Como les mencione la semana pasada, en ocasiones surgen situaciones o circunstancias, que producen que las cosas se nos pongan un poco difícil. En ocasiones experimentamos situaciones que nos debilitan, tanto espiritualmente como mentalmente. En otras palabras, situaciones que nos roban la paz, y que tratan de cegarnos para que no podamos ver la solución.

Estamos hablando de situaciones y circunstancias que se presentan en todo aspecto de nuestra vida; en los matrimonios, en el hogar, en la familia, en el trabajo, etc. etc. Por ejemplo, sucede algo insignificante, y de buenas a primeras nos encontramos en medio de una tremenda discusión o pelea. Sucede algo insignificante, y de buenas a primeras nos encontramos en medio de una gritería, en vez de una discusión constructiva. Sucede algo insignificante, y de buenas a primeras en vez de calmar la situación, lo que hacemos es echarle gasolina al fuego.

Y algo que sucede con frecuencia al encontrarnos en medio de estas tormentas, es que comenzamos a cuestionar el propósito de Dios en las cosas; y una vez que esto sucede, tendemos a caer en un estado de lastima propia; (¿por qué a mí?). En otras palabras, comenzamos a dudar del poder, majestad, y gloria de Dios. Ahora debemos preguntarnos, ¿por qué sucede esto? Esto es algo que sucede porque muchos no logran entender, o no han recibido convicción de tres cosas acerca de Dios.

Número uno: Dios tiene un propósito en todo lo que sucede [1]; número dos: el propósito de Dios es perfecto en todo sentido [2]; número tres: Su presencia nos fortalece, nos ayuda a vencer toda dificultad, y nos permite derrumbar todo obstáculo [3]. Pero, ¿cómo podemos alcanzar la convicción de estas tres cosas acerca de Dios? Este será el tema que estaremos explorando hoy; así que pasemos ahora a la palabra de Dios.

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Mateo 14:22-33En seguida Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud. 23 Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo. 24 Y ya la barca estaba en medio del mar, azotado por las olas; porque el viento era contrario. 25 Mas a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar. 26 Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: !!Un fantasma! Y dieron voces de miedo. 27 Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: !!Tened ánimo; yo soy, no temáis! 28 Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. 29 Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. 30 Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: !!Señor, sálvame! 31 Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: !!Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste? 32 Y cuando ellos subieron en la barca, se calmó el viento. 33 Entonces los que estaban en la barca vinieron y le adoraron, diciendo: Verdaderamente eres Hijo de Dios.

Como acostumbro a decir para tener un mejor entendimiento del mensaje que Dios tiene para nosotros en el día de hoy, nos será necesario hacer un breve repaso de historia. No creo que sea necesario cubrir todos los milagros que Jesús había hecho antes de llegar a este punto en la historia, pero sí debemos estar conscientes de dos breves detalles que considero son de suma importancia.

El primer detalle es que la dureza de corazón de los hombres, la falta de fe, y resistencia al cambio que Jesús representaba y predicaba, condujo a los líderes religiosos de ese entonces a que le condenaran y le acusaran de representar al diablo en vez de a Dios. Esto es algo que queda bien reflejado en Mateo 12:24 cuando leemos: “…Mas los fariseos, al oírlo, decían: Este no echa fuera los demonios sino por Beelzebú, príncipe de los demonios…”

El segundo detalle es que la dureza de corazón del hombre y la resistencia al cambio, detuvo que ellos lograran ver la grandeza de Su poder, la majestad de Sus enseñanzas y la misericordia que Él les ofrecía, y lo único que hacían era demandar señales [4].

¿Por qué es necesario que sepamos estos detalles? Es necesario estar conscientes de estos dos breves detalles, porque estos dos detalles nos revelan que la dureza de corazón, y la falta de fe, en toda ocasión nos ciegan para que no logremos ver el propósito de Dios en nuestra vida, y una vez que esto sucede, la consecuencia es que nos pasamos la vida demandando de Dios, en vez de pasarnos la vida adorando a Dios. Así que, manteniendo estos breves detalles en mente, continuemos ahora con nuestro estudio de hoy.

Aquí vemos que las escrituras nos dicen (verss. 22-23): “…En seguida Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud. 23 Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo…”

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Pero, ¿qué significado tiene esto para nosotros? ¿Qué nos deja saber este detalle a nosotros? Lo que esto nos deja saber, es que Dios tiene un plan y un propósito en todo. Preguntémonos, ¿por qué le dijo Jesús a los discípulos que se fueran al otro lado antes de él? Existen tres propósitos en lo que Él hizo. El primer propósito, y el más evidente, es que Jesús no deseaba que el ministerio se detuviera; existían numerosas otras personas que aun no habían escuchado que el reino de Dios había llegado [5].

El segundo propósito es que Jesús estaba salvando a los discípulos de caer en gran tentación. Digo esto porque después que Jesús le dio de comer a las cinco mil personas que se habían reunido para escuchar Sus enseñanzas, esta multitud había decidido apoderarse de Él y nombrarle rey [6]. El problema que existía, es que los discípulos compartían el mismo entusiasmo del pueblo, y seguramente se hubieran hechos partícipes de las acciones que ellos pretendían.

Jesús conocía muy bien la intención de este pueblo, y a pesar de que todo era con muy buenas intenciones, Jesús no podía permitir que ellos le nombraran rey. Él no podía permitir que el pueblo lo nombrara el rey Mesías, ya que esto significaría que Él tendría que ser el líder de una revolución en contra del Imperio Romano, y establecer un reino teocrático. Pero esta no era la misión que Jesús había venido a cumplir, ya que Su reino no es de este mundo [7]. Así que si los discípulos hubiesen sido arrastrados por las emociones, y sentimientos que existían en ese entonces, sin darse cuenta, y con muy buenas intenciones, ellos se hubieran hechos partícipes de ir en contra de la voluntad de Dios.

El tercer propósito fue que Jesús necesitaba tiempo a solas con el Padre. Hermanos, esto es algo que todos nosotros tenemos gran necesidad de hacer. Tenemos la necesidad de entrar en comunión con nuestro Padre celestial, sin permitir que algo interrumpa nuestra comunión, y una vez que hacemos esto, entonces comenzaremos a ver las bendiciones de Dios derramarse sobre nosotros [8]. ¿Qué les he tratado de decir con todo esto? Lo que les estoy diciendo es que al igual que Jesús tenía un plan bien formulado para los discípulos, Dios tiene un plan bien formulado para con nosotros. Dile a la persona que tienes a tu lado: el propósito de Dios es perfecto.

Continuando con nuestro estudio leemos (verss. 24-27): “…Y ya la barca estaba en medio del mar, azotado por las olas; porque el viento era contrario. 25 Mas a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar. 26 Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: !!Un fantasma! Y dieron voces de miedo. 27 Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: !!Tened ánimo; yo soy, no temáis!…”

Antes de proceder, deseo llamarles la atención a un detalle bien importante. Aquí vemos que la palabra nos dice que ellos se encontraban en medio de una gran tormenta que azotaba la barca; quiero que prestemos atención a la palabra “azotado”, porque esta palabra significa que ellos estaban atravesando por un momento violento. ¿Por qué debemos prestar atención a este detalle? Debemos prestar atención a este detalle porque yo diría que lo que encontramos en estos versículos, es una buena descripción de las cosas que con frecuencia suceden en nuestra vida. ¿Por qué digo esto?

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Digo esto porque en ocasiones, nosotros nos podemos encontrar en situaciones difíciles que aparentan ser destructivas. En ocasiones sufrimos con problemas matrimoniales, con los hijos, en el trabajo, y en todas las otras áreas de nuestra vida. Estas situaciones o dificultades, con frecuencia causan que las personas caigan en un estado de depresión.

En otras palabras, causan que surjan violentas tormentas internas que nos roban la paz, y nos dejan afligidos o angustiados. Tormentas espirituales que nos dejan sin aliento, y en ocasiones agotados de pelear en contra de algo que aparenta insuperable o invencible. Pero estos versículos aquí nos dejan saber que aun cuando pensamos que estamos solos, el Señor está presente y atento a nuestras necesidades. Dile a la persona que tienes a tu lado: tened ánimo.