Como les dije hace unas semanas atrás, el mundo se encuentra en una situación económica grave. Casi todos los países, sino todos, a diario reportan un aumento en el nivel de desempleo, y acompañado de inflación.  Esto ha producido que la desesperación de las personas afectadas por todo esto pierdan la esperanza, pero más importante de todo, que su fe sea afectada negativamente. Lo que sucede es que esta situación o crisis por la que el mundo atraviesa esta siendo manipulada por nuestro enemigo para causar un movimiento religioso en el mundo.

El peligro que existe en esto es que las personas ya no saben a quién dirigirse; las personas están en busca de respuestas a sus necesidades materiales, y debido a esto muchos han comprometido su fe. En otras palabras, han dejado de escuchar la voz de Dios para escuchar las falsas promesas del hombre, quienes en casi toda ocasión solo buscan manipular a las personas para saquearles los bolsillos.

Es por esta razón que hoy deseo que analicemos este estado de confusión que esta abarcando más y más territorio con cada día que pasa. Es necesario hacer esto porque el pueblo de Dios tiene que despertar a la realidad de que el demonio esta tomando ventaja de los recientes acontecimientos para confundir y apartar a las personas de la voluntad de Dios. ¿Por qué ha podido nuestro enemigo lograr esto? La respuesta a esta pregunta es fácil. La razón por la que el enemigo ha podido apartar a muchos de la voluntad de Dios es porque muchos han perdido de vista a Jesús.

Así que hoy vamos a examinar una pequeña parte de las escrituras que nos ilustrara que lo que está aconteciendo hoy en día, en realidad no es nada nuevo. Para demostrarles esto, hoy vamos a examinar el paralelo que existe entre el pueblo que Dios liberó de las manos del Faraón, y el mundo hoy en día. Pasemos ahora a la Palabra de Dios. 

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Éxodo 32:1-8Viendo el pueblo que Moisés tardaba en descender del monte, se acercaron entonces a Aarón, y le dijeron: Levántate, haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, el varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido. 2Y Aarón les dijo: Apartad los zarcillos de oro que están en las orejas de vuestras mujeres, de vuestros hijos y de vuestras hijas, y traédmelos. 3Entonces todo el pueblo apartó los zarcillos de oro que tenían en sus orejas, y los trajeron a Aarón; 4y él los tomó de las manos de ellos, y le dio forma con buril, e hizo de ello un becerro de fundición. Entonces dijeron: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto. 5Y viendo esto Aarón, edificó un altar delante del becerro; y pregonó Aarón, y dijo: Mañana será fiesta para Jehová. 6Y al día siguiente madrugaron, y ofrecieron holocaustos, y presentaron ofrendas de paz; y se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a regocijarse. 7Entonces Jehová dijo a Moisés: Anda, desciende, porque tu pueblo que sacaste de la tierra de Egipto se ha corrompido. 8Pronto se han apartado del camino que yo les mandé; se han hecho un becerro de fundición, y lo han adorado, y le han ofrecido sacrificios, y han dicho: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto.

Como todos sabemos, Dios libero al pueblo de Israel usando a Moisés[1]. También sabemos que la tarea que Moisés emprendió no fue nada fácil. Moisés no llego a Egipto y el faraón inmediatamente le dio la libertad al pueblo judío. Sino que podemos claramente encontrar que Dios endureció el corazón del faraón, y creo que Él ha hecho lo mismo con el hombre hoy en día debido a la rebeldía y maldad. El faraón tuvo que aprender unas lecciones muy difíciles antes de liberar al pueblo que él mantenía esclavo[2]. Y les digo que el mundo también tendrá que aprender lecciones muy difíciles en estos tiempos.

Las cosas para Moisés no le fueron nada fácil, pero la realidad del caso es que las cosas que verdaderamente importan nunca son nada fácil. Pero a pesar de lo difícil que las situaciones serian, Moisés se dejo guiar por Dios. Lo que les acabo de decir es un simple repaso de las cosas que todos sabemos y conocemos. Así que continuemos ahora con nuestro estudio de hoy para descubrir el paralelo que existe entre el pueblo de ese entonces y el pueblo de Dios de hoy

Si leemos lo que aconteció aquí sin meditar en la Palabra, entonces la mayoría de nosotros solo veremos unos detalles históricos de lo que le sucedió al Pueblo de Dios de ese entonces.  Pero como les dije, en estos versículos podemos encontrar un gran paralelo entre ese pueblo y el mundo hoy en día.

Como les explique hace unas semanas atrás, Moisés y un grupo selecto de personas subieron al monte para entrar en comunión con Dios. Pero no todos tuvieron la misma experiencia; solo Moisés tuvo la experiencia suprema de entrar en la presencia de Dios. Ahora bien, ¿Por qué les estoy repitiendo esto?

Les estoy repitiendo esto porque quiero que todos estemos muy consientes de que el pueblo que Dios había liberado de la esclavitud, en cuanto perdieron de vista a Moisés por un tiempo se rebelaron contra Dios.  A pesar de que ellos sabían que Moisés se encontraba ante la presencia de Dios, este pueblo permitió que los impulsos de la carne y la religión inventada por el hombre les condujeran nuevamente a la esclavitud. ¿Cuantos han comenzado a ver el paralelo que existe entre ellos y el pueblo de Dios de hoy?  Me explico.

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Dios, el mismo Dios de Moisés, envió a Su hijo primogénito para entregarnos Su promesa. Esto es algo que todos conocemos perfectamente bien y lo encontramos en Juan 3:16 que nos dice: “…Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna…” El sacrifico perfecto por el ser perfecto; el único sacrificio capaz de borrar nuestros pecados y faltas. Ahora bien, mientras Jesús camino la tierra, a pesar de que no fue aceptado por todos, a pesar de que la mayoría no le reconocieron como quien Él es, el Rey de Reyes y Señor de Señores, una buena porción de personas si escucharon sus enseñanzas y muchos aceptaron la verdad de Dios. Pero aquí es donde comienza el problema.

Digo esto porque tal como Moisés subió al Monte Sinaí para cumplir la voluntad de Dios, Cristo ascendió al cielo para también cumplir con la voluntad del Padre. El pueblo Israelita sabía exactamente donde estaba Moisés, al igual que todos sabemos donde esta Cristo y lo que Él fue a hacer por nosotros.

¿Qué fue Cristo a hacer por nosotros? La respuesta a esta pregunta queda bien clara en Juan 14:2-3 cuando leemos: “…En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. 3Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis…” Dile a la persona que tienes a tu lado, Cristo fue a preparar un lugar para nosotros en el cielo.