Predicas Cristianas… Predicaciones Cristianas

Una gran realidad es que la vida está llena de pruebas y tentaciones, y esto es algo que en ocasiones confunde a las personas. Digo esto porque en ocasiones a muchos se nos hace difícil diferenciar entre la tentación y la prueba. Pero la realidad es que existe una gran diferencia entre una cosa y otra. ¿Qué diferencia existe entre la prueba y la tentación?

La gran diferencia que existe entre la prueba y la tentación es que la prueba fortalece al creyente, y pone su fe en acción. El ejemplo primordial de esto lo encontramos en Génesis 22:1 cuando leemos: “…Aconteció después de estas cosas, que probó Dios a Abraham, y le dijo: Abraham. Y él respondió: Heme aquí…” En este capítulo encontramos que Dios ordeno a que Abraham sacrificase a su hijo Isaac. ¿Por qué probo Dios a Abraham de esta manera?

Dios le probo de esta manera porque Dios tenía un gran propósito con la vida de Abraham, y quería estar seguro de que él seria digno de recibir la bendición que Dios estaba a punto de derramar. ¿Qué bendición estaba Dios a punto de derramar, y qué propósito tenía Dios con la vida de Abraham?

La respuesta a esta pregunta la encontramos en Génesis 22:18 cuando leemos: “…En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz…”  Así que la prueba origina de Dios y produce que tu fe actué, te fortalece, y te permite reconocer tus debilidades y la necesidad que tienes del poder de Dios. Sin embargo, la tentación solo busca alejarte de la presencia de Dios. ¿Dónde origina la tentación?

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Continuemos ahora con nuestro estudio para contestar esta pregunta. Analicemos ahora el origen de la tentación, y más importante de todo lo que tenemos que hacer para derrotarlas. Pasemos ahora a la Palabra de Dios para examinar este tópico.

Santiago 1:13-18 cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; 14sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. 15Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte. 16Amados hermanos míos, no erréis. 17Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación. 18El, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas.

Lo primero que vemos aquí es una confirmación de lo que todos sabemos. Todos sabemos que las tentaciones abundan en esta vida. Fíjense bien que aquí vemos que se nos dice: “…cuando alguno es tentado…” Y quizás algunos piensen, bueno aquí dice que algunos serán tentados y no todos, pero para que quede bien claro, la Traducción en Lenguaje Actual de la Biblia traduce esta porción de esta manera: “…cuando ustedes sean tentados…” Y cuando nos adelantamos un poco vemos que Santiago también dice: “…sino que cada uno es tentado…”

Así que queda bien claro que no existen excepciones, todos seremos tentados. Dile a la persona que tienes a tu lado: todos seremos tentados. Y en el versículo trece encontramos la respuesta a la pregunta “¿donde origina la tentación?” En este versículo Santiago nos deja saber claramente que la tentación no origina de Dios.

Fíjense bien que aquí Santiago nos dice: “…Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie…” Así que habiendo establecido la diferencia entre las pruebas y la tentación, y el origen de ambas, ahora debemos hacernos dos preguntas.

Preguntémonos ahora: ¿dónde origina la tentación? y ¿es el diablo responsable por todas nuestras tentaciones? Examinemos estas preguntas cuidadosamente.

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La realidad es que al diablo se le está dando mucho más mérito de lo que merece por las cosas que no andan bien en nuestra vida. Digo esto porque en algún momento de nuestra existencia, todos hemos llegado a decir o pensar que el diablo es responsable por todas las tentaciones que existen.

Pero la realidad es que esta declaración no es completamente correcta; con esto no estoy diciendo ni implicando que los poderes del maligno no tientan a las personas, la realidad es que si lo hacen[1], pero lo que si les estoy diciendo es que ellos no son los únicos responsables de nuestras tentaciones. ¿Por qué digo esto?

Digo esto porque la realidad de todo es que es más fácil echarle la culpa a otra persona por nuestros errores, es mucho más fácil desplazar la culpabilidad que asumir la responsabilidad. Esto es algo que todos aprendimos bien temprano en nuestra vida. Permítanme un ejemplo para que entiendan bien lo que les quiero decir. ¿Cuántos se acuerdan de haber hecho algo mal cuando eran chicos? ¿Algo que nos agarraron haciendo y que sabíamos que seriamos castigados por haberlo hecho?

Estoy seguro que todos aquí nos podemos acordar de por lo menos un incidente cuando tratamos de cubrir nuestros errores y le echamos la culpa a otra persona. En mi caso, yo siempre le echaba la culpa a mi hermanito. ¿Por qué le echaba la culpa a mi hermano? Lo hacía porque yo sabía que si le echaba la culpa a mi hermanito, él sería castigado y yo no.

Lo mismo sucede con nosotros cuando llega a la tentación. Nosotros desplazamos la culpa de todo, decimos que el diablo nos tentó de tal manera que no pudimos resistir. Pero, ¿puede ser esto verdad? La respuesta es ¡NO! Dios es justo, y no permitirá que a nosotros llegue una tentación que no podamos resistir[2].

Lo que sucede es que antes de poder vencer la tentación, existen varias cosas que tenemos que reconocer. Como suelen decir los psicólogos, el primer paso de la recuperación es reconocer que existe un problema. Si no reconocemos que existe un problema, si no admitimos que aunque el problema pueda ser influenciado por situaciones externas, es nuestro, entonces nunca podremos vencer las tentaciones.

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Así que tomemos el primer paso a la recuperación y reconozcamos que el diablo no es el único responsable de todo, sino que la raíz del problema está dentro de nosotros. La realidad es que todos somos vulnerables a los deseos de la carne. Y lo que sucede es que la tentación es algo muy personal. Digo que la tentación es muy personal porque la realidad de todo es que lo que para mí sería una gran tentación, quizás ustedes no lo consideren de esa manera, y viceversa.

Por ejemplo, un alcohólico seria tentado grandemente a tomar un trago si se le pone una botella en frente; esto solo es un ejemplo y estoy seguro que todos aquí podremos pensar en numerosos de ellos. Entonces, podemos decir con seguridad que la tentación es algo bien personal. De lo que también podemos estar seguros es que seremos tentados, y por esta razón no nos podemos sorprender cuando nos pase, sino más bien tenemos que estar esperando a que llegue.

Existe una vieja frase que dice “guerra avisada no mata soldado.” Y esta frase es algo que podemos aplicar a la tentación, ya que si en vez de sorprendernos le esperamos, si en vez de desplazar la culpa asumimos responsabilidad por nuestras acciones, entonces seremos victoriosos sobre las tentaciones según surjan.