Cuando tomamos el tiempo de examinar la historia bíblica, no es difícil encontrar que a través de las épocas el hombre siempre le ha fallado a Dios. Las razones por lo que esto sucede pueden ser atribuidas a un gran número de cosas, pero yo diría que lo que nuestra sociedad moderna tiene en común con todas las otras sociedades del pasado es la falta de fe y la desobediencia.

En realidad ambas cosas son igualmente peligrosas, porque ambas nos separan de la presencia de Dios, y como todos sabemos separados de la presencia de Dios solo encontraremos dolor, sufrimiento, y tormento. Separados de la presencia de Dios nunca encontraremos el descanso y la paz que Jesús murió en la cruz para entregarnos, sino que andaremos por caminos desolados y desiertos.

Y la triste realidad es que muchos se encuentran en esos caminos en este mismo momento, o están a punto de iniciar una jornada en ellos. Es por eso que en el día de hoy deseo que examinemos la vida de Josías, quien fue uno de los reyes de Judá, ya que en ellos encontraremos lo que tenemos que hacer para regresar nuevamente al camino que Dios desea que andemos, y/o para evitar emprender una jornada en un camino que nos aparta de Dios.

Hoy estaremos usando 2 de Crónicas 34; debido a que el tiempo que compartimos es limitado no leeremos este capítulo en su totalidad, sino que estaremos leyendo los versículos claves que nos revelaran el mensaje que Dios tiene para nosotros hoy, pero si les pido que los lean en su tiempo de meditación

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Para tener un mejor entendimiento del mensaje que Dios tiene para nosotros en el día de hoy, nos será necesario conocer un poco mejor al personaje principal de nuestra historia; nos será necesario conocer un poco mejor al rey Josías.

El rey Josías heredó el reino de su padre Amón quien había reinado por solamente dos años, y había sido un hombre completamente apartado de la presencia de Dios al igual que su padre Manasés[1]. Esto es algo que queda bien resumido en 2 Crónicas 33:22 cuando leemos: “…E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, como había hecho Manasés su padre; porque ofreció sacrificios y sirvió a todos los ídolos que su padre Manasés había hecho…”

La razón por la que Amón duró solamente dos años en el poder, fue porque él fue asesinado. Esto es algo que queda bien documentado en 2 Crónicas 33:24 cuando leemos: “…Y conspiraron contra él sus siervos, y lo mataron en su casa…” Así que después de la muerte de Amón, Josías heredó el reino a muy temprana edad; él era un niño. Esto es algo que queda bien declarado en 2 Crónicas 34:1 cuando leemos: “…De ocho años era Josías cuando comenzó a reinar, y treinta y un años reinó en Jerusalén.…” Ahora bien, ¿por qué he tomado el tiempo de hacerles este relato?

La razón por la que he tomado el tiempo de hacer este relato es porque en él encontramos algo que es de suma importancia. Primero de todo, estos versículos nos permiten conocer un poco mejor a Josías; pero más importante aún, estos breves detalles nos revelan que nuestro pasado NO determina nuestro futuro, y quiero hacer hincapié en esto porque una de las tácticas del enemigo es usar nuestro pasado para detener nuestro caminar y/o desviarnos del camino correcto. Así que manteniendo estos breves detalles en mente continuemos ahora con nuestro estudio de hoy.

El capítulo que estamos estudiando en el día de hoy registra un avivamiento bajo la dirección del rey Josías, quien fue el responsable de convertir a Dios el corazón de una nación completamente falta de fe y desobediente. Ahora debemos preguntarnos: ¿por qué pudo Dios usar a Josías para traer un aviamiento a este pueblo?

La respuesta a nuestra pregunta es fácilmente encontrada en 2 Crónicas 34:2 cuando leemos: “…Este hizo lo recto ante los ojos de Jehová, y anduvo en los caminos de David su padre, sin apartarse a la derecha ni a la izquierda…”

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Ahora bien, no quiero que nadie se me confunda con lo que les acabo de leer. El padre de Josías fue Amón, y como les dije fue un hombre malvado, así que cuando leemos que Josías “…anduvo en los caminos de David su padre…”, esto no quiere decir que David había sido su padre, sino que esto es una referencia a su antepasado.

Esto es algo que queda más claro en la traducción de la Nueva Versión Internacional de la Biblia que traduce este versículo de la siguiente forma: “…Josías hizo lo que agrada al Señor, pues siguió el buen ejemplo de su antepasado David; no se desvió de él en el más mínimo detalle…”

Así que podemos decir confiadamente que la razón por la que Dios pudo usar a Josías para traer un avivamiento a la nación fue porque Josías no permitió que su pasado, en otras palabras los malos ejemplos y acciones de los reyes malvados, influenciaran su obediencia y fe en Dios. Sino que desde muy temprana edad comenzó a combatir la legacía que había heredado.

Esto es algo que queda bien resumido en 2 Crónicas 34:3-4 cuando leemos: “…A los ocho años de su reinado, siendo aún muchacho, comenzó a buscar al Dios de David su padre; y a los doce años comenzó a limpiar a Judá y a Jerusalén de los lugares altos, imágenes de Asera, esculturas, e imágenes fundidas. Y derribaron delante de él los altares de los baales, e hizo pedazos las imágenes del sol, que estaban puestas encima; despedazó también las imágenes de Asera, las esculturas y estatuas fundidas, y las desmenuzó, y esparció el polvo sobre los sepulcros de los que les habían ofrecido sacrificios…”

Pero ahora debemos hacernos dos preguntas. Número uno; ¿cómo encendió Josías el fuego del avivamiento? Número dos; ¿qué uso Josías para iniciar el avivamiento? Examinemos ahora estas dos preguntas.

I. ¿Cómo encendió Josías el fuego del avivamiento?

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La respuesta a nuestra primera pregunta es fácilmente encontrada en 2 Crónicas 34:8-10 cuando leemos: “…A los dieciocho años de su reinado, después de haber limpiado la tierra y la casa, envió a Safán hijo de Azalía, a Maasías gobernador de la ciudad, y a Joa hijo de Joacaz, canciller, para que reparasen la casa de Jehová su Dios. Vinieron éstos al sumo sacerdote Hilcías, y dieron el dinero que había sido traído a la casa de Jehová, que los levitas que guardaban la puerta habían recogido de mano de Manasés y de Efraín y de todo el remanente de Israel, de todo Judá y Benjamín, y de los habitantes de Jerusalén. 10 Y lo entregaron en mano de los que hacían la obra, que eran mayordomos en la casa de Jehová, los cuales lo daban a los que hacían la obra y trabajaban en la casa de Jehová, para reparar y restaurar el templo…”

Como podemos ver muy bien reflejado en estos versículos, lo primero que Josías tuvo que hacer para iniciar el avivamiento en esta nación fue reconstruir la casa de Jehová; pero quiero que tomemos nota de un gran detalle aquí.

Quiero que notemos muy bien que Josías había dado órdenes que se le entregase todo “…el dinero que había sido traído a la casa de Jehová…” En otras palabras Josías estaba dispuesto a pagar cualquier costo que la restauración del Templo pudiese tener. Dile a la persona que tienes a tu lado: el dinero no era objeto.

Una de las cosas que el pueblo de Dios de hoy más necesita es un avivamiento. Ahora bien, cuando hablo de un avivamiento no me estoy refiriendo a que un sitio se abarrote de personas para escuchar a un predicador elocuente o famoso; digo esto porque de nada nos sirve escuchar predicar a una persona elocuente o famosa si no está predicando la verdad. Que un sitio se abarrote de personas para escuchar a un predicador puede ser una señal del comienzo de un avivamiento en un sitio o iglesia, pero la realidad de todo es que el avivamiento que el pueblo de Dios de hoy más necesita es el avivamiento personal.

Digo esto porque como les he dicho en numerosas ocasiones, y algo que me escucharan decir en más de una ocasión en el futuro, existe un gran número de creyentes que están completamente muertos en el espíritu. Es por esta misma razón que alrededor del mundo existen numerosas congregaciones que a diario tienen que cerrar sus puertas por siempre, (en los Estados Unidos alrededor de 1,400 pastores abandonan el ministerio mensualmente [2]). Es por esta razón que alrededor del mundo existe un incontable número de personas que a diario se apartan de Dios. ¿Cómo podemos evitar que esto suceda en nuestra vida?

La respuesta es fácil; tenemos que reconstruir la casa de Jehová sin importarnos el costo que esto nos pueda ocasionar; en otras palabras, el precio que tendremos que pagar. Quiero que quede bien claro que con lo que les he dicho no estoy haciendo, y jamás haré una petición de dinero. Lo que si les estoy diciendo es que tenemos que construir o completamente remodelar la casa de Jehová. Pero, ¿qué es la casa de Jehová?