No sé si se han dado cuenta, pero en casi toda ocasión cuando oro por uno de ustedes, siempre le pido a Dios que derrame unción fresca para su vida.  Pero, ¿se han preguntado alguna vez por qué hago esto?  Este es el tema que estaremos estudiando en el día de hoy; hoy estaremos analizando el significado de la unción fresca.

Hoy vamos a cubrir cuatro puntos acerca de la unción que quizás no sepan, o que no se hayan dado cuenta de ellos. Hoy estaremos analizando unos versículos acerca de un hombre que fue ungido por Dios desde una temprana edad, y haremos una comparación entre los acontecimientos de su vida, y la vida del creyente en actualidad.  Así que busquemos ahora en la palabra de Dios y analicemos uno de los acontecimientos en la vida de David.

1 Crónicas 14:8-17Cuando los filisteos oyeron que David había sido ungido rey sobre todo Israel, subieron todos los filisteos en busca de David. Cuando David oyó esto, salió contra ellos. 9 Los filisteos llegaron y se extendieron por el valle de Refaím. 10 Entonces David consultó a Dios diciendo: —¿Subiré contra los filisteos? ¿Los entregarás en mi mano? Y el SEÑOR le respondió: —Sube, porque los entregaré en tu mano. 11 Subieron a Baal-perazim, y allí los derrotó David. Entonces dijo David: —¡Dios ha irrumpido contra mis enemigos por mi mano, como irrumpen las aguas! Por eso llamaron el nombre de aquel lugar Baal-perazim. 12 Los filisteos abandonaron allí sus dioses, y David ordenó que fueran quemados. 13 Los filisteos volvieron a extenderse por el valle. 14 Entonces David volvió a consultar a Dios, y Dios le dijo: —No subas tras ellos, sino rodéalos y alcánzalos frente a los árboles de bálsamo. 15 Y sucederá que cuando escuches el sonido de una marcha en las copas de los árboles, sal a la batalla; porque Dios saldrá delante de ti para derrotar al ejército de los filisteos. 16 David hizo como Dios le había mandado, y derrotaron al ejército de los filisteos desde Gabaón hasta Gezer. 17 La fama de David se divulgó por todos los países. Y el SEÑOR hizo que todas las naciones temieran a David. (RVA-2015)

Como acostumbro a decir, para tener un mejor entendimiento del mensaje que Dios tiene para nosotros hoy, nos será necesario hacer un breve repaso de historia.  Lo primero que debemos saber es que los filisteos eran una fuerza poderosa.  Los filisteos tenían un buen ejército que constantemente invadía la tierra de Judá.

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Ellos no tenían derecho alguno de estar en ese lugar, ya que esta era la tierra que Dios le había entregado a Su pueblo, pero ellos estaban determinados en robarse lo que Dios le había entregado al pueblo de Israel.  Así que aquí tenemos a David; si se acuerdan él fue el joven que derroto al gigante filisteo llamado Goliat [1].

Aunque David no fue un hombre completamente recto, él amaba a Dios con todo su corazón y se arrepintió de sus pecados [2].  David poseía una cualidad que muchos de nosotros tenemos que luchar para desarrollar; les estoy hablando acerca de perseverar.  Dile al hermano que tienes a tu lado, hay que perseverar. 

Esta cualidad es de suma importancia para todo creyente, porque cuando dejamos de perseverar, entonces dejamos de vencer.  Si no perseveramos en nuestra fe, si no perseveramos en nuestras oraciones, si no perseveramos en nuestro caminar, entonces le será muy fácil al enemigo invadir nuestra vida, y destruir las bendiciones que Dios nos ha entregado.  Manteniendo estos breves detalles en mente, continuemos ahora con nuestro estudio de hoy.

Ahora bien, en cuanto los filisteos (una representación del ejército de las tinieblas) se enteraron que David había sido ungido como el rey, ellos enseguida se movilizaron y atacaron.  Les pregunto, ¿le ha sucedido esto alguna persona aquí?  Cuando meditamos en lo que le sucedió a David en este instante, no es difícil concluir que en realidad no existe mucha diferencia entre él y muchos de nosotros.  Digo esto porque toda persona que acepta a Cristo como su Rey y Salvador, es ungido por Dios [3].  A pesar de que no éramos dignos de tan gran bendición, una vez que aceptamos a Cristo, Dios en su infinita misericordia perdona nuestros pecados, somos sellados por el Espíritu Santo, y recibimos la salvación [4].

Dios en su infinita gracia y misericordia ha perdonado nuestros pecados, Él nos ha limpiado, y nos ha bendecido.  Pero te digo en el día de hoy que al recibir este regalo perfecto de Dios, este regalo no merecido, el enemigo movilizo sus fuerzas.  El enemigo movilizo su gran ejército, y tal como David nos vemos en medio de una guerra [5].

Al igual que David, todo creyente se encuentra en una batalla en contra de un enemigo mucho más fuerte que nosotros.  Todo creyente se encuentra confrontado y luchando en contra de un enemigo superior a nosotros en todo sentido.  Pero a pesar de que es superior a nosotros, nuca será superior a nuestro Señor [6].

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Ahora debemos preguntarnos, ¿por qué somos atacados por el enemigo?  La respuesta a esta pregunta es fácil, y la encontramos con simplemente meditar en los versículos que estamos estudiando en el día de hoy.  Meditemos en esto por un momento y hagámonos otra pregunta, ¿qué buscaban lograr los filisteos?  Lo que los filisteos buscaban era socavar el liderazgo de David.  Este ejército invasor quería socavar la disposición y determinación de David, y más que todo, socavar el nombre del Dios todopoderoso, ya que David fue elegido y ungido por ordenanza de Dios [7].

Algo que les he repetido en numerosas ocasiones, es que el demonio se satisface cuando puede destruir lo que Dios ha iniciado en nosotros.  El demonio se satisface grandemente cuando puede apartarnos de la voluntad de Dios.  Es por esta razón que a través de los años que llevo ministrando la palabra de Dios, he repetido que tenemos que ser personas perseverantes, especialmente en nuestras oraciones.  Dile a la persona que tiene a tu lado: persevera en la oración.

Hoy deseo que todos aquí nos demos cuenta, que Dios nos ha escogido individualmente [8].  Nosotros estamos reunidos aquí en esta noche, porque hemos escuchado la voz de nuestro Señor y escogimos seguirle.  Nosotros somos el Cuerpo de Cristo, somos el pueblo escogido y ungido por Dios.  Pero el hecho de que recibamos la unción de Dios no significa que nuestra vida será como un paseo por el parque. 

Ahora bien, una gran realidad es que obtener la unción de Dios no significa que no vamos a tropezar, y en ocasiones caer.  Pensar de esta manera es el error más grande que podemos cometer, digo esto porque ser ungido por Dios atrae la oposición. ¿Cómo así? Esto me conduce al primer punto que quiero aclararles acerca de la unción.

Número uno, la unción atrae oposición. 

“…Cuando los filisteos oyeron que David había sido ungido rey sobre todo Israel, subieron todos los filisteos en busca de David. Cuando David oyó esto, salió contra ellos…” (vers. 8)

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Aquí vemos claramente que ser ungido atrae la oposición; ser ungido significa que seremos atacados con más frecuencia.  Aquí vemos que David no fue elegido, no fue seleccionado, David fue ungido.  David fue ungido por Dios para que fuese el rey de esta nación.

Escuchen bien, la unción de Dios en nuestra vida traerá oposición.  Les puedo decir con toda confianza, que la unción de Dios es como un imán a las fuerzas del enemigo.  Es un imán porque el enemigo quiere, tal como quiso aquí con David, socavar la obra de Dios en nuestra vida.

Como les dije al inicio, cuando oro por ustedes, en casi toda ocasión le pido al Padre que derrame de su santa unción.  Hago esta petición porque la gran realidad es que no todas las personas logran obtener la unción de Dios.  ¿Por qué digo esto? Digo esto porque la unción de Dios no se recibe con solo asistir a la iglesia. Estar presente cuando Él se manifiesta a través de su unción, no significa que somos ungidos.