Una de las muchas cosas que le sucede a un gran número de creyentes es que pierden su esperanza en Dios. Esto es algo que sucede porque a través de nuestra vida suceden o surgen situaciones que en ocasiones nos hacen sentir derrotados.

En ocasiones podemos sentirnos como que Dios nos ha abandonado, esto en casi toda ocasión causa que las personas comiencen a buscar la solución o las respuestas a sus problemas e inquietudes en lugares indebidos. En otras palabras, al sentirnos como que Dios nos ha abandonado buscamos, y en muchas ocasiones depositamos nuestra esperanza en prácticas y rituales que solo sirven para establecer o edificar una barrera entre nosotros y Dios.

Es por esa razón que en el día de hoy deseo que examinemos unos acontecimientos históricos que nos revelaran lo que tenemos que hacer para evitar que esto suceda en nuestra vida,   ya que la realidad del caso es que Dios no abandona al creyente, sino que el creyente es quien abandona a Dios. Pasemos ahora a la Palabra de Dios.

2 Reyes 18:1-6En el tercer año de Oseas hijo de Ela, rey de Israel, comenzó a reinar Ezequías hijo de Acaz rey de Judá. 2 cuando comenzó a reinar era de veinticinco años, y reinó en Jerusalén veintinueve años. El nombre de su madre fue Abi hija de Zacarías. 3Hizo lo recto ante los ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que había hecho David su padre. 4El quitó los lugares altos, y quebró las imágenes, y cortó los símbolos de Asera, e hizo pedazos la serpiente de bronce que había hecho Moisés, porque hasta entonces le quemaban incienso los hijos de Israel; y la llamó Nehustán. 5En Jehová Dios de Israel puso su esperanza; ni después ni antes de él hubo otro como él entre todos los reyes de Judá. 6Porque siguió a Jehová, y no se apartó de él, sino que guardó los mandamientos que Jehová prescribió a Moisés.

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Para obtener un entendimiento de lo que estaba sucediendo en este punto de la historia, y conocer un poco mejor a este hombre llamado Ezequías, nos será necesario hacer un breve repaso de historia. Lo primero que debemos saber es que el rey Ezequías fue uno de los reyes más buenos en la historia del reino de Judá. Como podemos apreciar en los versículos que estamos explorando hoy, él asumió el trono después de la muerte de  su padre Acaz.

Esto significa que Ezequías asumió el trono de Judá en los momentos más difíciles que afrontaba esa nación, ya que Acaz había sido un hombre que se había apartado completamente de Dios, y había instituido y seguido las prácticas de las naciones paganas que rodeaban a Judá y había profanado el Templo.

No solamente esto sino que Acaz también cerró el templo para evitar que las personas asistieran para adorar a Dios. Él tomo los elementos y utensilios que estaban dentro del templo y los rompió, e hizo construir altares y santuarios a dioses paganos por todo el país para que la gente pudiera hacer sacrificios. Todo esto es algo que queda muy bien resumido en 2 Crónicas 28:24-25 cuando leemos: “…Además de eso recogió Acaz los utensilios de la casa de Dios, y los quebró, y cerró las puertas de la casa de Jehová, y se hizo altares en Jerusalén en todos los rincones. 25 Hizo también lugares altos en todas las ciudades de Judá, para quemar incienso a los dioses ajenos, provocando así a ira a Jehová el Dios de sus padres…”

El resultado de la rebeldía de Acaz produjo que su reino sufriere una serie de tragedias, incluyendo grandes derrotas en guerras, y el exilio de miles y miles de su pueblo a otras tierras. Sin embargo, aun después de estos desastres, el rey Acaz se negó a buscar del Señor. Manteniendo estos breves detalles en mente continuemos ahora con nuestro estudio de hoy.

Lo primero que encontramos aquí es que se nos dice: “En el tercer año de Oseas hijo de Ela, rey de Israel, comenzó a reinar Ezequías hijo de Acaz rey de Judá. 2 cuando comenzó a reinar era de veinticinco años, y reinó en Jerusalén veintinueve años. El nombre de su madre fue Abi hija de Zacarías…” Si leemos estos versículos iniciales por arribita sin tomar el tiempo de meditar en ellos, lo único que nos viene a la mente es que es una simple descripción de la descendencia del rey Ezequías, pero en realidad aquí encontramos un mensaje bien fuerte para los jóvenes de hoy.

Digo esto porque quiero que notemos que cuando Ezequías asumió el reino él solo tenía veinticinco años de edad, en otras palabras era un hombre joven sin mucha experiencia de la vida. Además de esto, él había sido criado expuesto a los malos ejemplos de su padre. Ezequías había presenciado como su padre había destrozado la nación.

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Como les dije, aquí encontramos una buena enseñanza para los jóvenes; digo esto porque la realidad de todo es que la juventud de hoy ha crecido rodeada de malos ejemplos. Con esto no estoy diciendo que todos los jóvenes de hoy han recibido malos ejemplos de sus padres; yo estoy completamente convencido que en la familia cristiana esto no es algo que sucede con frecuencia; pero la realidad de todo es que en el hogar no es donde único se observan los malos ejemplos. La realidad de todo es que nuestra juventud está siendo  influenciada y en ocasiones seducida por la corriente de maldad que brama en el mundo.

Es por eso mismo que no es fuera de lo común ver como muy pocos jóvenes están dispuestos a hacer un compromiso con Dios, y elijen seguir las costumbres y las modas que surgen a su alrededor. La triste realidad es que la mayoría de los jóvenes de hoy están más interesados en seguir la onda que seguir a Cristo.

Muy pocos jóvenes están dispuestos a hacer un compromiso con Dios porque han sido influenciados por los poderes de las tinieblas a pensar, que serle fiel a Dios y seguir Sus mandamientos es algo completamente aburrido y fuera de moda. Pero para ti joven que quizás piensas de esta manera, escucha bien lo que te dice la Palabra de Dios en Eclesiastés 11:9 cuando leemos: “…Alégrate, joven, en tu juventud, y tome placer tu corazón en los días de tu adolescencia; y anda en los caminos de tu corazón y en la vista de tus ojos; pero sabe, que sobre todas estas cosas te juzgará Dios…” Y también en Eclesiastés 12:1 cuando leemos: “…Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento…” ¿Cómo puede nuestra juventud enderezar sus caminos?

La realidad del caso es que solo existe una manera, y esta manera es fácilmente encontrada en Salmos 119:9 cuando leemos: “…¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra…” Pero desafortunadamente existen muy pocos líderes de Dios dispuestos a decir estas palabras; existen muy pocos líderes dispuestos a llamar las cosas por lo que son.

Muy pocos están dispuestos a llamar las cosas por lo que son por temor a que los jóvenes dejen de asistir a la iglesia. Sin embargo, guardar la Palabra de Dios fue exactamente lo que hizo Ezequías enseguida que asumió el poder. Dile a la persona que tienes a tu lado: Ezequías guardo la Palabra de Dios.

Continuando con nuestro estudio leemos: “…Hizo lo recto ante los ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que había hecho David su padre. 4El quitó los lugares altos, y quebró las imágenes, y cortó los símbolos de Asera, e hizo pedazos la serpiente de bronce que había hecho Moisés, porque hasta entonces le quemaban incienso los hijos de Israel; y la llamó Nehustán…”

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Con esto aquí encontramos lo que todos tenemos que hacer para eliminar de nuestra vida ese obstáculo que quizás este atravesado entre nosotros y Dios, y lo que tenemos que hacer para evitar que los obstáculos que se presentan en nuestra vida sean fortalecidos por los poderes del maligno hasta separarnos por completo de Dios como en el caso de Acaz. ¿Qué tenemos que hacer? Tenemos que hacer lo recto ante los ojos de Jehová.

Fíjense bien como fue la cosa; cuando Ezequías asumió el trono de Judá, él tenía una enorme tarea por delante. Como les dije al inicio, su padre le había dejado una nación destrozada. La idolatría era rampante, el templo estaba cerrado y miles de personas habían muerto o estaban en el exilio. El trabajo de Ezequías era obvio, él tenía que reconstruir una nación. ¿Cómo lograría él hacer esto?

De la única manera que Ezequías lograría esta tarea era buscando agradar a Dios; es por eso que  él inicio la tarea de reconstruir su reino primeramente consagrando y abriendo las puertas del Templo. Esto es algo que queda bien claro en 2 Crónicas 29:3-5 cuando leemos: “…En el primer año de su reinado, en el mes primero, abrió las puertas de la casa de Jehová, y las reparó. 4E hizo venir a los sacerdotes y levitas, y los reunió en la plaza oriental.  5Y les dijo: !!Oídme, levitas! Santificaos ahora, y santificad la casa de Jehová el Dios de vuestros padres, y sacad del santuario la inmundicia…” Dile a la persona que tienes a tu lado: primero Dios.