La gran realidad acerca de nuestros días es que estamos viviendo durante una época desalentadora. Digo esto porque el mundo entero esta experimentando graves problemas económicos y sociales. Dichos problemas lo único que hacen es conducir a muchos al desánimo, y demás está decir que el desánimo es algo que evita que un cristiano pueda ascender a un nivel espiritual más alto o profundo del que se encuentra.

Y es por eso que hoy en día no es nada fuera de lo común ver como la corriente de maldad que se arrastra por este mundo logra disuadir o desviar a las personas de los caminos de Dios. La confianza absoluta en Su poder, una fe perseverante, y el entusiasmo y amor por la obra de Dios son cosas que lentamente están desapareciendo de la vida de muchos.

Pero ahora la pregunta que debemos hacernos es: ¿qué podemos hacer para evitar que esto suceda en nuestra vida? A continuación vamos a explorar lo que el Señor nos dice acerca de todo esto. Pasemos ahora a la Palabra de Dios.

Mateo 28:16-19Pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado. 17 Y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban. 18 Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. 19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo

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Ahora como acostumbro a decir, para tener un mejor entendimiento del mensaje que Dios tiene para nosotros en el día de hoy, nos será necesario hacer un breve repaso de historia.

En este punto de la historia Jesús ya había cumplido con su ministerio aquí en la tierra. Es decir, Él había hecho numerosos milagros, esto es algo que queda bien resumido en Marcos 6:56 cuando leemos: “…Y dondequiera que entraba, en aldeas, ciudades o campos, ponían en las calles a los que estaban enfermos, y le rogaban que les dejase tocar siquiera el borde de su manto; y todos los que le tocaban quedaban sanos…”

Jesús ya había compartido las buenas nuevas del reino de Dios con el pueblo, esto es algo que queda bien resumido en Mateo 9:35 cuando leemos: “…Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo…”

Y también en Mateo 11:5 que nos dice: “…Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio…” Y más importante de todo aun, cuando llegamos a este punto de la historia, Jesús ya había muerto en la cruz y resucitado.

Esto es algo que queda bien claro en Mateo 28:5-6 cuando leemos: “…Mas el ángel, respondiendo, dijo a las mujeres: No temáis vosotras; porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado. No está aquí, pues ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor…” Ahora bien, ¿por qué les he hecho este relato?

Les he hecho este relato para que nos demos cuenta que los discípulos, al igual que muchos hoy en día, estaban atravesando por momentos muy difíciles en su vida. Ellos estaban atravesando por momentos desalentadores y deprimentes. Digo esto porque mientras Jesús estuvo aquí con ellos físicamente, es decir, mientras ellos le podían ver, tocar, y sentir, todo marchaba bien.

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Pero una vez que ellos le vieron morir en la cruz, todas sus expectaciones y esperanzas fueron arrebatadas de sus corazones.  Esto es algo que queda bien reflejado en Lucas 23:49 cuando leemos: “…Pero todos sus conocidos, y las mujeres que le habían seguido desde Galilea, estaban lejos mirando estas cosas...” ¿Por qué digo que esto refleja o insinúa que las esperanzas y expectaciones de ellos fueron arrebatadas de sus corazones?

Lo digo porque como aquí podemos ver, “…todos sus conocido…” “…estaban lejos mirando estas cosas…” Manteniendo estos detalles en mente, continuemos ahora con nuestro estudio de hoy.

En los dos primeros versículo encontramos que se nos dice: “…Pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado. 17 Y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban…”

Lo primero que deseo que notemos aquí es que a pesar de que cuando ellos vieron a Jesús morir en la cruz, todas sus esperanzas y expectaciones desaparecieron de sus corazones, eventualmente llego el momento cuando ellos recapacitaron, y en obediencia se dirigieron al lugar donde el ángel del Señor les había indicado que fuesen a esperar a Jesús.

Pero ahora debemos preguntarnos: ¿qué les condujo a que se dirigieran a este lugar? Estoy seguro que la fe que ellos poseían influenció la decisión de obedecer, pero yo diría que la mayor razón por la que ellos obedecieron fue por curiosidad y no por convicción. Digo esto porque como podemos ver aquí la Palabra nos dice que: “…algunos dudaban…”

Desdichadamente esto es algo que continúa afectando el nivel espiritual de muchos. En otras palabras, en numerosas ocasiones no hacemos las cosas por convicción de nuestra fe, sino que actuamos o hacemos las cosas por si acaso. Pero la gran realidad es que por si acaso no cuenta para nada en lo que concierne a Dios. ¿Por qué digo esto?

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Lo digo porque como encontramos en la Palabra: “…Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan…” (Hebreos 11:6). Y la gran realidad es que si no estamos buscando agradar a Dios en todo lo que somos y hacemos, entonces no podemos llamarnos hijos de Dios.

Esto es algo que queda bien reflejado en las palabras del apóstol Pablo en Gálatas 1:10 cuando él les estaba regañando debido a que ellos se estaban apartando de la sana doctrina para agradar al hombre, aquí cuando leemos: “…Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo…”

Seguramente que la mayoría de ustedes estén pensando solamente en los falsos maestros, pastores y profetas que existen en el mundo, pero les digo que apartar al hombre (no solo al cristiano) de la presencia de Dios es mucho más profundo que eso.

Digo esto porque además de los falsos maestros, pastores, y profetas que existen en el Cuerpo de Cristo (personas responsables de matar la fe, y el crecimiento espiritual de muchos), también existen muchos que tratan de desacreditar o invalidar la Palabra de Dios para que las personas (principalmente el no creyente) no busquen las respuestas en Dios, sino que las busquen en el hombre.

Por ejemplo, ¿cuántos aquí dirían que el presidente de esta nación es quizás el hombre más influyente en este mundo? Claro está en que la mayoría de nosotros estamos de acuerdo con esa declaración, ya que los Estados Unidos de América es la nación más influyente en actualidad.

Pero ahora permítanme hacerles otra pregunta: ¿cuántos conocen lo que el Presidente Obama piensa y ha declarado acerca de la Palabra de Dios?  Hago esta pregunta porque en uno de sus discursos el presidente Obama sugirió que sería impráctico gobernar la nación basado estrictamente en la Palabra de Dios, esto es a pesar de que esta nación fue fundada en principios cristianos, y nuestra moneda (el dólar) en la parte de atrás tiene claramente escrito: “En Dios Confiamos”. Es más, el lema nacional de los Estados Unidos es: “En Dios Confiamos”.