Algo que sucede con frecuencia en la vida de todo creyente, es que dejamos de perseverar.  Les digo esto basado en mi propia experiencia.  Con frecuencia decimos, “no puedo”, o “eso es algo imposible para mi”; pero cuando hacemos eso lo, único que estamos haciendo es derrotándonos a nosotros mismos.

Digo esto porque una vez que decimos que no podemos, entonces no podremos.  Una vez que encerramos nuestra mente en la negatividad, entonces estamos limitando el poder de Dios, y como fieles creyentes, esto es algo que nunca podemos hacer.

La negatividad, o el sentirnos impotentes ante las situaciones que se presentan en nuestra vida, es algo que nos afecta a diario.  La negatividad es algo que afecta nuestras reacciones, y nuestros sentimientos; afecta nuestros pensamientos y animo; afecta nuestra conducta, y más importante de todo, afecta nuestra fe. Es por eso que en el día de hoy deseo que exploremos este tema.

Para ilustrarles bien claro los puntos que deseo hacerles, hoy vamos a analizar un día en la vida del rey Josafat, según encontramos en 2 Crónicas, Capitulo 20.  Debido a que el tiempo que compartimos es limitado, no les leeré el capitulo completo, sino que usaremos secciones que servirán para demostrarles los puntos que deseo hacer.

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Pero como siempre les digo, es importante que lean el capitulo completo durante su tiempo de meditación, ya que la palabra de Dios es viva, y quizás el Señor les revele algo más acerca de este tema. Con esto en mente, procedamos ahora con nuestro estudio bíblico de hoy.

2 Crónicas 20:20-22Y cuando se levantaron por la mañana, salieron al desierto de Tecoa. Y mientras ellos salían, Josafat, estando en pie, dijo: Oídme, Judá y moradores de Jerusalén. Creed en Jehová vuestro Dios, y estaréis seguros; creed a sus profetas, y seréis prosperados. 21 Y habido consejo con el pueblo, puso a algunos que cantasen y alabasen a Jehová, vestidos de ornamentos sagrados, mientras salía la gente armada, y que dijesen: Glorificad a Jehová, porque su misericordia es para siempre. 22 Y cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza, Jehová puso contra los hijos de Amón, de Moab y del monte de Seir, las emboscadas de ellos mismos que venían contra Judá, y se mataron los unos a los otros.

Como acostumbro a decir, para tener un mejor entendimiento del mensaje que Dios tiene para nosotros, nos será necesario hacer un breve repaso de historia.  Josafat era el rey de Judá, él era un hombre fiel a Dios, y trato de producir un avivamiento en el pueblo de Dios [1].  Este era un tiempo cuando Judá estaba gozando de las bendiciones que Dios derramaba sobre su pueblo. Pero en este momento de la historia, ellos estaban siendo atacados por sus  enemigos.

Este ataque fue algo que tomo a Josafat por sorpresa, ya que en tiempos atrás, las naciones a su alrededor le temían [2].  Pero ahora estas naciones estaban por invadir a Judá para robarles la paz y prosperidad de la cual ellos gozaban [3].  ¿Cómo reacciono Josafat?

Josafat dijo: “…Creed en Jehová vuestro Dios, y estaréis seguros…”  Pero lamentablemente, esto es algo que a muchos de nosotros se nos olvida pensar, o se nos escapa decir, especialmente al vernos desafiados por aquello que aparenta imposible.

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Ahora preguntémonos, ¿a qué situaciones nos hemos rendido?  ¿Qué pensamiento de negatividad nos detiene de desarrollar nuestro potencial en la obra de Dios?  ¿Qué pensamiento de negatividad nos detiene de vivir vidas victoriosas como el Señor desea que vivamos?

Sin excepción de uno, todos tenemos enemigos que vencer, y batallas que luchar.  En el caso de Josafat, él estaba a punto de enfrentarse a un ejército mucho superior al suyo [4]. Josafat estaba a punto de perder su reino, ya que su enemigo estaba acampado a menos de un día de marcha de Judá.  Este detalle aquí es algo de suma importancia, porque esto quiere decir que Josafat no tenía el tiempo de reunir a su ejército completo para defender a Judá.  Pero, ¿cuál fue la primera reacción de Josafat?

La primera reacción, fue la misma que cualquiera de nosotros hubiésemos tenido, al vernos en una situación semejante. Josafat se asusto, él tuvo temor, pero Josafat no se detuvo ahí.  Su primera reacción fue carnal, pero su segunda reacción es en la que deseo que nos concentremos.

Deseo que nos concentremos en su reacción espiritual, ya que Josafat no se encerró en la negatividad de la situación tan alarmante que se encontraba; él no se encerró en el conocimiento de que no podían contra ellos; Josafat no envió a un emisario para negociar la paz. ¿Cuál fue la reacción espiritual de Josafat? Josafat: “…humilló su rostro para consultar a Jehová, e hizo pregonar ayuno a todo Judá…”  (2 Crónicas 20:3).  Ahora debemos preguntarnos, ¿al vernos ante un gran desafío, humillamos nuestro rostro para buscar a Jehová?

Una gran realidad es que a diario todos somos confrontados con situaciones difíciles; a diario somos desafiados por situaciones que buscan derrotarnos, y les puedo completamente asegurar que sin la ayuda de Dios, siempre seremos derrotados [5].

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Sin embargo, cuando buscamos la ayuda de Dios, Él siempre nos escucha, nos alienta, y nos fortalece.  Es como encontramos en Jeremías 33:3 cuando leemos: “…Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces…” Dile a la persona que tienes a tu lado: clama a Dios.

Dios le prometió la victoria a Josafat sobre sus enemigos, y Dios también le ha prometido la victoria a todo cristiano fiel. Para que entiendan bien lo que les estoy diciendo, quiero que nos fijemos bien en las palabras del apóstol Pablo cuando habla acerca de vivir en el espíritu, según encontramos en Romanos 8:37 cuando nos dice: “…Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó…”. Y las palabras claves aquí son: “…por medio de aquel que nos amó…”.

Pero esto es algo que muchos de nosotros se nos olvida, o que simplemente no creemos o confiamos, debido a que nuestra fe está siendo afectada, o ha sido afectada negativamente por los poderes del maligno. Y esto es un grave error cometido por muchos.

Nunca podemos ignorar que la palabra de Dios nos dice claramente que en momentos difíciles, en momentos de tentación, Dios nos ha prometido la victoria sobre toda situación, sobre todo obstáculo, y sobre todo ataque del enemigo.  Esto es algo que queda requetebién declarado en Santiago 4:7 cuando leemos: “…Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros….”

Pero como podemos apreciar, existe una condición para obtener la victoria.  ¿Qué condición existe?  La condición que existe es que tenemos que someternos a Dios.  En otras palabras, tenemos que confiar en Dios y Su palabra. Dile a la persona que tienes a tu lado: tenemos que someternos a Dios.

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