Predicas Cristianas – Estudios Biblicos

Si se acuerdan, la semana pasada tratamos un tema bien delicado. Tratamos el tema de la profecía Bíblica. En esa predica nos concentramos en los eventos que están sucediendo alrededor del mundo, y estipule que basado en lo que estamos viendo acontecer, el regreso del Señor por su iglesia no está lejos.

Claro está en que esto es algo que muchos predicadores vienen diciendo desde hace cientos de años, pero la realidad es que hace cientos de años no existía los avances tecnológicos y científicos que tenemos hoy, los cuales pueden fácilmente facilitar el cumplimiento de algunas de la profecías acerca de la Gran Tribulación. No quiero entrar en mucho detalle acerca de este tema hoy, pero creo necesario citar dos ejemplos para que entiendan bien lo que les estoy diciendo.

¿Cuántos han escuchado acerca de la marca de la bestia, el 666? Esta tiene que ser la profecía del libro de Apocalipsis más citada y reconocida en el mundo cristiano. Según esta profecía, toda persona que no se deje marcar y que no adore a la bestia será asesinada por la nueva orden mundial dirigida por el anticristo[1].  Ahora pregunto, ¿cuántos han escuchado acerca de los “microchips”? Estamos hablando acerca de un dispositivo aproximadamente del tamaño de un grano de arroz, que puede contener toda la información de una persona guardada en una base de datos electrónica, la cual es fácilmente accedida por lectores electrónicos. ¿Se pueden imaginar esto? No hará falta el dinero en efectivo, las tarjetas de crédito, o ningún otro tipo de instrumento para comprar, vender, y obtener servicios. Lo único que necesitas hacer es pasar tu mano, o permitir un escaneo de tu “microchip” y listo. Se acabo el robo y el fraude, ya que solo tú controlas tu “microchip”.

En el libro de Apocalipsis también encontramos que después de la reconstrucción del Templo en Israel, Dios enviara a dos “Testigos” vestidos de negro que predicaran la verdad de Dios, dándole al hombre otra oportunidad de arrepentimiento, pero que serán asesinados por la bestia, y que las personas se regocijaran porque ellos les atormentaban con la verdad de Dios[2]. Pero lo más interesante de todo esto es que encontramos que esta profecía dice que: “…sus cadáveres estarán en la plaza de la grande ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde también nuestro Señor fue crucificado. 9Y los de los pueblos, tribus, lenguas y naciones verán sus cadáveres por tres días y medio, y no permitirán que sean sepultados…” (Apocalipsis 11:8-9).

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Ahora pregunto; ¿pueden personas de otras partes del mundo ver lo que sucede aquí en esta nación? ¿Podemos nosotros ver en vivo lo que sucede alrededor del mundo? La respuesta a ambas preguntas es si. Entre televisores, satélites, teléfonos celulares, el Internet, y todos los demás dispositivos que puedan existir, y que existirán en un futuro cercano, “…los pueblos, tribus, lenguas y naciones…” pueden fácilmente ver lo que acontece alrededor del mundo, a todo color y en estéreo.

Existen otros ejemplos que pudiera citar acerca de los avances científicos y tecnológicos que existen hoy (GPS, CCTV, etc. etc.), los cuales pueden facilitar ver el cumplimiento de algunas de las profecías acerca de la Gran Tribulación, pero creo que con estos dos he podido ilustrar bien el punto que deseaba hacer, cual es que a pesar de que en el pasado muchos han pronosticado el regreso del Señor, las condiciones necesarias para ver el cumplimiento de la profecías no han estado presentes hasta nuestra era.

Ahora bien, quiero que quede bien claro que con esto no estoy diciendo ni implicando que las condiciones existentes son las condiciones absolutas para que comience el tiempo de la Gran Tribulación,  o sea el periodo de los siete años encontrados en el libro de Daniel que estudiamos la semana pasada. Pero lo que si estoy diciendo es que en nuestra era existe una posibilidad de que suceda. Las señales están presentes; hoy en día las personas corren de un lado a otro en busca de solución a los problemas, y la ciencia y tecnología continúa aumentando[3].

Pero a pesar de que las cosas aparentan malas y sin esperanzas, nosotros si tenemos una gran esperanza, y una gran promesa. ¿Qué promesa y esperanza tenemos nosotros que vivimos fieles a Dios, y guardamos Su palabra por encima de todas las cosas? Este será el tema que estaremos explorando en el día de hoy. Pasemos ahora a la Palabra de Dios.

1 Tesalonicenses 4:16-17Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. 17Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.

La realidad es que existe una gran controversia referente al rapto de la iglesia, y esta controversia ha causado división entre el pueblo de Dios. Algunos dicen que el rapto no sucederá, y basan su doctrina en que el concepto del rapto no fue conocido por la iglesia antigua. Según algunos teólogos, el concepto del rapto es algo completamente falso. Ellos indican que ésta doctrina fue introducida en la iglesia cristiana por John Nelson Darby alrededor del 1830, y que fue hecha popular con la publicación de la Biblia de Referencia Scofield alrededor del 1909. Además, ellos también justifican su creencia basado en que la palabra “rapto” no puede ser encontrada en el libro de Apocalipsis.

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Les puedo decir con toda confianza que ellos tienen toda la razón hasta cierto punto; es decir, todo lo que indican referente a la historia de la doctrina del rapto es verdad. Pero aunque la palabra “rapto” no puede ser encontrada en el libro de Apocalipsis, también debemos notar que la palabra “iglesia” desaparece del libro de Apocalipsis después del capitulo tres, y no es encontrada nuevamente hasta el capitulo veintidós. Ahora debemos preguntarnos, ¿por qué desaparece la palabra iglesia del libro de Apocalipsis después del capítulo tres?

Creo firmemente que la razón por la que la palabra “iglesia” desaparece del libro de Apocalipsis después del capítulo tres es porque, a partir del capítulo cuatro encontramos que el Señor nos comienza a describir lo que ha de acontecer en el mundo.  En otras palabras será un derrame sin precedentes de la ira de Dios, y nosotros creemos firmemente que Dios ha escogido que la iglesia no comparta en la Gran Tribulación. Fíjense bien como esto es algo que queda bien ilustrado en 1 Tesalonicenses 5:9-10 cuando leemos: “…Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo, 10quien murió por nosotros para que ya sea que velemos, o que durmamos, vivamos juntamente con él…”  Nosotros también basamos esta gran esperanza en lo que el Señor le dijo a la iglesia en Filadelfia en Su carta según encontramos en Apocalipsis 3:10 cuando leemos: “…“Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra…”

Ahora la pregunta que queda es: ¿cuándo sucederá el rapto? La realidad es que solo Dios conoce la fecha exacta de este evento[4], y como he dicho y repetido en numerosas ocasiones, cualquiera que diga lo contrario es un mentiroso. Pero aunque le fecha nos es desconocida, de algo que podemos estar bien seguros es que sucederá[5]. ¿Cómo sucederá esto? La Palabra nos dice: “…Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. 17Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor…” Dile a la persona que tienes a tu lado: nos vamos al cielo de viaje.

El verdadero creyente no estará aquí más, sino que estará en la presencia de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, y éste evento marcara el principio de los siete años de tribulación. Pero lo triste de todo esto es que dentro del grupo de personas que permanecerán en la tierra, también podremos encontrar a un buen porciento de creyentes.  La realidad es que existe un gran número de personas dentro del pueblo de Dios, de ambos lado del púlpito, que no tomaran parte del rapto de la iglesia. ¿Por qué digo esto? Lo digo porque a pesar de que existen muchos que dicen haber aceptado a Jesucristo como su Rey y Salvador personal, en realidad nunca han hecho un compromiso genuino con Dios; sino que se han pasado toda una vida con una relación a medias con Dios. Ahora debemos preguntarnos; ¿qué les sucederá a los que se quedaron atrás?