Como todos sabemos en solo unos días aquí en este país estaremos celebrando el día de acción de gracias. Tanto norteamericanos como hispanos celebraran este día de la misma forma. Este es un día cuando todos limpiaran sus agendas, y un día cuando todos encontraran el tiempo para reunirse y disfrutar de un manjar delicioso.

Es un día muy bello porque es un día cuando casi toda la familia se reúne y comparte e interactúan los unos con los otros. Pero el problema que existe es que este día tan precioso y especial, este día destacado como el día de acción de gracias a Dios, con el tiempo ha perdido su verdadero significado.

Desdichadamente muchos no observan este día por su verdadero significado, sino que lo ven como un día menos de trabajo, lo ven como un día para una fiesta o reunión familiar, y nada más.

A muchos se les ha olvidado o simplemente ignoran que este día fue destacado por los fundadores de esta nación con el propósito de darle gracias a Dios por todo lo que Él había hecho por ellos. Muchos tienen grandes fiestas, muchos tienen una gran lista de invitados, pero también a muchos se les olvida invitar al personaje principal.

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Muchos invitan a un gran número de personas, pero se les olvida invitar a Dios. ¿Por qué sucede esto? En la mayoría de los casos esto sucede porque muchos no se han dado cuenta de lo mucho que Dios ha hecho por cada uno. Es por esta razón que deseo que hoy reflexionemos en por qué debemos darle gracias a Dios. Pasemos ahora a la Palabra de Dios.

Salmos 118:1-4Alabad a Jehová, porque él es bueno; Porque para siempre es su misericordia. 2Diga ahora Israel, Que para siempre es su misericordia. 3Diga ahora la casa de Aarón,  Que para siempre es su misericordia. 4Digan ahora los que temen a Jehová, Que para siempre es su misericordia.

Ahora, sé que existen muchas personas que piensan que no tienen nada por que dar gracias. Sé que existen muchas personas que se encuentran atravesando por situaciones difíciles; sea con los familiares, hijos, hijas, esposos, esposas. Y en nuestro tiempo actual, sé que existen muchos que están atravesando por situaciones económicas muy difíciles.

Pero les digo que a pesar de cualquier dificultad por la que podamos estar atravesando, siempre existe algo por lo que debemos dar gracias a Dios. Reflexionemos en esto por un momento, y determinemos si lo que les digo tiene sentido. ¿Qué tenemos que agradecerle nosotros a Dios?

Creo que cuando analizamos nuestra vida, todos aquí estaremos de acuerdo cuando digo que tenemos todo que agradecerle a Dios. Hermanos, tenemos que agradecerle: “porque él es bueno.” Dile al hermano que tienes a tu lado, Dios es bueno.

Cuando buscamos el origen de esta tradición cristiana tan bella en la historia, encontramos que fue iniciada en los Estado Unidos de América en el año 1621.  Este día de celebración tuvo inicio con los peregrinos de la colonia establecida en Plymouth, Massachussets.

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La razón fue porque ellos estuvieron tan agradecidos a Dios por la cosecha que habían recogido, y por la manera que ellos habían prosperado, que el gobernador de la colonia declaró: “todos ustedes, peregrinos, con sus esposas e hijos, congréguense en la casa comunal, en la colina… para escuchar al pastor, y dar gracias a Dios todo poderoso por todas sus bendiciones.” Dile al hermano que tienes a tu lado, Dios es bueno.

Así que aquí tenemos el verdadero origen del día de acción de gracias; del corazón de este pueblo nació este bello deseo de separar un día especial para agradecerle a Dios todas las bendiciones.

Desde ese entonces, esta tradición se esparció por todos los estados, y fue celebrada en diferentes maneras y fechas. Finalmente, en el año 1863, el presidente Lincoln publicó una proclamación desde la Casa Blanca que llamaba a “toda persona Americana” dondequiera que viviera a unirse “de un corazón y una voz” para observar un día especial de acción de gracias.

Este día fue fijado como el último jueves de noviembre, y el presidente urgió oraciones en las iglesias, y en los hogares para “implorar la intersección del todopoderoso con el propósito de que sanara las heridas de la nación, y que la restaurara, para que pudieran disfrutar de paz, armonía, tranquilidad y unión.” .

El presidente también declaro que debían expresar gracias de todo corazón por las “bendiciones de los campos fructuosos, y los cielos saludables.” En otras palabras, oremos al Señor dándole gracias porque Él es bueno.

Desdichadamente hoy en día no todos ven la celebración de esta fecha de la misma manera, la triste realidad es que la mayoría de las personas no se reúnen con el mismo propósito. La mayoría de las personas solo ven esta fecha como un día menos de trabajo, y como un día de reunión familiar. El verdadero propósito de darle gracias a Dios por lo bueno que es con nosotros ha sido remplazado, y ahora el propósito es compartir un manjar, beber bebidas alcohólicas, y ver los juegos de fútbol en el televisor. ¿Por qué ha sucedido esto?

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Esto ha sucedido porque lentamente Dios está siendo eliminado de la ecuación. Es muy similar a lo que encontramos en 2 Timoteo 3:1-5 cuando leemos: “También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. 2Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, 3sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, 4traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, 5que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita.” Y definitivamente nosotros estamos viviendo en tiempos peligrosos. Esto es algo fácil de reconocer, y es algo que todos debemos estar muy alerta de ello.

¿Cómo podemos reconocer que estamos viviendo en tiempos peligrosos? cuando se puede hablar de todo sin ofender a nadie, menos de Dios, entonces estamos viviendo en tiempos peligrosos. Cuando los medios de entretenimiento pueden libremente promover la fornicación, el adulterio, la lascivia y la lujuria, y no se puede hablar de lo que nos dice Dios acerca de todo esto, entonces estamos viviendo en tiempos peligrosos.

Cuando nuestros hijos son adoctrinados con falsas teorías acerca del origen y la creación, y no se les enseña que existe un Dios creador de los cielos y el universo, entonces estamos viviendo en tiempos peligrosos. Cuando a las personas les es más importante quedar bien, o cumplir con un evento social, que venir a alabar y a bendecir el nombre de Dios a la iglesia, entonces estamos viviendo en tiempos peligrosos.

Pudiera seguir citando ejemplos, pero creo que ya todos saben muy bien, que estamos viviendo en tiempos peligrosos. Pero no obstante todo esto, Dios es bueno. Dile al hermano que tienes a tu lado, Dios es bueno.

Démosle gracias a Dios porque Dios es bueno. Sé que les he dicho esto en varias ocasiones, pero el hecho de que estemos aquí es una razón para darle gracias a Dios. Digo esto porque existen numerosas personas en este mundo que quisieran poder reunirse en un lugar para alabar a Dios pero que no pueden. Digan conmigo: ¡gracias a ti mi Dios por este lugar!

El hecho de que podamos escuchar estas alabanzas que acabamos de escuchar es una razón para darle gracias a Dios. Digo esto porque existen muchas personas en este mundo que no pueden oír, y que le gustaría escuchar alabanzas a Dios pero que no pueden. Digan conmigo: ¡gracias a ti mi Dios porque puedo oír!