Una gran realidad es que hoy en día existe un gran número de personas que se sienten completamente desanimadas, y desorientadas. En otras palabras, existe un gran número de personas que piensan que su vida va en rumbo hacia un gran abismo, y que no existe nada que pueda detener lo que les está sucediendo.

Pero esto no es verdad, si existe una solución a todo dolor y tristeza, si existe una solución a toda pena y dolor, si existe una solución a toda necesidad y vacío, y Su nombre es Jesús. Pero lo que ha sucedido a través del tiempo es que el hombre ha sido cegado a esta realidad.

A través del tiempo nuestro enemigo ha usado a falsos maestros, falsas doctrinas, y el desanimo para cegar a una gran porción de la humanidad. Ahora la pregunta que debemos hacernos es: ¿qué podemos hacer nosotros para evitar que esto suceda en nuestra vida? Para contestar esta pregunta continuemos ahora con nuestro estudio de hoy.

Marcos 10:46-52 Entonces vinieron a Jericó; y al salir de Jericó él y sus discípulos y una gran multitud, Bartimeo el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino mendigando. 47 Y oyendo que era Jesús nazareno, comenzó a dar voces y a decir: ¡¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí! 48 Y muchos le reprendían para que callase, pero él clamaba mucho más: ¡¡Hijo de David, ten misericordia de mí! 49 Entonces Jesús, deteniéndose, mandó llamarle; y llamaron al ciego, diciéndole: Ten confianza; levántate, te llama. 50 El entonces, arrojando su capa, se levantó y vino a Jesús. 51 Respondiendo Jesús, le dijo: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dijo: Maestro, que recobre la vista. 52 Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y en seguida recobró la vista, y seguía a Jesús en el camino.

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Como acostumbro a decir, para tener un mejor entendimiento del mensaje que Dios tiene para nosotros en el día de hoy, nos será necesario hacer un breve repaso de historia. En éste punto de su ministerio Jesús había hecho numerosos milagros.

Él había sanado a leprosos; Él había echado fuera demonios, y había sanado a muchos de diversas enfermedades. Debido a que el tiempo que compartimos es limitado, no les expondré todos los milagros y señales que quedaron grabados en este evangelio antes de llegar a este punto en la historia, pero creo que todo lo que les he mencionado queda muy bien resumido en Marcos 1:32-34 cuando leemos: “… cuando llegó la noche, luego que el sol se puso, le trajeron todos los que tenían enfermedades, y a los endemoniados; 33 y toda la ciudad se agolpó a la puerta. 34 Y sanó a muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades, y echó fuera muchos demonios; y no dejaba hablar a los demonios, porque le conocían…”

Estos milagros y sus enseñanzas causaron que Su fama creciera; esto es algo que encontramos claramente expuesto en Marcos 1:28 cuando leemos: “…Y muy pronto se difundió su fama por toda la provincia alrededor de Galilea…” Pero esta fama y reconocimiento produjeron una tremenda oposición por los grupos religiosos de ese entonces.

La oposición creada fue tan grande, que ellos comenzaron a planear en como matarle.  Esto es algo que queda claramente expuesto en Marcos 3:6 cuando leemos: “…Y salidos los fariseos, tomaron consejo con los herodianos contra él para destruirle…” ¿Por qué les he mencionado estos detalles?

Les he mencionado estos detalles porque quiero que nos demos cuenta, de que a pesar de que han pasado más de dos mil años desde ese entonces hasta hoy, existe un gran paralelo entre el pueblo de antigüedad y nosotros.

Número uno; en ese tiempo al igual que hoy, existen numerosas personas que han recibido grandes bendiciones del Señor, y que conocen Su identidad, pero que se han apartado de los caminos de Dios.

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Número dos; en ese entonces al igual que hoy, existen muchos que han escuchado de Jesús y sus enseñanzas, pero que no están dispuestos a aceptarlas.

Número tres; en ese entonces al igual que hoy, existen muchos que buscan destruir lo que Dios ha iniciado en cada uno de nosotros. Así que manteniendo estos breves detalles en mente continuemos ahora con nuestro estudio de hoy

Ahora preguntémonos nuevamente, ¿qué podemos hacer nosotros para evitar que nuestro enemigo nos ciegue a las bendiciones de Dios? Y quizás más importante aún, ¿qué tenemos que hacer para recuperar nuestra visión si es que la hemos perdido?

En este breve acontecimiento histórico que estamos estudiando hoy encontramos tres pasos que todo creyente fiel debe, y tiene que seguir para evitar la ceguera espiritual, y/o para recuperar la visión si es que la ha perdido.

Estos tres pasos son: número uno; aprovechar las oportunidades que Dios nos ofrece.

Número dos; dejar de escuchar las voces negativas que constantemente nos rodean.

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Número tres; ejercer el poder de la fe que esta al alcance de cada uno de nosotros.

Examinemos ahora estos versículos con más detalles, para descubrir los tres pasos que tenemos que seguir.

A continuación leemos: “…Entonces vinieron a Jericó; y al salir de Jericó él y sus discípulos y una gran multitud, Bartimeo el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino mendigando. 47 Y oyendo que era Jesús nazareno, comenzó a dar voces y a decir: ¡¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!..”

Como podemos ver, aquí tenemos a este hombre llamado Bartimeo, quien era ciego y que se encontraba mendigando. ¿Cuántos dirían que este breve detalle pinta una imagen bastante difícil acerca de la vida de este hombre? Digo esto porque la realidad es que en ese entonces no existían los recursos modernos que existen hoy en día.

En otras palabras los recursos que ayudan a las personas discapacitadas a superar su discapacidad, y que les enseña lo esencial, dentro de su discapacidad, para que puedan conducir una vida productiva y con propósito. En ese entonces estar discapacitado significaba que vivirías a la merced de aquellos que te rodeaban.

Así que lo más común era que una persona discapacitada viviera de las limosnas.  Como les mencione, este detalle pinta una etapa muy difícil en la vida de este hombre. Y ahora debemos reflexionar en nuestra vida y pregúntanos: ¿estamos nosotros igual?

La realidad es que el mundo de hoy está lleno de personas que se encuentran en la misma situación que se encontraba Bartimeo, o quizás peor.  Desdichadamente esta condición no es algo que se limita al mundo, sino que también puede ser encontrada dentro del pueblo de Dios de hoy. ¿Por qué podemos encontrar esta ceguera total en el mundo y en la iglesia?

La razón principal es algo que les mencione al inicio; la razón principal por la que muchos sufren de una ceguera total en cuanto a las cosas de Dios, es porque a través del tiempo, nuestro enemigo ha introducido falsas doctrinas, huecas filosofías, y herejías en la mente del hombre.

En otras palabras, cosas que causan que el hombre le cierre su corazón a Dios, y que dejen de ver lo que nuestro Señor hizo y continua haciendo por nosotros. Y es por eso que en Colosenses 2:8 se nos advierte: “…Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo…”

Antes de proceder algo que debemos notar es que los líderes religiosos de ese entonces, al igual que muchos hoy en día, trataban de limitar la soberanía y el poder de Dios, (lunes; noche de milagros; martes: noche de restauración; miércoles: noche de sanidad; jueves: noche de liberación; etc. etc.).

La tentativa de los hombres de limitar la soberanía y poder de Dios no es algo nuevo, así que es algo que queda bien reflejado en Marcos 3:2 cuando leemos: “…Y le acechaban para ver si en el día de reposo le sanaría, a fin de poder acusarle…” Pero la realidad es que el poder y soberanía de Dios no puede ser limitado. Dios puede hacer la obra en cualquier lugar, y en cualquier momento. Dile a la persona que tienes a tu lado: Dios es soberano.

¿Qué tenemos que hacer nosotros para aprovecharnos de Su soberanía?