Estaba viendo el programa de televisión de mi comentarista favorito el otro día, y después que él acabado de presentar sus comentarios, es decir, después de explicar y exponer la corrupción que está tratando de tomar raíz en éste país, él dijo algo que yo nunca había escuchado decir a ningún comentarista, y comenzó diciendo que lo que él estaba a punto de decir no era políticamente correcto. ¿Qué dijo éste hombre que me llamo tanto la atención?

Éste hombre muy seriamente miro a la cámara y dijo que lo principal que éste país tenia que hacer era caer de rodillas y orar al Señor. Él dijo que lo principal que todos teníamos que hacer es buscar la guianza espiritual que solo el Señor puede proveer.

Yo no sé a que iglesia él pertenece, pero según he podido apreciar durante el tiempo que llevo viendo y/o escuchando sus programas, él aparenta ser cristiano. Pero ahora debemos preguntarnos: ¿qué motivo que éste hombre hablara de ésta manera en un canal secular de noticias?

Yo diría que lo que motivó que éste hombre se comportara de ésta manera es que él, al igual que muchos, sino todos de nosotros, se ha dado cuenta de que con cada día que pasa el hombre se rebela más en contra de Dios. Estoy seguro que todos aquí estamos de acuerdo cuando digo que lo que éste mundo más necesita es sentir la presencia de Dios.

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Pero antes de que el mundo pueda experimentar esto, algo tiene que suceder. Antes de que éste mundo pueda experimentar el poder de Dios, el pueblo de Dios tiene que despertar; el pueblo de Dios tiene que revivir. Estoy seguro que todos estaremos de acuerdo cuando digo que el cuerpo de Cristo necesita un avivamiento. Necesitamos que el Espíritu Santo se derrame sobre la iglesia para que podamos obtener un cambio.

Pero obtener un cambio en éste mundo no es algo que se puede lograr fácilmente. No es algo que podemos lograr fácilmente por dos razones. Número uno; no todo creyente está dispuesto a entrar al campo de batalla, evidencia de esto es la inmoralidad, corrupción, y la escasez de los principios y valores bíblicos fundamentales.

Número dos; existe un gran grupo de creyentes completamente muertos en el espíritu, evidencia de esto es la escasez de oposición por los supuestos creyentes fieles acerca de los matrimonios del mismo, sexo, los abortos, y todas las demás otras cosas que van directamente en contra de la Palabra de Dios.

Manteniendo estos dos puntos en mente, pasemos ahora a las escrituras que estaremos estudiando en el día de hoy, la cual nos revelara la condición actual de un gran grupo de creyentes, y nos enseñara lo que tenemos que hacer para levantarnos y servir a Dios como Él desea.

Ezequiel 37:1-10La mano de Jehová vino sobre mí, y me llevó en el Espíritu de Jehová, y me puso en medio de un valle que estaba lleno de huesos. 2Y me hizo pasar cerca de ellos por todo en derredor; y he aquí que eran muchísimos sobre la faz del campo, y por cierto secos en gran manera. 3Y me dijo: Hijo de hombre, ¿vivirán estos huesos? Y dije: Señor Jehová, tú lo sabes. 4Me dijo entonces: Profetiza sobre estos huesos, y diles: Huesos secos, oíd palabra de Jehová. 5Así ha dicho Jehová el Señor a estos huesos: He aquí, yo hago entrar espíritu en vosotros, y viviréis. 6Y pondré tendones sobre vosotros, y haré subir sobre vosotros carne, y os cubriré de piel, y pondré en vosotros espíritu, y viviréis; y sabréis que yo soy Jehová.7Profeticé, pues, como me fue mandado; y hubo un ruido mientras yo profetizaba, y he aquí un temblor; y los huesos se juntaron cada hueso con su hueso. 8Y miré, y he aquí tendones sobre ellos, y la carne subió, y la piel cubrió por encima de ellos; pero no había en ellos espíritu. 9Y me dijo: Profetiza al espíritu, profetiza, hijo de hombre, y di al espíritu: Así ha dicho Jehová el Señor: Espíritu, ven de los cuatro vientos, y sopla sobre estos muertos, y vivirán. 10Y profeticé como me había mandado, y entró espíritu en ellos, y vivieron, y estuvieron sobre sus pies; un ejército grande en extremo.

Esto aquí forma parte de una de las seis visiones que Dios le dio a Ezequiel, y describe con exactitud la condición espiritual del pueblo de Dios en ese entonces. Pero aunque éste profeta habló estas palabras hace miles de años, yo diría que ellas siguen muy vigente, ya que describen muy bien la condición espiritual de muchos dentro del Cuerpo de Cristo hoy en día. ¿Por qué digo esto? Para poder contestar ésta pregunta tenemos que examinar detalladamente la ilustración que Ezequiel utiliza aquí.

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Pensemos en esto por un breve momento; cuando se habla de un hueso, lo primero que nos viene a la mente es algo que ha muerto, ¿verdad? Pero fijémonos bien que aquí Ezequiel no solamente dice que había huesos, él da una descripción bastante detallada, él los describe diciendo: “secos en gran manera.” Ahora preguntémonos, ¿qué significado tiene esto para nosotros hoy en día?

La respuesta a ésta pregunta la encontramos mirando a nuestro alrededor. Digo esto porque cuando nos fijamos en nuestro alrededor, no creo que exista una persona que no se de cuenta que el mundo, y la iglesia de hoy, están llenos de huesos secos. Con solo fijarnos en las condiciones que existen a nuestro alrededor, no es difícil encontrar que día tras día, todos aquí atravesamos por un gran valle de huesos secos.

Con solo fijarnos a nuestro alrededor, pronto descubriremos que las personas en el mundo, aunque vivas físicamente, se encuentran completamente secas y muertas espiritualmente. Esto es la triste realidad para todos aquellos que no conocen a Cristo como su Rey y Salvador; la realidad para todos aquellos que rechazan la gracia y misericordia de Dios, pero desdichadamente también es la verdad acerca de muchos que componen el cuerpo de Cristo. Ahora la pregunta que debemos hacernos es: ¿por qué puede ser encontrado esto en el cuerpo de Cristo?

Yo diría que la razón principal es porque muchos no han tomado el tiempo de tratar de conocer a Dios íntimamente. Muchos creyentes se han acostumbrado a tener una relación superficial con Dios, y han dejado de escuchar Sus advertencias y consejos.

Demás está decir que una relación con Dios de esta índole solo conduce a que nuestra vida espiritual se vaya secando, y que pasemos a ser un saco de huesos secos; un saco de carne sin espíritu y propósito. ¿Cómo podemos nosotros discernir si esto está aconteciendo en nuestra vida?

Existe un comediante americano llamado Jeff Foxworthy que hace chistes de los sureños, (quienes tienen fama de no ser muy inteligentes, y un poco salvajes), y él usa la siguiente frase en sus chistes: “puede que seas un sureño si…” Por ejemplo, “puede que seas un sureño si tu papi camina contigo hasta la escuela, y los dos están en el mismo grado.” “Puede que seas un sureño si, tu esposa puede trepar un árbol mas rápido que tu gato”.

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Estos son ejemplos cómicos de cosas absurdas que nos hacen reír, pero ¿qué si usamos una frase similar para examinar nuestra condición espiritual?

Por ejemplo: Si lo mismo te da venir a la iglesia que no venir; puede que seas un saco de huesos secos. Si lo miso te da orar que no orar; puede que seas un saco de huesos secos. Si lo mismo te da alabar que no alabar; puede que seas un saco de huesos secos. Si lo mismo te da ofrendar que no ofrendar; puede que seas un saco de huesos secos. Si lo mismo te da obrar para Dios que no obrar; puede que seas un saco de huesos secos. Si lo mismo te da pecar que no pecar; puede que seas un saco de huesos secos. Si te has acostumbrado tanto a pecar que ya no te das cuenta de cuando lo haces; definitivamente eres un saco de huesos secos. Nada cómico, ¿verdad? ¿Por qué no son estas cosas nada cómicas? No lo son porque nos conducen a examinarnos, y nos revelan nuestra condición espiritual.

Como les dije al inicio, en ésta visión Ezequiel describió detalladamente como se encontraba el pueblo de Dios en ese entonces, y les digo que no existe mucha diferencia entre ese pueblo y muchos de nosotros hoy en día. La raíz del problema es que existen muchos que son de memoria selectiva, es decir, nos acordamos de lo que nos conviene, y en muchas ocasiones se nos olvida lo que Dios ha hecho por nosotros.

¿Qué sucede cuando nos olvidamos de éstas cosas? Lo que sucede es lo mismo que encontramos en esta visión de Ezequiel. Lo que sucede es que nuestra relación con Dios comienza a secarse, y morimos. ¿Qué podemos hacer para evitar que esto suceda? En los versículos que estamos estudiando en el día de hoy encontramos cinco puntos claves que nos ayudaran a contestar ésta pregunta.

Primero. La Palabra nos dice: “La mano de Jehová vino sobre mí, y me llevó en el Espíritu de Jehová, y me puso en medio de un valle que estaba lleno de huesos.” Lo primero que vemos reflejado aquí es la obediencia.

Fíjense bien que Dios guió a Ezequiel hasta ese valle, un valle bien desagradable. Imaginémoslo, un valle lleno de huesos humanos; huesos secos regados por todas partes. Estoy seguro que todos aquí diríamos que presenciar esa imagen no fue nada bonito, pero Ezequiel se dejo guiar. Dile a la persona que tienes a tu lado; Dios quiere que nos dejemos guiar.