Una gran realidad es que los cristianos tendemos a concentrarnos más en el Nuevo Testamento que en el Antiguo. Una de las razones por la que esto sucede es porque muchos piensan que el Antiguo Testamento es principalmente un libro de la historia del pueblo judío, y de las leyes de Dios. La realidad es que si piensas así no te equivocas, el Antiguo Testamento es la historia del pueblo judío y las leyes de Dios, pero también es mucho, pero mucho más que eso. Digo esto porque el Antiguo Testamento está lleno de profecías que se han cumplido, pero que también contiene profecías que están por cumplirse.

Ahora bien cuando se habla de profecía, a lo que a todos les gusta escuchar es la interpretación de las cosas que han de suceder. En otras palabras, las predicciones de eventos futuros. Aunque siempre es importante tener un buen entendimiento de lo que Dios nos advierte que ha de suceder, ya que con esto Él nos brinda la oportunidad de arrepentirnos y estar preparados, tener un buen entendimiento de las profecías que se han cumplido es de igual importancia. Ya que como dijo el filosofo/orador Irlandés llamado Edmund Burke, “Aquellos que no conocen la historia están condenados a repetirla.” Así que en el día de hoy no estaremos examinando las predicciones de eventos futuros, sino que estaremos examinando una de las profecías que se cumplió para aprender de ella. Pasemos ahora a la Palabra de Dios.

Oseas 4:1-6- Oíd palabra de Jehová, hijos de Israel, porque Jehová contiende con los moradores de la tierra; porque no hay verdad, ni misericordia, ni conocimiento de Dios en la tierra. 2Perjurar, mentir, matar, hurtar y adulterar prevalecen, y homicidio tras homicidio se suceden. 3Por lo cual se enlutará la tierra, y se extenuará todo morador de ella, con las bestias del campo y las aves del cielo; y aun los peces del mar morirán. 4Ciertamente hombre no contienda ni reprenda a hombre, porque tu pueblo es como los que resisten al sacerdote. 5Caerás por tanto en el día, y caerá también contigo el profeta de noche; y a tu madre destruiré. 6Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos.

Como siempre digo, para tener un mejor entendimiento del mensaje que Dios tiene para nosotros hoy, tendremos que realizar un breve repaso de historia, y conocer a este hombre llamado Oseas un poco mejor. Oseas fue llamado por Dios a profetizar durante las últimas horas de Israel, al igual que Jeremías sería llamado años después a profetizar al reino de Judá, cual estaba desmoronándose. La tragedia personal de Oseas se convierte en un ejemplo de la intensa tragedia nacional de Israel. Es una historia de un amor unilateral y la fidelidad entre el profeta y su esposa infiel, y Dios y su pueblo infiel[1]. ¿Cuál fue la tragedia personal de Oseas?

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Su tragedia personal fue que su esposa lo había dejado para ir tras otros hombres. Esto es algo que encontramos resumido en Oseas 2:5 cuando leemos: “…Porque su madre se prostituyó; la que los dio a luz se deshonró, porque dijo: Iré tras mis amantes, que me dan mi pan y mi agua, mi lana y mi lino, mi aceite y mi bebida…” ¿Cuál fue la tragedia nacional de Israel? La tragedia nacional de Israel fue que el pueblo había dejado el conocimiento de la verdad y, para seguir los caminos de idolatría de sus vecinos paganos[1]. Esto es algo que queda bien reflejado en Oseas 4:1 cuando leemos: “…Oíd palabra de Jehová, hijos de Israel, porque Jehová contiende con los moradores de la tierra; porque no hay verdad, ni misericordia, ni conocimiento de Dios en la tierra…”

Oseas se dirigió al reino del norte de Israel, y les advirtió sobre el juicio inminente de Dios debido a su idolatría. Esto es algo que encontramos claramente reflejado en Oseas 5:1 cuando leemos: “…Sacerdotes, oíd esto, y estad atentos, casa de Israel, y casa del rey, escuchad; porque para vosotros es el juicio, pues habéis sido lazo en Mizpa, y red tendida sobre Tabor…” La nueva traducción viviente de la Biblia traduce este versículo de la siguiente manera: “…Escuchen esto, ustedes sacerdotes.  Presten atención, líderes de Israel. Escuchen, miembros de la familia real. Se ha pronunciado sentencia contra ustedes porque han llevado al pueblo a una trampa, al rendirles culto a ídolos en Mizpa y Tabor…”

Oseas hace alrededor de 150 declaraciones con respecto a los pecados de Israel, y más de la mitad de ellos están específicamente relacionados con la idolatría. Pero a pesar de todo esto, Israel nunca tuvo un buen rey, y la dispensación del juicio pronto ocurriría[1]. Manteniendo estos breves detalles en mente, continuemos ahora con el estudio de hoy.

Como hemos visto, en los versículos del uno al cinco encontramos una clara descripción de lo que sucedió con el reino de Israel. Eventualmente, Israel dejó de ser una nación y el pueblo judío fue dispersado por todo el mundo por aproximadamente 2000 años. Pero ¿por qué sucedió todo esto? Y lo más importante de todo, ¿qué podemos aprender de esto?

La razón principal por la que esto sucedió la encontramos aquí cuando leemos: “…Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos…”

¿Por qué tuvo Israel que soportar las dificultades que soporto? Las razones fueron, la falta de conocimiento, y el rechazo total de la verdad de Dios. Exploremos ahora estas dos razones para ver si podemos identificarlas en nuestra vida.

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La falta de conocimiento en la vida de una persona puede describirse de dos maneras. Estas dos maneras son:

(A). La persona no tiene conocimiento de la Palabra de Dios, lo cual es algo que permite el discernimiento entre el bien y el mal.

(B). La persona totalmente rechaza lo que sabe que es verdad, o simplemente ignora las advertencias de Dios para seguir sus propios deseos

Cuando examinamos la historia de Israel, rápidamente descubrimos que la razón por la que ellos tuvieron que soportar las dificultades que ellos atravesaron, fue porque ellos abandonaron la verdad de Dios. No fue que ellos no conocieran la Palabra, o que no sabían la voluntad de Dios.  Digo esto porque ellos tuvieron a los profetas, y estos fieles siervos de Dios fueron diligentes en predicar Su palabra, pero independientemente de esto, la mayoría del pueblo, especialmente los líderes, optaron por hacer lo que ellos pensaban que era mejor para ellos, o lo que le seria de mejor beneficio, o lo que era más conveniente, en lugar de seguir la palabra de Dios. El profeta Isaías lo dijo de esta manera en Isaías 5:13 cuando leemos: “…Por tanto, mi pueblo fue llevado cautivo, porque no tuvo conocimiento; y su gloria pereció de hambre, y su multitud se secó de sed…” y esto es algo que sigue ocurriendo hoy en día.

Digo esto porque hay numerosos líderes dentro de la iglesia de hoy que tienen un excelente conocimiento de la Palabra de Dios, sin embargo, han abandonado y rechazado su conocimiento y convicción, para seguir doctrinas establecidas por hombres, simplemente porque es más conveniente, o porque pueden obtener mejores beneficios, o tal vez porque es la moda popular a seguir. El ejemplo primordial de esto es el aumento del número de supuestos pastores cristianos que están dispuestos a casar parejas del mismo sexo[2]. Pero esto no es algo que se limita a los líderes de la iglesia de hoy. Digo esto porque tampoco es difícil encontrar cómo un buen número de creyentes que tienen un buen conocimiento de la Palabra, continúan siguiendo doctrinas de hombres, y rechazan la verdad de Dios.

Es por esta razón, que no es difícil encontrar como un gran número de creyentes, que teniendo un buen entendimiento de la Palabra, permanecen en lugares donde han visto cómo el líder se está desviando,  o se ha desviado por completo de la verdad de Dios. ¿Y qué le pasa a nuestro espíritu cuando nos desviamos de la verdad de Dios? La respuesta es simple, nuestro espíritu comienza a secarse y morirse de hambre. ¿Por qué? Porque la verdad de Dios es el alimento de un creyente fiel; la verdad de Dios es lo que nos sostiene y nos permite permanecer firmes. Ahora debemos preguntarnos, ¿existe alguna referencia en la Biblia que trate directamente con el problema de un líder que se ha desviado de la verdad de Dios, y que nos oriente a lo que tenemos que hacer al confrontar esta situación? ¡Por supuesto que sí!

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Fíjense bien como lo dijo el apóstol Pablo en 2 de Timoteo 3:1-5 cuando leemos: “…Ahora bien, ten en cuenta que en los últimos días vendrán tiempos difíciles. 2La gente estará llena de egoísmo y avaricia; serán jactanciosos, arrogantes, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos,3insensibles, implacables, calumniadores, libertinos, despiadados, enemigos de todo lo bueno,4traicioneros, impetuosos, vanidosos y más amigos del placer que de Dios. 5Aparentarán ser piadosos, pero su conducta desmentirá el poder de la piedad. ¡Con esa gente ni te metas!..” (Nueva Versión Internacional).

Muchos están siendo guiados lejos de la presencia de Dios, porque no están tomando el tiempo para buscar la verdad en el único lugar donde puede ser encontrada. Al igual que el pueblo de aquel tiempo, hay un gran número de creyentes que buscan aumentar su conocimiento, pero lo están tratando de aumentar a través de las diferentes filosofías y doctrinas que existen en el mundo. Pero esto es algo que también se nos ha advertido. Fíjense bien lo que encontramos en Colosenses 2:8 cuando leemos: “…Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo…” Solo existe un lugar donde podemos encontrar la verdad. La verdad sólo se puede encontrar en la santa y divina Palabra de Dios. Sin embargo, cuando decidimos hablar la verdad de Dios, inmediatamente seremos juzgado y marcados como un fanático religioso, y/o una persona intolerante. ¿No me creen?