La semana pasada después del servicio estuve conversando con un hermano del grupo de alabanzas, y hablábamos acerca de lo que podemos hacer para mejorar el culto de alabanzas. Entre muchas de las cosas que discutíamos, caímos en el tema acerca del estilo de música que muchos han adoptado para alabar a Dios.  Una gran realidad es que existen muchos lugares que han adoptado diferentes ritmos o estilos de música que en realidad no sirven para adorar a Dios.

Estamos hablando acerca de ritmos o estilos populares que hacen casi imposible que una persona se pueda concentrar en la letra de la canción. Demás está decir que la mayoría de estas congregaciones han adoptado estos estilos con muy buenas intenciones.

Digo esto porque la gran mayoría de estas congregaciones han cambiado los cultos de alabanzas, es decir, el estilo del ritmo de la música de alabanza, porque desean atraer a los jóvenes, y alcanzar a las personas. Pero el problema que existe en todo esto es que el estilo o ritmo de la música ha cambiado la verdadera adoración por algo que solo sirve para complacer los oídos o gusto de las personas.

Pensemos en esto por un breve momento para determinar si lo que les digo tiene sentido o no. Si ahora nosotros adoptáramos cualquiera de todos esos ritmos y estilos populares que bien conocemos, ¿qué resultado tendría eso? El resultado será que quizás atraigamos a los jóvenes y a otros, pero la verdad de todo es que la mayoría de ellos vendrían a escuchar la música y no para adorar a Dios.

Anuncios

La realidad de todo es que existe un lugar y un tiempo para todo. Yo opino que no existe nada malo en que una persona disfrute de un estilo de música que le agrade, mientras tanto que no sea algo satánico. También opino que no existe nada malo en que una pareja disfrute de una fiesta o reunión danzando al compás de la música que le guste, mientras tanto que no se haga de manera obscena o vulgar, ya que esto dañaría su testimonio.

Como les dije, existe un lugar y un tiempo para todo, así que la congregación nunca debe ser un lugar donde venimos a escuchar una tremenda descarga. La congregación es donde venimos a adorar a Dios.

Pero entonces las preguntas que quedan son: ¿Podemos decir que Dios NO se complace de la manera que algunos le alaban y adoran? ¿Qué es la verdadera adoración? ¿Cómo podemos saber cuando Dios se complace de nuestra adoración? Estas son las preguntas que estaremos explorando en el día de hoy. Pasemos ahora a la Palabra de Dios.

Juan 4:23-24Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. 24Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.

Estos versículos que estamos examinando en el día de hoy forman parte del encuentro que tuvo la mujer samaritana con Jesús. Cuando tomamos el tiempo de leer y meditar en éste acontecimiento es fácil concluir que en éste instante Jesús le estaba predicando a ésta mujer acerca de la salvación de su alma, pero que ella inicialmente excluía de su mente y corazón lo que Él le decía.

Esto fue debido a que existía una gran separación cultural entre el pueblo Judío y los samaritanos. Esto es algo que queda muy bien ilustrado en la respuesta inicial que ella le dio al Señor cuando Él le pidió agua del pozo como encontramos en Juan 4:9 cuando leemos: “La mujer samaritana le dijo: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana?

Anuncios

Porque judíos y samaritanos no se tratan entre sí.” Pero aunque la distancia cultural que existía entre ellos era grande, Jesús no dejo de ministrarle, sino que continuo hasta que ella logro comprender el significado de lo que Él le decía. Una gran realidad es que en éste país existe una gran diferencia cultural. No se cuantos de ustedes han escuchado mencionar el término: “hoya de derretir”, pero éste termino fue y es usado como una descripción de la diversa populación de éste país.

Todos aquí venimos de diferentes países, lo que significa que tenemos diversos antepasados, costumbres, y tradiciones. Pero lo que todos tenemos en común, y es algo que nadie nos puede quitar o arrebatar, es que nosotros hemos elegido servir a Dios.

Nosotros hemos hecho la decisión de aceptar a Jesucristo como nuestro Rey y Salvador, y perseveramos día tras día en seguir sus pasos para convertirnos más como Él, y de esa manera agradar a nuestro Padre celestial.   Y parte de la manera que nosotros agradamos a Dios es alabando y bendiciendo su santo nombre.

Así que continuemos ahora explorando las preguntas iniciales y preguntémonos: ¿Podemos decir que Dios no se complace de la manera que algunos le alaban y adoran? En los versículos que estamos estudiando en el día de hoy encontramos que se nos dice: “Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.”

Para poder contestar nuestra pregunta correctamente debemos fijarnos muy bien en la parte de éste versículo cuando el Señor dice: “verdaderos adoradores.” Debemos enfocar nuestra atención en estas breves palabras porque decir que existe un verdadero adorador significa que también existe un falso adorador.

Digo esto porque existen dos posiciones en toda situación; existe la verdad, y existe la mentira; existe lo correcto y existe lo incorrecto; existe el gozo, y existe la tristeza; existe el bien, y existe el mal. Así que con solo fijarnos en estas breves palabras descubrimos que si existe una manera de adorar o alabar a Dios incorrecta; existe una manera de adorar o alabar a Dios que no le complace. Y es por eso mismo que tenemos que ejercitar gran restricción en como o de que forma adoramos a Dios. ¿Por qué digo esto?

Anuncios

Lo digo porque la realidad de todo es que existen muchas formas o estilos que no nos ayudan a combatir los malos deseos de la naturaleza humana, sino que los promueven para distraer nuestra atención de lo verdadero y conducirnos a lo falso. ¿Qué les quiero decir con esto?

Lo que les estoy diciendo es simplemente una repetición de lo que les dije al inicio: “existe un lugar y un tiempo par todo”. Dile a la persona que tienes a tu lado: existe un lugar y un tiempo para todo.

En estos breves versículos Jesús nos enseña la verdadera manera que Dios busca que le adoremos. ¿De qué manera debemos adorarle? El Señor aquí nos dice claramente que: “…los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu…” ¿Qué significa esto?

Adorar al Padre en espíritu significa que le adoraremos desde lo más profundo e intimo que tenemos, y no es algo que se restringe a solo lo que hacemos en la iglesia. Digo esto porque adorar a Dios en espíritu es mucho más que abrir nuestra boca para entonar una canción, adorar en espíritu es mucho más que palmear nuestras manos o alzar nuestros brazos.

Adorar en espíritu es mucho más que movernos al compás de la música. Adorar a Dios espíritu es establecer una línea directa de comunicación entre nuestro espíritu, es decir lo más interno que existe en nosotros, y nuestro Padre celestial. Esto significa que no solo entonaremos una canción, sino que permitiremos que todo lo que somos sea transportado a la presencia de Dios.