Una de las cosas que se ve comúnmente en la iglesia de hoy, (el cuerpo de Cristo en su totalidad), es que los creyentes no asisten a los servicios consistentemente; en otras palabras no todos los miembros de una congregación asisten a los servicios del domingo.

Unos no asisten por una razón, otros por otra, pero la realidad es que raramente se logra reunir a todos los miembros de una congregación en un mismo día. Esto es algo muy triste de ver, ya que asistir a los servicios de la iglesia cubre dos aspectos de nuestra vida cristiana que son de suma importancia.

Número uno; asistir consistentemente a los servicios de la iglesia cubre alabar a Dios, cuál es el único sacrificio que Dios pide de nosotros; y es algo que raramente hacemos fuera de la iglesia.

Número dos; asistir consistentemente a los servicios de la iglesia cubre el testificar, cual es el área más importante en la vida de todo creyente; y es lo que Jesús demanda de Su pueblo.

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Como hemos podido ver, ambos aspectos son extremadamente importantes en la vida de todo creyente; ambos aspectos son imprescindibles en la vida de todo creyente fiel, pero en uno de estos dos aspectos encontraremos lo que nos fortalecerá para que podamos lograr ambos sin interrupción. Pasemos ahora a la Palabra de Dios.

Hechos 1:6-8Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.

Como acostumbro a decir, para tener un mejor entendimiento del mensaje que Dios tiene para nosotros en el día de hoy, nos será necesario hacer un breve repaso de historia. Los versículos que estamos usando en el día de hoy son parte de la descripción de la ascensión de Jesús al cielo. Estamos hablando acerca de un evento que fue presenciado, y no de algo que fue inventado. Dile a la persona que tienes a tu lado: hubo testigos.

Esto es algo que queda bien resumido en las palabras del apóstol según encontramos en Hechos 1:2 cuando leemos: “…hasta el día en que fue recibido arriba, después de haber dado mandamientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido…” Estamos hablando de un momento monumental. Estamos hablando de un momento donde el Señor no dejo duda alguna referente a Su poder, majestad, e imperio en la mente de sus seguidores.

Pero no obstante éste momento tan espectacular, no obstante de que hubo testigos de lo que sucedió, muchos en el mundo continúan dudando o no tienen ni la menor idea de lo que sucedió en ese entonces, y de lo que está por suceder en el futuro . Esto es algo que queda bien reflejado en 2 Pedro 3:3-4 cuando leemos: “…sabiendo primero esto, que en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias, y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación…” Manteniendo estos breves detalles en mente, continuemos ahora con nuestro estudio de hoy.

Lo primero que encontramos aquí es que se nos dice: “…Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?..” En realidad, la pregunta que ellos hicieron en ese momento es una que ocupa la mente de muchas personas hoy en día.

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Digo esto porque una gran realidad es que existe un gran número de creyentes, que están tan interesados en saber o determinar cuándo será el regreso de nuestro Señor, que pasan todo su tiempo escuchando o siguiendo a predicadores que prometen, o declaran, saber la fecha de este evento monumental que ocurrirá en el futuro.

Claro está en que todo el que clame o prometa conocer la fecha de este evento es un mentiroso; y no es porque lo diga yo, sino que el Señor lo dice sin rodeo alguno en Mateo 24:36-37 cuando leemos: “…Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre. 37 Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre…”

Pero ahora debemos hacernos dos preguntas. Número uno; ¿por qué hicieron ellos esta pregunta? Número dos; ¿por qué existen tantos creyentes tan enfocados en éste tema? Yo diría que la razón principal por la que ellos preguntaron esto, y por la que tantos están tan enfocados en este tema, es porque ellos, (al igual que muchos hoy en día), continuaban concentrándose más en lo terrenal que en lo celestial. Y fue por esa misma razón que Jesús les contesto diciendo: “…No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad…” ¿Qué hizo Jesús aquí con esta respuesta? Lo que Jesús hizo con esta respuestas fue ayudarles a que reenfocaran su visión.

Con Su respuesta Jesús les guío nuevamente a lo que es genuinamente importante. ¿Qué es lo genuinamente importante? Para el creyente lo importante es lo celestial, y no lo terrenal. Esto es algo que queda muy bien reflejado en Colosenses 3:1-2 cuando leemos: “…Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra…” Dile a la persona que tienes a tu lado: fija tú vista en Dios.

En este punto de la historia los discípulos no pudieron inicialmente apreciar lo que estaban presenciando debido a las necesidades materiales, y físicas por las que el pueblo de ese entonces atravesaba. Digo esto porque debido a la desobediencia, e infidelidad, Dios había permitido que el pueblo judío fuese conquistado en más de una ocasión.

Los acontecimientos históricos grabados independientemente de la Biblia nos enseñan, que el pueblo judío fue conquistado o subyugado por Asiria, Babilonia, Persia, Grecia, y Roma durante un periodo de siete siglos[1]. Así que podemos decir confiadamente que al pueblo le tocó pasar por gran sufrimiento; y como todos sabemos, en este punto de la historia ellos se encontraban subyugados por el Imperio Romano.

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Ahora, aunque el Imperio Romano permitió que ellos continuaran sus prácticas religiosas, el pueblo judío había perdido la independencia y soberanía que Dios les había entregado. Es por esa misma razón que ellos no pudieron inicialmente apreciar lo que estaban presenciando; el sufrimiento y dolor que ellos experimentaron a través de los años les cegaba para que solo pudiesen concentrarse en lo inmediato, es decir, las necesidades físicas y materiales (libertad y soberanía) que ellos anhelaban.

En realidad esto es algo que continúa sucediendo en la vida de un buen número de creyentes. Digo esto porque con frecuencia encontramos que existe un incontable número de creyentes, que no han podido completamente apreciar, el significado tan enorme que representa la presencia del Espíritu Santo en su vida. Y la razón más común por la que esto sucede es porque al igual que los discípulos en ese entonces, muchos suelen desviar su atención de lo genuinamente importante, para enfocar su atención en lo terrenal. Ahora debemos preguntarnos: ¿es esto algo que sucede por coincidencia?

La respuesta a nuestra pregunta es un redondo ¡NO! La realidad es que desviar nuestra atención de Dios y Su Palabra es un plan detallado y orquestado por el diablo, y es uno que fue iniciado desde el comienzo del hombre. Esto es algo que queda bien resumido cuando la serpiente tienta a Eva en el Edén para que comiera del fruto prohibido diciéndole: “…No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal…” (Génesis 3:4-5). ¿Por qué pudo el diablo convencer a Eva a que comiera del fruto prohibido?

El diablo pudo convencer a Eva a que comiera del fruto prohibido porque él pudo desviar su atención de la Palabra de Dios, y lo hizo apelando a sus emociones, y/o deseos físicos.  Les informo en el día de hoy que este mismo diablo es quien está tratando por todos los medios habidos y por haber de destruir la obra que Dios ha iniciado en cada uno de nosotros; este mismo diablo está tratando de destruir la obra de Dios hoy en día.

Lo único que tenemos que hacer es mirar a nuestro alrededor para darnos cuenta de lo que les digo es la realidad. Digo esto porque cuando prestamos atención a lo que está aconteciendo a nuestro alrededor, no es difícil encontrar que existen muchos que han quitado su atención de Dios y Su Palabra para enfocarse en las cosas de este mundo.

Pero ahora la pregunta que queda es: ¿qué podemos hacer nosotros para evitar que esto suceda en nuestra vida?