En otras palabras, para evitar momentos desagradables, muchos se han hecho de la vista gorda en determinadas ocasiones. Pero recordemos que cuando actuamos de esta manera, no estamos beneficiándoles, y no estamos demostrándole nuestro amor. Esto es algo que queda bien declarado en Proverbios 13:24 cuando leemos “…El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; Mas el que lo ama, desde temprano lo corrige…”

En los versículos que estamos empleando en el día de hoy leemos “…Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica…”

Hermanos, existen muchas cosas que son licitas en este mundo, en otras palabras cosas que son rápidamente aceptadas y promovidas por el mundo, pero que no edifican. Es decir, cosas que van en contra del camino que Dios desea que sigamos. Y como padres cristianos que somos, tenemos que tomar el tiempo de prestar mucha atención a las actividades de nuestros hijos, y más que todo, tenemos que enseñarle dónde esta el peligro.

Una de las razones principales por la que hoy en día estamos viendo cosas horribles suceder en este mundo, esta directamente relacionada con la falta de Dios en la vida de muchos. Fijémonos bien en algo, para que entiendan con claridad lo que les estoy diciendo. En Deuteronomio 6:5-7 leemos “…Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. 6 Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; 7 y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes…” Pero desdichadamente, este mandato de Dios no es cumplido por muchos. Pensemos en esto por un momento para determinar si lo que les digo tiene sentido.

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¿Cuándo fue la última vez que te sentaste con tu hijo, hija, nieto, nieta, sobrino, sobrina, para orar? ¿Cuándo fue la última vez que te sentaste con tu hijo, hija, nieto, nieta, sobrino, sobrina, para enseñarle la verdad de Dios, y leer la biblia?

La triste realidad es que esta generación, es decir nuestra generación, creció sin aprender de Dios. La triste realidad es que no todos tuvimos el privilegio de tener un padre y madre, que se ocuparan y preocuparan por todo lo que hacíamos y pensábamos.

Esto es algo que sucedió, y desdichadamente continúa sucediendo porque en la mayoría de los casos, ambos padres tuvieron, o tienen que trabajar para sostener el hogar; esto significa que en la mayoría de los casos, las personas (padres y madres) llegaron a sus hogares cansadas y agotadas, y lo último que deseaban hacer es tener discusión o una confrontación. Esto por supuesto le abrió la puerta al enemigo, y por esa razón la mayoría de esta generación creció, y esta creciendo, haciendo lo que desagrada a Dios.

Es por eso que nunca debemos olvidar, que de la manera que nosotros criemos a nuestros hijos influenciara no solo a ellos, sino a todos los que le rodean, inclusive a los hijos de nuestros hijos, es decir, a futuras generaciones.

Dependiendo de nuestras acciones, nuestros hijos serán de bendición o serán de maldición en este mundo. Esto es algo que queda bien reflejado en Deuteronomio 11:26-28 cuando leemos “…He aquí yo pongo hoy delante de vosotros la bendición y la maldición: 27 la bendición, si oyereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, que yo os prescribo hoy, 28 y la maldición, si no oyereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, y os apartareis del camino que yo os ordeno hoy, para ir en pos de dioses ajenos que no habéis conocido…”

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En ocasiones es difícil decir que no a ciertas cosas, es difícil porque vemos como nuestros niños sufren al nosotros no permitirles que hagan algo que todos sus amiguitos hacen, o que esta de moda. Pero sepamos que si permitimos que ellos hagan lo que quieran, o lo que esta de moda; si no tomamos el tiempo de instruirles y enseñarles; tarde o temprano pagaremos la consecuencia de nuestras faltas. Esto es algo que queda bien reflejado en Proverbios 29:15 cuando leemos “…La vara y la corrección dan sabiduría; Mas el muchacho consentido avergonzará a su madre…”

Para concluir. Estamos en una época del año cuando nuestros hijos harán una lista de regalos que desean recibir, y cuando haremos regalos a aquellos que amamos. Claro esta en que a todos nos gustaría satisfacer todos los deseos de nuestros hijos y seres amados, pero recordemos que esto no siempre puede suceder.

Recordemos como nos dice la Palabra: “…Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica. 24 Ninguno busque su propio bien, sino el del otro…”

En ocasiones nosotros no nos damos cuenta del peligro en las cosas; pensamos que lo que nuestros niños hacen es exactamente eso, cosas de niños. Pensamos que son simple fantasías inofensivas y benignas, pero sepamos que lo que pensamos no es necesariamente correcto. Fíjense bien como esto queda bien declarado en Proverbios 14:12 cuando leemos “…Hay camino que al hombre le parece derecho; Pero su fin es camino de muerte…”

Al hacer nuestras compras de navidad, recordemos que como padres responsables, y como creyentes fieles, nuestra responsabilidad es de amoldar el corazón y la mente de nuestros hijos según Dios y no según las cosas de este mundo.

¿Cómo podremos lograr esto?

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Lo podremos lograr tomando el tiempo de enseñarles Su santa y divina Palabra. Tomemos el tiempo de enseñarle a nuestros hijos, nietos, sobrinos, que los poderes de las tinieblas no son quienes pelean por nosotros, sino que Dios pelea por nosotros Es como nos dice Deuteronomio 20:4 cuando leemos “…porque Jehová vuestro Dios va con vosotros, para pelear por vosotros contra vuestros enemigos, para salvaros….”

Enseñemos a nuestros hijos que no existe poder ni potestad más poderosa que nuestro Rey y Salvador. Esto es algo que queda bien declarado en Filipenses 2:9-11 cuando leemos “…Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, 10 para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; 11 y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre…”

Recordemos hoy y siempre al ir de compras para hacer nuestros regalos lo que nos dice la Palabra de Dios: “…Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica. 24 Ninguno busque su propio bien, sino el del otro…”

[1] 2 Crónicas 1:1-13; 1 Reyes 3:3-15
[2] Proverbios 22:5-6

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

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