Si se acuerdan, la semana pasada estudiamos acerca de buscar la presencia de Dios en nuestra vida en todo momento. Y concluimos que para lograr esto lo que tenemos que hacer es dejar de fijar nuestra vista en lo terrenal y buscar lo espiritual.

En otras palabras, tenemos que dejar de ser creyentes mediocres, y pasar a ser fieles creyentes que dependemos de la presencia de Dios en nuestra vida.  ¿Por qué es tan importante que hagamos esto?

La razón principal es porque la presencia de Dios en nuestra vida es lo único que nos entregara la victoria en momentos de pruebas, pero existe también otra razón. ¿Qué otra razón existe? La respuesta a esta pregunta será nuestro tema para el día de hoy. Pasemos ahora a la Palabra de Dios.

Isaías 61:1-3El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel; 2a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados; 3a ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya.

Anuncios

Como acostumbro a decir, para tener un mejor entendimiento del mensaje de Dios para nosotros, nos será necesario hacer un breve repaso de historia. Isaías vivió cuando el pueblo de Dios estaba dividido en dos reinos; Israel era el reino del norte y Judá era el reino del sur. El reino del norte había pecado grandemente contra Dios, y el reino del sur iba en la misma dirección.

Cuando estudiamos lo que estaba aconteciendo con el pueblo de Dios en ese entonces vemos que ellos se habían nuevamente rebelado en contra de Dios. Vemos que Isaías le advertía al pueblo de Judá del juicio pendiente de Dios debido a la depravación moral, corrupción política, injusticia social, y especialmente la idolatría espiritual. Esto es algo que queda bien ilustrado en Isaías 1:2-4 cuando leemos: “…Oíd, cielos, y escucha tú, tierra; porque habla Jehová: Crié hijos, y los engrandecí, y ellos se rebelaron contra mí. 3El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su señor; Israel no entiende, mi pueblo no tiene conocimiento. 4!!Oh gente pecadora, pueblo cargado de maldad, generación de malignos, hijos depravados! Dejaron a Jehová, provocaron a ira al Santo de Israel, se volvieron atrás…”

Y debido a que este pueblo no se volvía del pecado, Isaías les dijo que eventualmente ellos serian derrotados. Dios les entregaría en las manos de Babilonia para que nuevamente fueran cautivos y hechos esclavos.

Esto es algo que encontramos claramente declarado en Isaías 39:6-7 cuando leemos: “…He aquí vienen días en que será llevado a Babilonia todo lo que hay en tu casa, y lo que tus padres han atesorado hasta hoy; ninguna cosa quedará, dice Jehová. 7De tus hijos que saldrán de ti, y que habrás engendrado, tomarán, y serán eunucos en el palacio del rey de Babilonia…” ¿Por qué es necesario conocer estos detalles?

Es necesario conocer estos detalles porque en ellos encontramos muy bien reflejado la condición del mundo de hoy. En otras palabras, Dios continua hablándole al hombre a través de Su Palabra, pero el hombre escoge no hacer caso y continúa ignorando a Dios. Manteniendo estos breves detalles en mente continuemos ahora con nuestro estudio de hoy.

Lo primero que encontramos aquí es que Isaías dice: “…El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí…” Estas pocas palabras reiteran el mensaje de la semana pasada. En otras palabras, el Espíritu del Señor es lo único que fortalecía a Isaías en estos tiempos difíciles; el Espíritu del Señor fue lo que le proporcionó la paz y la confianza que Isaías necesitaba para permanecer firme durante este período de tribulación. Digo esto porque la misión de Isaías no sólo era amonestar a las personas para mantenerlas en el camino correcto.

Anuncios

Isaías también infundió una ferviente fe en Dios en los corazones de las personas en su rebaño, y esta fe es lo que les proporcionaba el coraje y la fortaleza en un momento en que estaban sufriendo el miedo del juicio inminente de Dios. Y como nos podemos imaginar, esto debe haber sido una tarea muy difícil para el profeta, porque como dije anteriormente, la mayoría del pueblo no estaba dispuesto a escuchar.

Ahora pregunto: ¿podemos nosotros decir que el espíritu del Señor está sobre nosotros? Y quizás más importante aun: ¿con que propósito nos fue dado el Espíritu de Jehová el Señor?

La respuesta a nuestra primera pregunta es fácil de encontrar en Hechos 5:32 cuando leemos: Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen…”

En Romanos 5:5 también encontramos que se nos dice: “…y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado…”

Y para eliminar cualquier duda que pueda existir, en 1 Corintios 3:16 encontramos que el apóstol Pablo nos dice: “..¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?..” Dile a la persona que tienes a tu lado: el Espíritu Santo mora en ti. Pero ahora la pregunta restante es: ¿con qué propósito se nos fue entregado este gran regalo? Continuemos ahora con nuestro estudio de hoy para encontrar la respuesta a esta pregunta.

A continuación leemos: “…porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos…” La realidad es que nosotros vivimos en un mundo lleno de personas abatidas. Para darnos cuenta de esto lo único que tenemos que hacer es prestar atención a lo que sucede a nuestro alrededor. La realidad es que no existe mucha diferencia entre el pueblo de ese entonces y el mundo de hoy. Digo esto porque nosotros vivimos en una sociedad corrupta, e inmoral.

Anuncios

Vivimos en una sociedad plagada de crimen, abuso de menores, fraude, problemas financieros, guerras y rumores de guerras,  y estas cosas en toda ocasión abaten, en otras palabras, debilitan y afligen el espíritu de las personas y les hace sentir mal. Y es por eso que aquí encontramos que se nos dice: “…predicar buenas nuevas a los abatidos…” Digo esto porque la palabra abatidos usada aquí es una traducción de la palabra Hebrea: “anav” [pronunciada: a-nav] que significa: pobre, débiles y afligidos…[1]

Así que como podemos apreciar, por definición, ser pobre es mucho más que simplemente carecer de riquezas financieras; así que, este es el primer propósito por el cual el Espíritu Santo se nos fue dado; tenemos que llegar a los débiles y afligidos.