Creo que todos aquí estaremos de acuerdo cuando digo que lo que este mundo más necesita es una gran manifestación del Espíritu Santo. Lo que este mundo necesita es que el poder del Espíritu Santo se manifieste de gran manera para que todos aquellos que han quedado dormidos en religiones y tradiciones despierten a la verdad de Dios.

Necesitamos que el poder del Espíritu Santo se manifieste para que todos aquellos que aun no conocen a Dios puedan entender y aceptar Su verdad. En otras palabras, lo que este mundo más necesita es experimentar el poder del día Pentecostés, pero para que el mundo logre experimentar el poder del día Pentecostés, existen tres condiciones que el pueblo de Dios tiene que cumplir.

Exploremos ahora lo que sucedió en ese día y descubramos las condiciones a cumplir que nos permitirán sentir o redescubrir el poder del Espíritu Santo en nuestra vida para poder trasmitirlo a otros.

Hechos 2:1-4– cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. 2Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; 3y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. 4Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.

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I. Obediencia a Dios .

Lo primero que encontramos en estos versículos que estamos explorando en el día de hoy es que se nos dice: “ cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos.” En este pequeño versículo encontramos la primera condición a cumplir cuando genuinamente buscamos sentir el poder del Espíritu Santo en nuestra vida. ¿Saben cuál es la primera condición a cumplir?

La primera condición a cumplir es la obediencia a Dios. Pensemos en esto por un breve momento y preguntémonos: ¿obedecemos y nos sometemos a Dios en toda ocasión? ¿Estamos atentos a Su Palabra y hacemos lo que Él espera y demanda de nosotros?

Si somos honestos con nosotros mismos, yo diría que la mayoría de nosotros sino todos, llegaremos a la conclusión que en ocasiones nosotros no somos como Dios desea que seamos. ¿Por qué sucede esto?

La razón principal por la que esto sucede es porque con frecuencia Dios obra en nuestra vida de manera que nosotros no logramos entender. En ocasiones Dios obra en nuestra vida de manera inesperada, pero no obstante esto, Dios espera que nuestra obediencia no flaquee. Dios espera y demanda nuestra obediencia en todo momento.

Para que entiendan bien lo que les estoy diciendo con todo esto, debemos fijarnos en los detalles que condujeron a los apóstoles a este punto en la historia. Como todos nosotros aquí sabemos, lo que aconteció aquí fue el derramamiento del Espíritu Santo después de la muerte y ascensión de Jesús. Pero ahora debemos preguntarnos: ¿por qué estaban todos los apóstoles reunidos en un mismo lugar?

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La razón es porque aunque ellos quizás no habían entendido por qué el Señor se iba sin primero liberar a la nación del Imperio Romano, como encontramos reflejado en la pregunta que ellos le hicieron en el momento de Su ascensión en Hechos 1:6 cuando leemos: Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?”

A pesar de sus inquietudes o dudas, ellos se mantuvieron atentos y obedientes a Su palabra. Digo esto porque poco antes de Su ascensión, Jesús les había dicho como encontramos en Hechos 1:4 cuando leemos: “…Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí.”

En realidad ellos no tenían ni la mas mínima idea de lo que esto significaba, ya que el derramamiento del Espíritu Santo no había sido experimentado por nadie antes de este momento, pero no obstante esto, ellos se mantuvieron firmes en su obediencia.

Cuando tomamos el tiempo de meditar en estos acontecimientos, creo que todos llegaremos a la conclusión que en ocasiones Dios prueba nuestra obediencia. Lo triste de todo es que existen muchos que nunca logran pasar esta prueba. Pero, ¿por qué prueba Dios nuestra obediencia?

La razón principal es porque Dios está buscando a hombres y mujeres dispuestos a enfrentarse a la batalla completamente confiados en Él. Dios está buscando a hombres y mujeres dispuestos a obrar para el Reino de Dios, sin confiar en sus propias habilidades y/o talentos, sino completamente confiados en Su poder. Esto significa que para obrar para Dios no tenemos que ser perfectos o sabios, lo único que tenemos que hacer es confiar en Su Palabra.

Lo único que tenemos hacer es estar dispuestos a dejarnos guiar.  ¿Pasaremos por situaciones difíciles? ¿Pasaremos por situaciones donde quizás no podamos entender el propósito de Dios? La respuesta a ambas preguntas es ¡SI!, pero reconozcamos que existe un propósito de Dios en todo. Recordemos que Dios desea que conquistemos nuestros temores y derrotemos nuestros desánimos para que alcancemos ver la manifestación de Su Gloria, Poder y Gracia en nuestra vida y en las de aquellos que nos rodean.

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Esto es algo que queda bien reflejado en 2 Corintios 10:3-5 cuando leemos: “Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; 4porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, 5derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo…” Dile a la persona que tienes a tu lado: hay que ser obedientes. Esto nos conduce a la segunda condición que tenemos que cumplir.

II. Reconocer el verdadero mover del Espíritu Santo.

Continuando con nuestro estudio leemos: “Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; 3y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos.” Como les dije al inicio, existe un buen número de personas que se encuentran perdidos en religiones y sectas porque no han sabido diferenciar entre la verdad de Dios y las mentiras del diablo.

Existen muchos que están completamente perdidos en las herejías que han sido introducidas en la iglesia como la verdad de Dios, y que aparentan ser sanas doctrinas, pero que cuando son detalladamente examinadas a través de las escrituras, pronto descubrimos que son huecas filosofías inventadas por el hombre. Y es exactamente por esta razón que en Marcos 13:22 el Señor nos advierte: “…Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y harán señales y prodigios, para engañar, si fuese posible, aun a los escogidos.” .

En los versículos que estamos explorando en el día de hoy encontramos la señal del Espíritu Santo, la cual fue el fuego que se asentó sobre la cabeza de todos los que estaban reunidos en ese lugar. La Biblia en Lenguaje Sencillo traduce el versículo tres de esta manera: “…Luego vieron que algo parecido a llamas de fuego, se colocaba sobre cada uno de ellos.”

En otras palabras, una gran señal del cumplimiento de la promesa de Cristo. Pero ahora pregunto, ¿está sucediendo esto en la iglesia de hoy? ¿Estamos viendo una manifestación del Espíritu Santo en la iglesia de hoy? La triste realidad es que la respuesta es no.