo de Dios, porque a su tiempo nos dará lo que Él prepare. Y sabemos que la voluntad de Dios es buena, agradable y perfecta. Podemos venir delante de Dios con una petición, pero nuestra oración siempre debe ser, que se haga su voluntad y no la nuestra. Si así oramos, Dios nos dará lo que pedimos en su momento y como Él quiere, que es mucho mejor que lo que pedimos y cuando lo pedimos.

El tiempo de Dios está cerca

Ciertamente Dios nos escucha, Él acerca su oído a nuestras peticiones. Nuestra fe debe estar puesta en Él y confiar en que nuestras oraciones suben a su presencia. Él ya las ha recibido, con nuestra oración constante, con nuestra obediencia a su palabra, podemos estar seguros que nuestra oración ha sido recibida. Pero esperemos el tiempo de Dios y no el nuestro.

Dios pronto nos responderá, aprendamos a esperar en Él. Si Dios aguarda es porque su obra será perfecta, no cuando ni como queremos, pues somos imperfectos y no sabemos cómo pedir, pero Dios que conoce todas las cosas, nos dará la respuesta a su manera y a su tiempo. 

El tiempo de Dios pronto vendrá y veremos su gloria. Veremos respondidas todas nuestras peticiones con su poder, con su voluntad perfecta y será maravilloso, porque esperamos en Él. Será perfecto, no como lo esperábamos, sino mucho mejor, porque esperamos el tiempo de Dios.

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

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