Predicas Cristianas – Estudios Biblicos

Una de las cosas que la mayoría de los creyentes hacen es que tenemos la tendencia a demostrar diferentes personalidades.  Ahora bien, no estoy diciendo que la mayoría de los creyentes sufren la enfermedad psicológica “trastorno de personalidad múltiple”, o dementes, pero creo que cuando tomamos el tiempo de analizar nuestra conducta, la mayoría de nosotros encontraremos que en ocasiones tendemos a demostrar dos personalidades. En otras palabras, cuando nos vemos rodeados por nuestros hermanos en la fe, actuamos de cierta forma. Cuando nos vemos rodeados por nuestros hermanos en la fe medimos nuestras palabras, y hacemos todo lo posible para que en nosotros se refleje todo lo que hemos aprendido, y a lo que estamos llamados

Sin embargo, cuando nos vemos rodeados por aquellos que aun viven en el mundo, o que no comparten nuestra fe, actuamos de manera diferente. Al encontrarnos rodeados por aquellos que viven en el mundo, o que no comparten nuestra fe, no medimos nuestras palabras al hablar, y definitivamente no tratamos ni permitimos que nuestra fe brille.  Esta es una de las razones principales por la que cuando oro por las personas durante el llamado, en casi toda ocasión digo: “Padre fortalece a este siervo (o sierva) para que la imagen de Jesucristo sea siempre reflejada en todo lo que hacen”. ¿Por qué oro de esta forma? Oro de esta forma porque la realidad es que el síndrome de personalidad doble es algo que afecta a casi toda persona.  Ahora debemos preguntarnos, ¿por qué sufrimos de personalidad doble? Y quizás más importante de todo, ¿qué debemos hacer para eliminar este síndrome tan peligroso de nuestra vida? Estas serán las dos preguntas que estaremos analizando en el día de hoy. Pasemos ahora a la Palabra de Dios

Éxodo 34:29-35- Y aconteció que descendiendo Moisés del monte Sinaí con las dos tablas del testimonio en su mano, al descender del monte, no sabía Moisés que la piel de su rostro resplandecía, después que hubo hablado con Dios. 30Y Aarón y todos los hijos de Israel miraron a Moisés, y he aquí la piel de su rostro era resplandeciente; y tuvieron miedo de acercarse a él. 31Entonces Moisés los llamó; y Aarón y todos los príncipes de la congregación volvieron a él, y Moisés les habló. 32Después se acercaron todos los hijos de Israel, a los cuales mandó todo lo que Jehová le había dicho en el monte Sinaí. 33Y cuando acabó Moisés de hablar con ellos, puso un velo sobre su rostro. 34 cuando venía Moisés delante de Jehová para hablar con él, se quitaba el velo hasta que salía; y saliendo, decía a los hijos de Israel lo que le era mandado. 35Y al mirar los hijos de Israel el rostro de Moisés, veían que la piel de su rostro era resplandeciente; y volvía Moisés a poner el velo sobre su rostro, hasta que entraba a hablar con Dios.

Como acostumbro a decir, para tener un mejor entendimiento del mensaje que Dios tiene para nosotros hoy, nos será necesario hacer un breve repaso de historia. Estos versículos que estamos examinando hoy forman parte del pacto renovado que Dios hizo con su pueblo[1]. Son parte de la renovación del pacto porque como todos ustedes conocen, la primera vez que Moisés subió al monte Sinaí para recibir el pacto de Dios, el pueblo se rebelo contra Dios, hicieron un becerro de oro, le ofrecieron holocausto y dijeron: “…estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto…[2]” Hasta aquí el repaso de historia.

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Ahora bien, quizás algunos se pregunten, ¿por qué nos ha dicho esto? La razón por la que les he presentado estos breves detalles es porque la realidad es que el pueblo de ese entonces, en si demostró el síndrome de personalidad doble. En otras palabras, mientras Moisés estuvo con ellos, ellos se comportaron de cierta forma, pero cuando Moisés se les perdió de vista por unos días, ellos se comportaron de manera completamente opuesta. ¿Qué es el punto principal que deseo hacer con todo esto? El punto principal es que si esto le sucedió a ese pueblo, un pueblo que había presenciado las poderosas señales de Dios, entonces ¿cómo puede ser posible que algunos piensen que no les puede suceder, o está sucediendo a ellos? Así que manteniendo estos breves detalles en mente, continuemos ahora con nuestro estudio de hoy.

Examinemos ahora la primera pregunta de hoy; ¿por qué sufrimos de personalidad doble? La respuesta a esta pregunta la encontramos bien reflejada aquí cuando leemos: “…Y aconteció que descendiendo Moisés del monte Sinaí con las dos tablas del testimonio en su mano, al descender del monte, no sabía Moisés que la piel de su rostro resplandecía, después que hubo hablado con Dios. 30Y Aarón y todos los hijos de Israel miraron a Moisés, y he aquí la piel de su rostro era resplandeciente; y tuvieron miedo de acercarse a él…” ¿Por qué digo que esto responde nuestra primera pregunta? Lo digo porque aquí vemos que se nos dice que Aarón, y el resto del pueblo: “…tuvieron miedo de acercarse a él…” En otras palabras, Moisés de cierta forma fue rechazado por todos ellos. ¿Por qué le rechazaron? Le rechazaron porque Moisés ahora lucia muy, pero muy diferente. Dile a la persona que tienes a tu lado: “…la piel de su rostro era resplandeciente…”

Hermanos, la realidad de todo es que cuando hacemos un compromiso con Dios genuino, nosotros somos completamente transformados. Esto es algo que queda mejor expresado en las Palabras del apóstol Pablo en 2 Corintios 5:17 cuando leemos: “…De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas…” Dile a la persona que tienes a tu lado, Cristo nos transforma.

Pero la realidad es que a pesar de que somos completamente transformados por nuestro Señor y la Palabra de Dios, si el resultado no puede ser visto por otros, especialmente por los que viven en el mundo y los que no comparten nuestra fe, entonces el cambio que ha ocurrido en nosotros no tiene significado. Y es por eso que en Santiago 2:17 encontramos que se nos dice: “…Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma…” Dile a la persona que tienes a tu lado: permite que tu fe brille.

Algo que encuentro sumamente interesante en estos versículos es que: “…no sabía Moisés que la piel de su rostro resplandecía, después que hubo hablado con Dios…” Encuentro esto sumamente interesante porque creo que a la mayoría del pueblo de Dios de hoy, le sucede lo mismo. La mayoría del pueblo de Dios de hoy no se ha dado cuenta que su espíritu resplandece en este mundo de tinieblas. Es como nos dice el Señor en Mateo 5:14 cuando leemos: “…Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder…” Dile a la persona que tienes a tu lado: tu espíritu resplandece. Pero al demostrar una doble personalidad, lo que estamos haciendo es escondiendo la luz que ahora brilla en nosotros; escondemos el resplandor de Su gloria, misericordia, y amor.  Tenemos que darnos cuenta y estar completamente convencidos que nuestro espíritu resplandece.

Conocer la Palabra de Dios y no actuar según ella, es el error más grande que podemos cometer.  ¿Por qué digo esto? Lo digo porque conocer la Palabra de Dios y no actuar según ella nos convierte en pueblo rebelde, y esto es algo que no podemos, ni debemos permitir que suceda en nuestra vida. Hermanos, permitir que el resplandor de nuestro Señor Jesucristo brille con intensidad en todo momento es el área más importante de nuestra vida. ¿Por qué? Porque es el área donde Dios nos utiliza para cambiar a otros.  Esto todo nos conduce a la segunda pregunta de hoy.

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¿Qué debemos hacer para eliminar el síndrome de personalidad doble de nuestra vida? La respuesta a esta pregunta la encontramos aquí cuando leemos: “…Y cuando acabó Moisés de hablar con ellos, puso un velo sobre su rostro. 34 cuando venía Moisés delante de Jehová para hablar con él, se quitaba el velo hasta que salía; y saliendo, decía a los hijos de Israel lo que le era mandado. 35Y al mirar los hijos de Israel el rostro de Moisés, veían que la piel de su rostro era resplandeciente; y volvía Moisés a poner el velo sobre su rostro, hasta que entraba a hablar con Dios…” ¿Qué debemos hacer para eliminar el síndrome de personalidad doble de nuestra vida? Para eliminar el síndrome de personalidad doble de nuestra vida tenemos que quitarnos el velo. Dile a la persona que tienes a tu lado: quítate el velo.

Aquí vemos que se nos dice: “… cuando venía Moisés delante de Jehová para hablar con él, se quitaba el velo hasta que salía…” Para que entiendan bien el punto que deseo hacerles, debemos detenernos aquí por un breve momento y examinar la definición y el significado metafórico de la palabra “velo”.

La definición más simple de la palabra “velo” es: “1. Cortina o tela que cubre una cosa.  2. Prenda del traje femenino de calle, hecha de tul, gasa u otra tela delgada de seda o algodón, y con la cual solían cubrirse las mujeres la cabeza, cuello y a veces el rostro”[3]. Así que para todos los intentos y propósitos, según la definición, podemos ver que Moisés cubría su rostro mientras estaba entre el pueblo, pero descubría su rostro al entrar en la presencia de Dios.