Deseo iniciar el día de hoy con un chiste. Resulta ser que una madre estaba preparando la cena, y le dijo a su hijo de cinco años: “Juanito por favor baja al sótano, y tráeme una lata de puré de tomate de la despensa.” Pero el niño no quería bajar solo (tenía miedo), y le dijo: “yo no quiero bajar al sótano, hay mucha oscuridad y me da miedo.”

La madre le volvió a pedir lo mismo, pero el niño lloriqueando persistía en su respuesta. Finalmente la madre le dijo: “no tengas miedo ni te preocupes, Jesús estará ahí contigo.” El niño titubeando camino hacia la puerta, la abrió, metió la cabeza y vio que estaba oscuro, y comenzó a irse, cuando de repente se le ocurrió algo y dijo: ¿Jesús si estás ahí, por favor alcánzame una lata de puré de tomate?

¿Qué cómico verdad? Pero la realidad es que este chiste sirve muy bien para ilustrar el tema que deseo enfocar en el día de hoy. Digo esto porque el temor y la falta de confianza en Dios con frecuencia impiden el crecimiento espiritual de muchos. Lo impide porque el temor es algo que nos ciega para que no podamos alcanzar ver la presencia de Dios a nuestro alrededor.

Así que la pregunta que debemos hacernos hoy es: ¿qué vemos nosotros a nuestro alrededor? Pasemos ahora a la Palabra de Dios para explorar este tema.

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2 Reyes 6:8-17Tenía el rey de Siria guerra contra Israel, y consultando con sus siervos, dijo: En tal y tal lugar estará mi campamento. 9Y el varón de Dios envió a decir al rey de Israel: Mira que no pases por tal lugar, porque los sirios van allí. 10Entonces el rey de Israel envió a aquel lugar que el varón de Dios había dicho; y así lo hizo una y otra vez con el fin de cuidarse. 11Y el corazón del rey de Siria se turbó por esto; y llamando a sus siervos, les dijo: ¿No me declararéis vosotros quién de los nuestros es del rey de Israel? 12Entonces uno de los siervos dijo: No, rey señor mío, sino que el profeta Eliseo está en Israel, el cual declara al rey de Israel las palabras que tú hablas en tu cámara más secreta. 13Y él dijo: Id, y mirad dónde está, para que yo envíe a prenderlo. Y le fue dicho: He aquí que él está en Dotán. 14Entonces envió el rey allá gente de a caballo, y carros, y un gran ejército, los cuales vinieron de noche, y sitiaron la ciudad. 15Y se levantó de mañana y salió el que servía al varón de Dios, y he aquí el ejército que tenía sitiada la ciudad, con gente de a caballo y carros. Entonces su criado le dijo: !!Ah, señor mío! ¿qué haremos? 16El le dijo: No tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos. 17Y oró Eliseo, y dijo: Te ruego, oh Jehová, que abras sus ojos para que vea. Entonces Jehová abrió los ojos del criado, y miró; y he aquí que el monte estaba lleno de gente de a caballo, y de carros de fuego alrededor de Eliseo.

Como acostumbro a decir, para tener un mejor entendimiento del mensaje que Dios tiene para nosotros en el día de hoy, nos será necesario hacer un breve repaso de historia. Lo primero que debemos saber es que después de la muerte del rey Salomón, el reino de Israel cayó en gran desorden; esto causo que el reino quedara dividido en dos. El reino del norte (Israel), y el reino del sur (Judá). Como todos sabemos, antes de la división del reino, la nación de Israel consistía de doce tribus que eran compuestas de personas de descendencia lineal directa de uno de los hijos o nietos de Jacob.

Pero después de la división, diez de las doce tribus quedaron en el reino del norte, (Israel), y las dos restantes tribus ocuparon el reino de sur, (Judá). Lo segundo que debemos saber es que Siria era el vecino de Israel al noroeste, y que las dos naciones rara vez estuvieron en términos amigables. A pesar de que en los días de David, Siria le había pagado tributo a Israel, algo que queda bien reflejado en 2 Samuel 8:6 cuando leemos: “…Puso luego David guarnición en Siria de Damasco, y los sirios fueron hechos siervos de David, sujetos a tributo. Y Jehová dio la victoria a David por dondequiera que fue…” Durante el tiempo de Eliseo las cosas eran algo diferentes. Durante el tiempo de Eliseo, Siria había crecido en poder, y con frecuencia atacaban al pueblo de Dios.

En resumen; 2da de Reyes, continúa sin interrupción la “Historia de Dos Reinos”, iniciada en 1ra de Reyes. Los reinos individuales siguieron un curso de colisión con la cautividad, mientras que la gloria que una vez tuvo el Reino Unido se alejaba más y más. La división les condujo a la decadencia y, finalmente, todo termino con una deportación doble. Israel fue capturado y dispersado por los asirios, mientras que Judá fue llevado al exilio en Babilonia.

A pesar de los esfuerzos de los profetas como Eliseo, que trataron de conmover la nación a sus sentidos religiosos, todo fue demasiado tarde. El reino dividido en Primera de Reyes se convierte en reino que se disuelve en Segunda de Reyes.

La paciencia de Dios es grande; las advertencias de Dios son persistentes; pero cuando se ignora a Dios, el amor de Dios también puede ser severo[1]. Dile a la persona que tienes a tu lado: no ignores a Dios. Así que manteniendo estos breves detalles en mente continuemos ahora con nuestro estudio de hoy.

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Lo primero que encontramos aquí es: “…Tenía el rey de Siria guerra contra Israel, y consultando con sus siervos, dijo: En tal y tal lugar estará mi campamento…” Como les dije hace un breve instante, Siria llego a ser un poderoso enemigo del Pueblo de Dios, y constantemente les atacaban. El ejército de Siria era mucho más superior que el ejército israelita, y el rey sirio buscaba capturarles y conquistar la tierra. Pero, aunque Dios finalmente permitiría que ellos fueran derrotados y capturados debido a su infidelidad, ese tiempo aún no había llegado, y Dios continuaba enviando profetas que llamaban al pueblo al arrepentimiento.

Y es exactamente por esa razón que aquí encontramos que se nos dice: “…Y el varón de Dios envió a decir al rey de Israel: Mira que no pases por tal lugar, porque los sirios van allí. 10Entonces el rey de Israel envió a aquel lugar que el varón de Dios había dicho; y así lo hizo una y otra vez con el fin de cuidarse. 11Y el corazón del rey de Siria se turbó por esto; y llamando a sus siervos, les dijo: ¿No me declararéis vosotros quién de los nuestros es del rey de Israel? 12Entonces uno de los siervos dijo: No, rey señor mío, sino que el profeta Eliseo está en Israel, el cual declara al rey de Israel las palabras que tú hablas en tu cámara más secreta. 13Y él dijo: Id, y mirad dónde está, para que yo envíe a prenderlo. Y le fue dicho: He aquí que él está en Dotán…” Como podemos apreciar, aunque el rey de Siria planeaba emboscadas y batallas en secreto para causar la destrucción del ejército israelita, Dios le revelaba todo a Eliseo. En otras palabras,  Dios usaba al profeta para mantener a Su pueblo salvo.

Cuando comparamos lo que sucedió en este momento histórico y el pueblo de Dios de hoy, la realidad es que no encontraremos mucha diferencia.  Digo esto porque cuando tomamos el tiempo de meditar en estos acontecimientos históricos, no es difícil llegar a la conclusión que el rey de Siria es una representación de los poderes las tinieblas que constantemente nos rodean, y que Eliseo es una representación de los numerosos hombres de Dios que existen en el mundo. Hombres quienes predican la verdad de Dios en todo momento, y llaman a las personas al arrepentimiento. ¿Por qué he llegado a esta conclusión? Detengámonos aquí por un breve momento para determinar si he llegado a una conclusión correcta.

Preguntémonos: ¿qué tipo de influencia esta experimentado el mundo? En Efesios 6:12 encontramos la repuesta a esta pregunta cuando leemos: “…Porque nuestra lucha no es contra seres humanos, sino contra poderes, contra autoridades, contra potestades que dominan este mundo de tinieblas, contra fuerzas espirituales malignas en las regiones celestiales…” (Nueva Versión Internacional).

Creo que sin duda alguna este versículo nos revela que la mayor parte del mundo es dominada por los poderes de las tinieblas, y digo esto porque la gran realidad es que en el gran esquema de la vida, los creyentes fieles solo consisten de una pequeña minoría de personas. Y creo que esta es una de las razones por la que el Señor en Lucas 18:8dijo: “…Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?..”

Continuando con nuestro estudio leemos: “…Entonces envió el rey allá gente de a caballo, y carros, y un gran ejército, los cuales vinieron de noche, y sitiaron la ciudad…” Aquí encontramos una representación de cómo los poderes de las tinieblas atacan al creyente fiel. Digo esto porque  la gran realidad es que nosotros vivimos en un mundo malvado y perverso. Vivimos en un mundo donde hablar de Dios y el evangelio es inaceptable, pero el sexo premarital, la violencia, la depravación, e inmoralidad son fácilmente aceptadas; prueba de todo esto es fácilmente encontrado en las programaciones de televisión, las películas en los cines, las obras de teatros, revistas, y hasta en las leyes que han sido adoptadas (seis estados Norte Americano, Nueva York siendo el ultimo[2] y diez países en los últimos diez años[3] han adoptado leyes que aprueban el matrimonio entre parejas del mismo sexo).

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Así que podemos confiadamente decir que vivimos en un mundo completamente virado al revés; lo bueno es visto como malo, y lo malo es visto como bueno. En otras palabras, vivimos completamente rodeados del mal.

Existen las tentaciones, los impulsos de la carne; existe el sufrimiento y el dolor al ver como aquellos que amamos continúan una vida que solo producirá muerte eterna; existen problemas financieros que nos roban la paz; existen problemas personales que tratan de impedir que veamos la mano de Dios en las cosas. Y entonces decimos igual que el criado: “.!!Ah, señor mío! ¿qué haremos?..”