Una de las realidades de vivir en el mundo de hoy, es que existe un gran número de personas completamente consumidas referente a la difícil situación económica, que NO solo existe en este país, (y lo que estamos viendo suceder aquí es nada en comparación a otros países), sino que existe en el mundo entero.

Creo que todos aquí hemos visto las noticias acerca de Grecia, y como la economía de ese país ha deteriorado de tal manera, que la nación está en banca rota. Pero lo triste de todo es, que la mala situación por la que Grecia está atravesando no se detiene ahí. De acuerdo a los expertos políticos y financieros, existen otros países de Europa que van en la misma dirección.

Estamos hablando de países que en un tiempo de la historia u otro ejercieron gran influencia en el mundo, pero que ahora se encuentran en gran peligro de un colapso de su economía. Demás está decir que todas estas noticias causan un gran sentido de inestabilidad en las personas.

Lo triste de todo es, que aunque estos eventos que estamos presenciando deberían hacer a muchos despertar a la realidad que lo que estamos presenciando son eventos proféticos, (Apocalipsis 6), el mundo continúa tratando de buscar la solución a los problemas ignorando la Palabra de Dios por completo, y con cada día que pasa, tratando de eliminarlo de la mente de las personas.

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Ahora la pregunta que debemos hacernos es: ¿cómo puede un creyente permanecer fuerte en momentos tan inciertos? Para encontrar la respuesta a nuestra pregunta pasemos ahora a la Palabra de Dios.

Habacuc 3:17-19Aunque la higuera no florezca, Ni en las vides haya frutos, Aunque falte el producto del olivo, Y los labrados no den mantenimiento, Y las ovejas sean quitadas de la majada, Y no haya vacas en los corrales; 18 Con todo, yo me alegraré en Jehová, Y me gozaré en el Dios de mi salvación. 19 Jehová el Señor es mi fortaleza, El cual hace mis pies como de ciervas, Y en mis alturas me hace andar.

Como acostumbro a decir, para tener un mejor entendimiento del mensaje que Dios tiene para nosotros en el día de hoy, nos será necesario hacer un breve repaso de historia. Lo primero que debemos saber es que Habacuc le profetizó al pueblo de Judá antes de la cautividad por los caldeos. En otras palabras, su propósito era hacer despertar al pueblo de Judá de sus necesidades espirituales y advertirles del juicio inminente de Dios.

Esto es algo que queda bien reflejado en la respuesta del Señor a Habacuc, cuando él se quejaba de la malicia que existía en el pueblo de Dios, según encontramos en Habacuc 1:5-6 cuando leemos: “…Mirad entre las naciones, y ved, y asombraos; porque haré una obra en vuestros días, que aun cuando se os contare, no la creeréis. Porque he aquí, yo levanto a los caldeos, nación cruel y presurosa, que camina por la anchura de la tierra para poseer las moradas ajenas…” Las palabras claves aquí son: “…aun cuando se os contare, no la creeréis…” ¿Por qué digo que estas son palabras claves?

Lo digo porque a pesar que Dios le revela al mundo los acontecimientos que están por suceder, en otras palabras, aunque Dios nos cuenta lo que sucederá en el futuro a través de las profecías encontradas en Su Palabra, (alrededor de un 25% de la Biblia es profecía), un gran número de personas (incluyendo a un gran grupo de creyentes) dudan o escogen completamente descartar lo que Dios nos dice.

Lo segundo que debemos conocer acerca de este momento en la historia que estamos examinando hoy, es que Judá dependía de una economía agraria. En otras palabras, el bienestar del pueblo dependía de la agricultura y de la ganadería.  Manteniendo estos breves detalles en mente, continuemos ahora con nuestro estudio de hoy.

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Ahora bien, aunque los versículos que estamos estudiando en el día de hoy forman parte de una profecía que fue cumplida, creo que ellos sirven como un buen ejemplo de las difíciles situaciones económicas que se están presentando en el mundo de hoy. Digo esto porque en el primer versículo que estamos explorando en el día de hoy, encontramos que se nos dice: “…Aunque la higuera no florezca, Ni en las vides haya frutos, Aunque falte el producto del olivo, Y los labrados no den mantenimiento, Y las ovejas sean quitadas de la majada, Y no haya vacas en los corrales…”

Creo que sin duda alguna todos aquí podemos decir que con esta declaración, Habacuc está definiendo la situación más crítica por lo que la nación de Judá tendría que atravesar. Digo esto porque como les dije, hace un breve momento Judá dependía de una economía agraria, pero aunque todos estos recursos pudieran faltar, aunque todo el sustento fuera quitado de en medio de ellos, Habacuc sabía que la verdadera fuente de sustento no era derivada de la economía, sino que dependía de Dios.

Y esto es algo que el Señor nos revela en Habacuc 2:4, donde encontramos que en parte de la respuesta que Dios le dio a las preguntas de Habacuc, Él le respondió diciendo: “…He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá…” Pero, ¿qué quiere decir esto?

¿Vivir por fe significa que debemos dejar el empleo o negocio que provee nuestro sustento y depender estrictamente de la fe? La respuesta es un redondo ¡NO! Hacer cosa semejante no serviría como prueba de nuestra fe, sino que sería una acción irresponsable. Pero entonces: ¿qué quiere decir “…mas el justo por su fe vivirá…”?

Lo que esto quiere decir es que en cuanto a nuestra vida en este mundo, nosotros solamente tenemos dos opciones a seleccionar. Estas dos opciones son: adoptamos una actitud que confía completamente en Dios, o adoptamos una actitud que niega o rechaza lo que Dios nos revela.

En otras palabras, lo que llene nuestro corazón determinara nuestra conducta en esta vida. Es por eso que en Lucas 6:45 el Señor nos dice: “…El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca…”  Así que dile a la persona que tienes a tu lado: guarda tu corazón.

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Cuando reflexionamos en lo que está sucediendo en el mundo de hoy, y estipulamos en el futuro, pronto nos encontramos delante de dos posibilidades. Estas dos posibilidades son: número uno; confiar en los expertos políticos, militares, financieros, o cualquier otra autoridad que opina y/o toman decisiones que afectarán el futuro de este mundo.  Número dos; podemos confiar en Dios y Su Palabra.

La gran realidad es que le vida de un creyente fiel solamente puede depender de confiar en Dios y Su Palabra. Digo esto porque a través de la historia siempre han existido grandes gobiernos o imperios que han logrado dominar una gran porción del mundo; pero a pesar de su poderío militar y/o económico, ninguno ha permanecido perpetuamente.

Tarde o temprano todos han caído, y otros están por caer. Pero algo que siempre ha permanecido constante, y que por siempre permanecerá es la Palabra de Dios. Esto es algo que queda extremadamente claro en las palabras del profeta Isaías cuando leemos Isaías 40:8 que nos dice así: “…Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre…” Y también extremadamente claro en las palabras de nuestro Señor Jesucristo en Marcos 13:31 cuando leemos: “…El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán…”

La gran realidad es que a través de la Biblia nosotros encontramos que confiar en Dios, en otras palabras, tener fe en Dios, es lo único que ha logrado grandes cambios en este mundo. Por ejemplo: