Con las botas puestas

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Mensajes Cristianos Prédica de Hoy: Con las botas puestas

Mensajes Cristianos Texto bíblico: 1 Corintios 15:58

Introducción

Hace algunos años escuché en la TV un mensaje de un gran hombre de Dios, y expresó unas palabras que sacudieron mi corazón grandemente. Él dijo: hay tres etapas en la vida de un cristiano auténtico:

  • 1. Los que están en medio de una prueba.
  • 2. Los que salieron victoriosos de la prueba.
  • 3. Los que están por entrar a una prueba.

Enseguida me puse a reflexionar y a preguntarme constantemente si la vida de un cristiano está marcada en que ¿siempre estaremos batallando? ¿ Por qué si tengo a Dios me tienen que venir pruebas?

Me sentía mal porque en mi interior yo pensaba que si yo luchaba aún con el pecado en mi, era porque ya Él me había dejado y por esa causa yo me encontraba batallando internamente.

Debo confesar que duré años tratando de entender está situación que era un paradigma para mí. Hasta que Dios envío a un gran hombre lleno del Espíritu Santo y me aclaró todas esas dudas que tenía; ¡Gloria a Dios por esos hombres y mujeres que se dejan usar por el Señor para guiar y exhortar a los que necesitan dirección y ser mentoreados!

Ése guía espiritual me respondió después de escucharme y me dijo: No te sientas mal si te encuentras luchando con el pecado o con hábitos presentes aún en tu vida, ésa es la prueba de que Dios habita en ti y te da las fuerzas y el carácter para luchar contra el pecado porque te dio vida espiritual, y ahora te das cuenta de todo lo que es contrario a la voluntad de Dios.

Antes no nos dábamos cuenta porque vivíamos a espaldas y sin temor de Dios y no porque era un acuerdo que teníamos con el pecado, sino; que éramos esclavos de él (pecado) viviendo en total soledad y a merced del enemigo. Se que muchas veces nos hacemos esas preguntas, porque al caer nos sentimos sucios y alejados de Él.

Hay que aclarar que a medida que vamos creciendo en el Señor las victorias van siendo mayores cada vez, y que las cosas que antes no entendía y ahora si las empezamos a ver más claras, porque cada día los hijos de Dios vamos de victoria en victoria. (Proverbios 4:18).

Solos no podemos

Los momentos más fuertes e impotentes de mi vida fueron cuando luchaba por mis propias fuerzas en contra de mis malos hábitos y toda clase de tentación, la lógica humana te lleva primeramente a utilizar todas las herramientas que creías tener para combatir cualquier problema a manera de uno.

Pero, en el Reino de Dios ¡Eso es imposible! Solo no podemos, nosotros no podemos obtener nuestra libertad y justificación por obras humanas. La lucha espiritual constante que tenemos es sólo un recordatorio de lo débiles que somos sin la ayuda del Espíritu Santo.

En (Romanos 8:13) sólo por medio de su Santo Espíritu se da muerte a los malos hábitos del cuerpo, pero reafirmó que es sólo con la ayuda de su Santo Espíritu. A medida que crezcas en dependencia de la gracia de Dios, experimentarás mayores victorias sobre aquellas áreas de debilidad, tenemos que estar firmes con las botas puestas como soldados de Jesús y tener siempre el respaldo de su ayuda mediante su Santo Espíritu. Jesús dijo: separados de mí nada podéis hacer (Juan 15:5).

“Con las botas puestas” es una expresión latinoamericana que se refiere a la acción de estar en batalla firme aún sabiendo que podemos perder, pero nuestra determinación nos hace estar allí pase lo que pase.

Eso es lo que exactamente hace el Espíritu Santo, te hace permanecer en el campo de batalla pero ésta vez con la certeza de que siempre se es vencedor

Cuando caemos es imposible no sentirnos mal. Y eso de cierto modo esto es algo bueno, ya que muestra nuestro deseo de agradarle y honrarle, sin embargo, no podemos perder de vista el amor incondicional que recibimos cuando Dios nos hizo parte de su familia.

Si estamos en Cristo, cuando pecamos, ¡nuestra posición como hijos de Dios no cambia!. Es como los que somos padres sabemos que cuando un hijo de nosotros falla en lo que debería hacer bien ellos no dejan de ser hijos nuestros “Jamás” porque nuestro amor por ellos va por encima de lo que hagan.

Conclusión

Recuerda las palabras del apóstol Juan cuando dijo: que no pecáramos porque somos hijos de Dios, pero que si alguno pecaba, tenemos ante el padre alguien que intercede por nosotros, es decir; a Jesucristo el justo (1 Juan 2:1). Nuestra lucha en contra del pecado nos recuerda que somos privilegiados por recibir ese amor incondicional.

No hay nada que te pueda separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús (Romanos 8:35). Si entiendes esta verdad te quitará un peso grande sobre tu vida que te ayudará a correr la carrera de la fe con mayor éxito y determinación, viviendo en su presencia y mostrando los frutos del Espíritu.

Dios te bendiga y te guarde. Buenos días y bendiciones.

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

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