Como les predique la semana pasada, los cristianos fieles no podemos detenernos nunca en nuestro caminar. En otras palabras, no podemos permitir que el enemigo nos detenga de avanzar hacia nuestra meta, la cual debe, y siempre tiene que ser, conducir una vida que agrada a Dios en todo momento.

Esto no significa que no atravesaremos por momentos difíciles, ya que como he predicado en numerosas otras ocasiones, ninguno de nosotros somos exentos de los ataques del enemigo. Y la realidad es que con frecuencia, estos ataques nos conducen al desanimo, y el desanimo en todo momento causara que nos retiremos del campo de batalla. En otras palabras, le cederemos territorio al enemigo, y esto es algo que nunca podemos hacer.

La razón por la que un cristiano fiel nunca debe cederle terreno al enemigo, es porque de hacer esto entonces no estaremos cumpliendo con el propósito que Dios tiene para con nosotros. Pero ahora la pregunta que surge es, ¿cómo podemos mantenernos firmes en todo momento? La realidad es que la respuesta a esta pregunta es bastante simple, de la manera que nosotros podemos mantenernos firmes en todo momento, es recordando con convicción, que nuestra fe no esta fundada en un mito, leyenda, o política humana. Nuestra fe esta fundada en la palabra de Dios, y sobre el nombre que es sobre todo nombre [1], nuestra fe esta fundada y basada en Cristo Jesús.

Pero desdichadamente existen muchas personas, e incluso cristianos, que no tienen una convicción solida acerca de la fe, es decir, no han edificado su vida completamente sobre Cristo. Así que para ayudar a todos aquellos a edificar sobre la roca de nuestra salvación, hoy deseo que estudiemos acerca de la fundación del templo que le hemos construido a Dios.

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Mateo 7:24-27Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. 25 Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. 26 Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; 27 y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.

A pesar de que no todos somos arquitectos, albañiles, carpinteros, o trabajamos en la construcción, alegóricamente, toda persona es responsable de edificar una estructura. La razón por la que digo esto es porque nuestra vida es una obra de construcción constante, y dependiendo de cómo edificamos, determinara nuestro futuro. Además, no podemos ignorar la realidad de que al aceptar a Cristo como nuestro Rey y Salvador, ahora somos morada del Espíritu Santo [2].

Para que entiendan bien lo que les estoy diciendo, fíjense bien en las palabras del apóstol Pablo a la iglesia en Efeso en Efesios 2:19-22 cuando leemos: “…Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, 20 edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, 21 en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; 22 en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.” Despierta a la persona que tienes a tu lado y dile: el Espíritu Santo mora en ti.

Como podemos apreciar, todo cristiano fiel ahora es morada del Espíritu Santo, y esto es una grandiosa bendición, pero para retener esta gran bendición, debemos y tenemos que constantemente examinar la fundación y la construcción de esta morada.

La razón por la que digo esto es porque como todos sabemos, cuando la fundación de una estructura no es vertida correctamente, toda estructura construida sobre ella, tarde o temprano se vendrá abajo. ¿Qué les quiero decir con todo esto? Lo que les estoy diciendo es que tenemos que cautelosamente examinar la fundación y estructura de nuestra vida cristiana, ya que existen muchos que no han construido correctamente.

En otras palabras, existen muchos cristianos que han edificado, pero la fundación quizás no fue vertida correctamente, y ahora se encuentra llena de rajaduras y puntos débiles, los cuales tarde o temprano causaran que la estructura se derrumbe. Ahora la pregunta que debemos hacer es: ¿De qué forma tenemos que construir?

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La respuesta a nuestra pregunta es fácilmente encontrada aquí cuando leemos: “…Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca…” Como todos sabemos, para edificar una casa, edificio, o un rasca cielos, se necesitan planes y dibujos hechos por arquitectos e ingenieros, que detallan instrucciones específicas de cómo construir la estructura, y los materiales que tienen que ser usados.

Pero quizás más importante aún, los responsables de la construcción y mantenimiento tienen que ser personas obedientes que sigan las especificaciones, porque de otra manera la estructura puede derrumbarse. Quizás no sea algo que ocurra de inmediato, aunque en ocasiones puede ser que si. Pero de algo que si podemos estar seguros es de que una estructura que no ha sido construida y mantenida correctamente, eventualmente se derrumbara, y dependiendo de cuando, podrá causar grandes daños, heridos, y muertos.

No sé cuantos se recordaran de esto, pero hace unos años atrás en uno de los estados del norte, parte de un centro comercial se derrumbo debido a las fallas estructurales. Gracias a Dios este desastre ocurrió durante horas de la noche cuando el lugar estaba cerrado, y no hubo heridos ni muertos. ¿Se recuerda alguien de este incidente?

Como les mencione, esto sucedió hace varios años atrás, así que no me recuerdo donde fue que sucedió exactamente, pero si me recuerdo que por un tiempo no hubo un canal de televisión que no lo reportara. Y la razón principal por la que causo tan gran sensación, fue porque la investigación descubrió que la estructura se había derrumbado, debido a que los constructores no habían usado los materiales indicado en los planos.

La investigación descubrió que para tratar de reducir los costos de construcción, e intentar terminar el proyecto más rápido, los constructores habían usado materiales inferiores a los que estaban indicados en los planes. En otras palabras, los constructores no escucharon el consejo del arquitecto y el ingeniero, y definitivamente no hicieron lo que estaba indicado en los planes. Si recuerdo correctamente, todo estaba centrado en las vigas de acero que sostenían el segundo piso y el techo. ¿Por qué les he mencionado todo esto?

Les he mencionado todo esto porque como podemos observar en los versículos que estamos estudiando hoy, el Señor nos dice que para construir la morada para el Espíritu Santo correctamente, tenemos que escuchar y hacer. Fíjense bien como el Señor nos dice aquí cuando leemos: “…que me oye estas palabras, y las hace…” La realidad es que Dios mismo nos ha dibujado y entregado el plano que debemos seguir con instrucciones específicas, y este plano es la Biblia. Dile a la persona que tienes a tu lado, Dios nos entrego el plano.

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Pero lo que sucede con frecuencia es que el hombre no siempre sigue los planes de Dios, y busca reemplazarlos con su propia opinión y/o sabiduría. Pero la realidad es que a pesar de lo alto que tu coeficiente intelectual pueda ser, nuestra inteligencia y sabiduría nunca se acercaran a la de Dios [3]. Y es exactamente por esta razón que en Proverbios 3:7 se nos advierte claramente: “…No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y apártate del mal…”

Ahora bien, cuando llegamos a los caminos del Señor y le aceptamos como nuestro Rey y Salvador, todos comenzamos a edificar sobre la fundación correcta, “…la roca….” Pero como les dije al inicio, nuestra vida es una obra de construcción constante, y lo que sucede con frecuencia es que a través del tiempo, muchos comienzan a sustituir los materiales requeridos (santidad, lealtad a la palabra de Dios, principios bíblicos, etc.), por materiales completamente inferiores (modas, políticas de hombres, costumbres, etc.). Y hacer esto, en toda ocasión nos conduce a que eventualmente remplacemos el material más importante de todos. ¿Cuál es el material más importante de todos?