Uno de los problemas más graves que afectan a la Iglesia de hoy es el alejamiento de la sana doctrina. Digo esto porque muchas veces estamos tan preocupados o distraídos por las cosas de este mundo, que tendemos a ignorar o descartar la verdad de Dios para seguir puntos de vista y valores inventados por el hombre.

Esto ha conducido al terrible hecho de que la mayoría de las congregaciones de hoy se han convertido en lugares donde ser políticamente correcto es más importante que la verdad de Dios, y donde falsas y engañosas promesas fluyen con facilidad desde el púlpito. Es por eso que no nos debe extrañar ver como tantos creyentes se alejan de Dios, y como tantos no creyentes rechazan la fe completamente.

Hace un tiempo atrás leí un artículo bien interesante en una revista muy popular, y la portada de esta revista tenía el título: “La decadencia y caída de la América Cristiana”[1].

Según este artículo, “el porcentaje de quienes se identifican como cristianos ha caído 10 puntos en las últimas dos décadas.” Al hacer una investigación sobre este tema también encontré que la “Encuesta Americana de Identificación Religiosa del 2008”, reveló que el porcentaje de personas que se identifican como “sin religión” representa “actualmente el 15% del total de la población adulta de los EE.UU[2].” Todo esto es bien alarmante, ¿no les parece?

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Pero la pregunta que debemos hacernos es: ¿por qué está sucediendo esto? Yo diría que la razón principal por la que estamos viendo esto suceder es porque la iglesia de hoy ha dejado de seguir a Cristo para seguir la avaricia y la corrupción.

Yo diría que la razón principal por la que estamos viendo esto suceder es porque la gran mayoría de personas que asisten a la iglesia lo hacen en búsqueda de lo divino, pero sólo encuentran promesas vacías y tácticas engañosas de los hombres.

En otras palabras, muchos creyentes y no creyentes llegan a la iglesia tratando de ser llenos de lo divino, pero salen sintiéndose huecos y vacíos. Ahora debemos preguntarnos, ¿qué debemos hacer para luchar en contra del vacío que parece estar ganando terreno en nuestra vida? Este será nuestro tema de hoy; pasemos ahora a la Palabra de Dios.

Colosenses 2:6-10Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él; 7arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias. 8Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo. 9Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, 10y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad.

No creo que haya una persona en este lugar que no recuerde el vacío que existía en su corazón antes de llegar al Señor. Pero el problema que muchos enfrentan en la iglesia de hoy, es que el vacío que una vez sintieron, está regresando a su vida. En otras palabras, hay muchos creyentes que se encuentran caminando en este mundo sintiéndose huecos y vacíos. ¿Por qué sucede esto?

La razón principal por lo que esto sucede es porque la iglesia de hoy no está supliendo al pueblo con el ingrediente principal que se necesita para llenar este vacío. La iglesia de hoy no está supliendo a las personas con el único ingrediente que puede llenar ese vacío, y en su lugar, esta suministrándole al pueblo falsas promesas y esperanzas.

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La iglesia de hoy está suministrándole al pueblo con engaño y corrupción, y esto ha causado que el vacío regrese a la vida de muchos. Ahora la pregunta es: ¿cuál es el único ingrediente que puede llenar el vacío en la vida de las personas? El único ingrediente que puede llenar el vacío en la vida de las personas es la Palabra de Dios. No una versión aguada, no una versión diluida y corrupta que sólo crea falsas esperanzas y expectativas, sino la Palabra de Dios sin adulterar.

Es por esa razón que en el primer versículo que estamos estudiando hoy leemos: “… Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él; 7arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias…”  Las palabras claves aquí son: “…arraigados y sobreedificados en él…” Dile a la persona que tienes a tu lado: “…arraigados y sobreedificados en él…”

¿Por qué tenemos que arraigar y sobreedificar nuestra vida en él? Nuestra vida tiene que ser arraigada y sobreedificada en él porque la Palabra de Dios es: .

  • Lo único que nos sostiene y ayuda en momentos de dificultad. Fíjense bien como esto queda claramente expuesto en Isaías 41:13 cuando leemos: “… Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo…” .

  • La Palabra de Dios es lo único que satisface nuestras necesidades espirituales y nos ayuda a levantarnos cuando caemos. Fíjense bien como esto queda bien reflejado en Salmos 145:14 cuando leemos: “…Sostiene Jehová a todos los que caen, Y levanta a todos los oprimidos…”  .

  • La Palabra de Dios es lo único que sustituye la sed abominable por las cosas de este mundo con el deseo de servir y verdaderamente amar a Dios. Esto es algo que está claramente ilustrado en Mateo 6:33 cuando leemos: “…Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas…” .

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  • La Palabra de Dios es lo único que nos fortalece haciéndonos saber que cuando nos mantenemos fieles, no hay nada que el enemigo pueda hacer que prevalecerá contra nosotros. Fíjense bien como esto es algo que queda bien reflejado en Jeremías 1:19 cuando leemos: “…Y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo, dice Jehová, para librarte…” Y también en Isaías 54:17 cuando leemos: “…Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos de Jehová, y su salvación de mí vendrá, dijo Jehová…”

  • La Palabra de Dios es lo único que nos ofrece la victoria sobre todas las cosas, independientemente de lo difícil o lo fuerte que una situación pueda aparentar. Observe cómo esto queda extremadamente claro en Deuteronomio 28:6-8 cuando leemos: “…Bendito serás en tu entrar, y bendito en tu salir. 7Jehová derrotará a tus enemigos que se levantaren contra ti; por un camino saldrán contra ti, y por siete caminos huirán de delante de ti. 8Jehová te enviará su bendición sobre tus graneros, y sobre todo aquello en que pusieres tu mano; y te bendecirá en la tierra que Jehová tu Dios te da…”   .

Dile a la persona sentada a tu lado: “arraigados y sobreedificados en él.” Esto me conduce al segundo punto del mensaje de hoy.

Continuando con nuestro estudio leemos: “…Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo…” Como les dije al inicio, el problema que afecta la iglesia de hoy es que muchos se han alejado de la sana doctrina para seguir doctrinas de hombres y los principios de este mundo. Y no creo que tenga necesidad de decir que esto es algo que siempre desagrada a Dios.

Esto es algo que está claramente declarado por nuestro Señor en Mateo 15:8-9 cuando leemos: “… Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí. 9Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres…” Pero a pesar de esta advertencia, muchos creyentes siguen siendo desviados del verdadero camino. ¿Por qué sucede esto?