Una gran realidad es que entre nosotros y Dios existe una gran división, y esta gran división es Su Palabra. Digo esto porque como les he dicho en numerosas otras ocasiones, Dios no comprometerá Su palabra por nada o nadie.

En otras palabras, nosotros somos los que tenemos que cambiar para agradar a Dios y no Dios para agradarnos a nosotros. Pero el problema es que en muchas ocasiones nosotros no estamos dispuestos a cambiar, o dispuestos a dejar atrás un comportamiento que bien sabemos que no es agradable a Dios. Yo diría que la razón principal por la que esto sucede es porque muchos le han perdido el temor al juicio de Dios.

La gran realidad es que la mayoría de los creyentes de hoy, a pesar de que están viendo como se cumplen las profecías encontradas en la Biblia, conducen una vida despreocupada del día cuando se encuentren cara a cara con Dios. Una de las razones que causa que muchos se sientan de esta manera es que las personas han desarrollado un concepto muy equivocado de Dios.

Muchos tienen el concepto de que Dios tolera el pecado; muchos piensan que Dios sonríe y mira hacia el otro lado cuando nosotros le somos infieles, pero esta manera de pensar es completamente incorrecta. Una gran realidad es que aunque Dios ama al pecador, Él aborrece el pecado. Y es por eso que debemos examinarnos y preguntarnos: ¿qué influencia el pecado en mi vida?

Anuncios

Para encontrar la respuesta a nuestra pregunta, hoy estaremos examinando el pecado original, y en esa porción de las escrituras encontraremos la raíz de una vida pecaminosa.

Génesis 3:1-6Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal. Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.

Así que aquí tenemos el pecado original, pero: ¿qué causo este pecado? Analicemos esto bien de cerca con el propósito de descubrir lo que influencia el pecado en nuestra vida. En los versículos del uno al cinco vemos que esta porción de las escrituras nos habla acerca de Satanás, representado en estos pasajes bíblicos como la serpiente. Pero quiero que nos fijemos bien en algunos detalles aquí que son de suma importancia.

Al leer estos versículos podemos ver que la serpiente tentó a Eva, y que la serpiente era astuta. Se nos dice explícitamente que la serpiente era la más astuta de todos los animales que Dios había creado. Esto todo esta bien claro, pero algo que NO encontramos aquí es que la serpiente era la más fuerte de todas las creaciones; algo que NO encontramos aquí es que la serpiente se le enroscó en los pies a Eva y la arrastró hasta el árbol; lo que NO encontramos aquí es que la serpiente forzó a Eva a que abriera su boca y le puso el fruto dentro. ¿Saben por qué no encontramos estas cosas aquí?

La razón es fácil; no las encontramos porque NUNCA SUCEDIERON. Pero en sí: ¿cuál fue el pecado original del hombre? La realidad es que el pecado original del hombre NO fue comer del fruto de un árbol; el pecado original del hombre NO fue escuchar consejo de alguien; el pecado original del hombre y el pecado que sobreabunda en la vida de muchos creyentes es la desobediencia a Dios.

Una gran verdad acerca del ser humano es que a nadie le gusta tomar responsabilidad por las cosas cuando salen mal, o cuando no quedan bien. Es mucho más fácil echarle la culpa a otros por nuestras faltas, es mucho más fácil echarle la culpa a otros por nuestros errores. Es mucho más fácil hacer excusas o poner pretextos por nuestras acciones, pero lo clave aquí es: nuestras acciones.

Anuncios

En el caso de Adán, él hizo exactamente como les dije; Adán culpó a otro. Esto es algo que queda bien claro en Génesis 3:12 cuando Dios les preguntó si habían comido del fruto prohibido y Adán le contestó diciendo: “…La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí…” Aunque ha pasado gran tiempo desde esta ocasión hasta el día de hoy, la mayoría de los creyentes continúan haciendo lo mismo que Adán.

Digo esto porque la gran mayoría de los creyentes culpan a Eva de ser la única responsable de que el hombre fuera echado del paraíso, pero con más frecuencia aun, los creyentes siempre le echan la culpa a Satanás por todo que sucede mal en nuestra vida.

Digo esto porque la mayoría de nosotros, sino todos, hemos llegado a pensar o a decir que el diablo es el único responsable de todas las tentaciones que existen; pero, esta declaración no es completamente correcta.  Digo esto porque la gran realidad es que el diablo SI nos puede tentar, pero definitivamente NO nos puede obligar.

Algo que les he dicho en otras ocasiones, y es algo que NO me canso de repetir, es que a Satanás se le está dando mucho más mérito de lo que merece. Como les dije la semana pasada, es hora de asumir responsabilidad por nuestras acciones.

Como hemos visto aquí, la serpiente NO forzó el fruto dentro de la boca de Eva, ella desobedeció a Dios voluntariamente y peco. Eva NO forzó el fruto dentro de la boca de Adán, él desobedeció la Palabra de Dios voluntariamente y peco. Algo que tenemos que siempre reconocer es que no podemos ser forzados a pecar.

El diablo NO nos puede forzar a quebrantar los mandatos y enseñanzas de Cristo, el hombre de su propia concupiscencia elige quebrantarlos. El diablo ni el mundo nos puede forzar a faltarle a nuestro Rey y Salvador; no existe demonio ni potestad que nos pueda forzar a quebrantar lo que el Padre nos ha mandado. Esto es algo que queda bien declarado en  1 Juan 5:4 cuando leemos: “…Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe…”   Dile a la persona que tienes a tu lado: somos vencedores.

Anuncios

La tentación de pecar puede llegar, y llega a nuestra vida, pero nosotros somos los únicos responsables de lo que hacemos; esto es algo que queda bien ilustrado en los versículos que estamos examinando en el día de hoy cuando leemos: “…Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella…”

Eva fue tentada a pecar; ella fue tentada a desobedecer la Palabra de Dios a causa de sus propios deseos codiciosos. ¿Por qué desobedeció Eva a Dios? Eva desobedeció porque ella no mantuvo su mirada en Dios, sino que concentro su mirada en lo terrenal (…y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría…).  Esta tentación que Eva sufrió no es muy diferente a la que nos ataca a nosotros; la razón por esto es porque el demonio sabe que esta tentación funciona muy bien, y no la removerá de su repertorio, sino más bien la afinara para que pueda ser usada con mas eficacia.