En este mundo moderno en que vivimos el tiempo aparenta pasar apresuradamente. Entre el trabajo, la familia, los deberes y quehaceres, y nuestros intereses personales, en ocasiones el tiempo aparenta ser extremadamente corto.

Pero aunque en ocasiones el tiempo pueda aparentar no alcanzar para hacer todo lo que deseamos, algo que no podemos dejar de hacer es dedicarle tiempo a Dios y a nuestra familia.

Viendo lo rápido que mi hija ha crecido, y haciendo memoria de su niñez (que para mí es como si hubiese sido ayer), me recuerdo de cuando ella y yo jugábamos a los escondidos. Me recuerdo de cómo ella corría detrás de mí, tratando de alcanzarme cuando me encontraba. Pero por mucho que ella corría, ella nunca me podía alcanzar.

Lo más lindo de todo es que eso nunca la detuvo; la razón era porque cuando yo me dejaba alcanzar, entonces retozábamos y yo le hacía cosquillas.

Anuncios

Como se podrán imaginar, en ocasiones nuestros juegos volvían a mi esposa un poco loca, ya que siempre estábamos corriendo y gritando, pero les puedo decir que de vez en cuando ella también caía víctima de un ataque de cosquillas; en otras palabras, todos pasamos y creamos memorias inolvidables de momentos felices.

¿Qué si les digo que nuestro Padre celestial quiere lo mismo con cada uno de nosotros? Pasemos ahora a la Palabra de Dios.

Mateo 7:7-12Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. 8Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. 9¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? 10¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? 11Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan? 12Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas.

En numerosas ocasiones yo les he expuesto importancia de la oración en nuestra vida. Como hemos aprendido en otros estudios, la oración es el arma más poderosa que podemos usar para combatir los ataques de nuestro enemigo Pero, desdichadamente, no todo creyente persevera en la oración.

En realidad este es el punto principal que el Señor nos está ilustrando en estos versículos. El Señor nos insta a que perseveremos en la oración porque Él sabe que  esto es lo único que nos puede fortalecer para que podamos soportar las diferentes pruebas y tentaciones que llegaran a nosotros. Y es por eso que en Mateo 26:41 encontramos que Él nos dice: “…Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil…”  Dile a la persona que tienes a tu lado: la carne es débil.

Ahora bien, queramos admitirlo o no, todo creyente fiel sufre persecución. Claro está en que con lo que les acabo de mencionar, no estoy implicando que estamos atravesando por la persecución de la que se nos habla en el libro de Apocalipsis; pero si somos perseguidos. Si tenemos sufrimientos, dolores y dificultades a causa de nuestra creencia.

Anuncios

Con solo mirar a nuestro alrededor nos damos cuenta que la persecución del Cristiano está tomando raíz.  Digo esto porque hoy en día es más fácil ser aceptados por aquellos que nos rodean cuando vivimos en pecado, que cuando vivimos perseverando y guardando la Palabra de Dios.

La gran realidad es que el demonio toma mucha satisfacción cuando puede destruir lo que Dios ha comenzado en nosotros. El demonio se satisface cuando caemos en su trampa, y cuando puede interrumpir nuestra comunicación y relación con Dios.

Y esto es algo que en ocasiones puede lograr sembrando la duda en nuestra mente; en otras palabras, trata de hacernos creer que Dios no nos escucha. Pero la realidad es que Dios si está atento a las oraciones de un creyente fiel. Esto es algo que queda bien reflejado en 1 Pedro 3:12 cuando leemos: “…Porque los ojos del Señor están sobre los justos, Y sus oídos atentos a sus oraciones; Pero el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal…”

Sé que muchos ya deben estar pensando que no he dicho nada nuevo; muchos ya deben estar pensando que saben que hay que perseverar en la oración, pero las preguntas son, ¿cuándo debemos orar? Y ¿cómo debemos orar?

¿Cuándo debemos orar? La respuesta a nuestra primera pregunta la encontramos aquí cuando leemos: “…Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. 8Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá…” En estos dos versículos hay tres palabras claves que debemos notar. Aquí vemos que el Señor usa: “pedid”, “buscad”, y “llamad”.

Es importante que notemos estas tres palabras porque todas ellas son en término presente; así que aquí encontramos el cuándo, en otras palabras, el tiempo de orar es ahora.  Pero ahora debemos preguntarnos, ¿qué es lo más importante de nuestras oraciones?

Anuncios

Lo más importante de la oración no es que usemos un vocabulario extenso, la realidad es que nuestro vocabulario nunca impresionara a Dios. ¿Qué es lo que impresiona a Dios? Lo que impresiona a Dios es una oración hecha de todo corazón. ¿Por qué digo esto? Lo digo porque Dios conoce nuestros pensamientos, pero lo que escudriña es nuestro corazón.

Esto es algo que queda bien reflejado en las palabras del Rey David a su hijo Salomón según encontramos en 1 Crónicas 28:9 cuando leemos: “…Y tú, Salomón, hijo mío, reconoce al Dios de tu padre, y sírvele con corazón perfecto y con ánimo voluntario; porque Jehová escudriña los corazones de todos, y entiende todo intento de los pensamientos. Si tú le buscares, lo hallarás; mas si lo dejares, él te desechará para siempre…”

Como podemos apreciar, si nuestro corazón no está en el lugar adecuado, entonces no tendremos la atención completa de nuestro Padre. Dile a la persona que tienes a tu lado: sirve a Dios de todo corazón. Hasta ahora hemos visto de cuando debemos orar, ahora la pregunta es ¿cómo?

¿Cómo debemos orar? Existen cuatro cosas que debemos hacer al orar.