Como todos ustedes seguramente se han dado cuenta, en las ultimas predicas yo he repetido numerosas veces la necesidad de servir a Dios según nuestro llamado. Y algo que también les he repetido es que tenemos que servir a Dios sin tan siquiera considerar lo que se pueda pensar o decir de nosotros; en otras palabras, servir a Dios de todo corazón y en todo instante.

Ahora la pregunta que debemos hacernos es: ¿por qué predicar estos mensajes que quizás algunos encuentren un poco fuerte? La razón principal por la que les he traído unos mensajes fuertes es porque la Palabra de Dios sin adulterar está siendo predicada muy poco.

La gran realidad es que lo que más se escucha hoy en día son mensajes diseñados para agradar los oídos del hombre, es decir, atraer a las personas a las congregaciones con mensajes llenos de promesas de prosperidad financiera, y que promueven la avaricia y codicia. Lo triste de todo es que esto es algo que sucede con tanta frecuencia que también ha afectado a un buen grupo de personas que genuinamente desean servir a Dios de todo corazón.

En otras palabras, ha causado que muchos se alejen de la iglesia debido a que piensan que todos los lugares son iguales, cuando en realidad este no es el caso. Ya que yo sé que existe un incontable número de pastores fieles a Dios que predican la Palabra de Dios sin adulterar; sin embargo, las malas acciones de muchos han causado que muchos sufran de hambre y sed por la Palabra de Dios. Así que este será nuestro tema en el día de hoy.   Pasemos ahora a las escrituras que nos revelaran en mensaje que Dios tiene para Su pueblo hoy.

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Amos 8:11-13He aquí vienen días, dice Jehová el Señor, en los cuales enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la palabra de Jehová. 12E irán errantes de mar a mar; desde el norte hasta el oriente discurrirán buscando palabra de Jehová, y no la hallarán. 13En aquel tiempo las doncellas hermosas y los jóvenes desmayarán de sed.

Como acostumbro a decir, para tener un mejor entendimiento del mensaje que Dios tiene para nosotros en el día de hoy, nos será necesario hacer un breve repaso de historia.

Lo primero que debemos hacer es conocer un poco mejor a este hombre llamado Amos. Amos fue un simple pastor, quien fue llamado por Dios para que fuese Su profeta alrededor del año 750 a.C. Esto  es algo que queda bien resumido en Amos 1:1 cuando leemos: “Las palabras de Amós, que fue uno de los pastores de Tecoa, que profetizó acerca de Israel en días de Uzías rey de Judá y en días de Jeroboam hijo de Joás, rey de Israel, dos años antes del terremoto…”

Cuando continuamos examinando el libro de Amos, no es difícil discernir que su misión era de llamar al pueblo de Dios al arrepentimiento, y de advertirles acerca de la ira venidera de Dios si ellos no cambiaban su manera de ser. Esto es algo que queda bien resumido en Amos 2:5-6 cuando leemos: “…Prenderé, por tanto, fuego en Judá, el cual consumirá los palacios de Jerusalén. Así ha dicho Jehová: Por tres pecados de Israel, y por el cuarto, no revocaré su castigo; porque vendieron por dinero al justo, y al pobre por un par de zapatos…”

Lo más triste de todo es que a pesar de las advertencias, ellos no se arrepintieron. El resultado final fue que ellos cayeron cautivos bajo el imperio de Asiria, y parte de la profecía de Amos fue cumplida. En otras palabras, ellos sufrieron gran hambre y sed por la Palabra de Dios, algo que no pudieron saciar durante esta cautividad. Así que manteniendo estos detalles en mente, continuemos ahora con nuestro estudio de hoy.

Aunque esta profecía ya fue cumplida, yo pienso que es una que también se aplica a nuestra era moderna. Ahora bien, con esto que les acabo de decir no estoy diciendo ni implicando que hoy en día no se puede encontrar la Palabra de Dios sin adulterar; como les dije al inicio, existen numeroso pastores que predican la verdad de Dios. Pero lo que si les estoy diciendo es que existe escasez de ella.

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Fíjense bien como nos dice la Palabra cuando leemos: “…He aquí vienen días, dice Jehová el Señor, en los cuales enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la palabra de Jehová…”

Para que entiendan bien lo que les estoy diciendo debemos fijarnos bien de cerca en una palabra; debemos fijarnos en la palabra: “hambre”. Cuando estudiamos la historia encontramos que cuando se habla del “hambre”, generalmente se refiere a la escasez de comida, y no a la falta absoluta de ella.

En otras palabras, existe comida pero que no es fácil de encontrar, y esto mismo es lo que yo pienso que está sucediendo hoy en día. Como todos sabemos solo existe una verdad; solo existe un Salvador, pero esta verdad y Salvador no son nada fácil de encontrar. ¿Por qué digo esto?

Digo esto porque con cada día que pasa, las religiones y falsos cultos continúan creciendo en nuestra sociedad. Con solo abrir nuestros ojos a lo que sucede a nuestro alrededor no es difícil encontrar que los poderes de las tinieblas continúan abarcando más y más territorio con cada día que pasa. ¿Por qué está sucediendo esto? Existen dos razones principales por la que esto sucede.

Número uno; existen muchos en el mundo que tienen hambre y sed de la verdad, pero la triste realidad es que están buscando saciarse en lugares incorrectos (adivinación, santería, hechicería, religiones, etc.)

Número dos; una buena porción de nuestra sociedad se encuentra cautiva por los poderes de las tinieblas. ¿Por qué es esto?

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Esto es mayormente debido a que una buena porción de los creyentes comprometen su fe con frecuencia; en otras palabras, las personas no pueden ver el evangelio de Jesucristo reflejado en nosotros en todo momento. Es como nos dice la Palabra de Dios en 2 Corintios 4:3-4 cuando leemos: “….Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios…” Dile a la persona que tienes a tu lado: existe escasez de la verdad de Dios.

Como les acabo de explicar, una buena porción de las personas (incluyendo a los creyentes) se encuentran cautivas por los poderes de las tinieblas. ¿Por qué sucede esto?  Yo diría que la razón principal es porque a todos estamos en busca de la solución fácil; en otras palabras, estamos buscando resolver nuestros problemas o dificultades instantáneamente (vivimos en una sociedad instantánea: fotos, café, té, etc.) Y este deseo de lo instantáneo es el que conduce a que muchos abandonen los caminos de Dios para ir tras promesas falsas.

En otras palabras es como encontramos en 2 Pedro 2:1-3 cuando leemos: “…Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme…”

Y estos falsos maestros y profetas son usados por los poderes de las tinieblas para confundir, y cubrir la verdad de Dios con mentiras.  Es por esta razón que hoy en día nosotros somos más aceptados por el mundo, cuando decimos que practicamos cualquier otra cosa que no sea el cristianismo.