Como todos sabemos, estamos a principio de un nuevo año. Esto significa que una nueva etapa de nuestra vida está por iniciar, en la cual, como les predique la semana pasada, nosotros mismos somos los que elegimos en qué dirección procederemos.

Digo esto porque Dios, en Su infinita gracia y misericordia, nos creo a su imagen y semejanza, y nos dio el libre albedrió [1].  Nosotros somos los que escogemos entre el bien y el mal, ya que Dios no tienta a nadie [2], pero esta libertad en ocasiones es confundida por muchos con el libertinaje, y todo esto a pesar de que estas palabras, tienen una definición muy diferente. Para que entiendan bien lo que les estoy tratando de decir, permítanme definir estas palabras.  Según el diccionario de la Real Academia Española, las definiciones de estas palabras son las siguientes.

Libertad: “1. Facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos. 2. Estado o condición de quien no es esclavo. 3. Estado de quien no está preso”.

Libertinaje: “Desenfreno en las obras o en las palabras”. En otras palabras, el libertinaje es desmandarse, entregarse desordenadamente a los vicios y maldades.

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Así que como podemos apreciar, la libertad procede de Dios, y el libertinaje procede del mundo.  Esto significa que la libertad que Dios nos ofrece nos hace libres, mientras que el libertinaje que el mundo ofrece nos conduce nuevamente a la trampa del enemigo. ¿Por qué les he dicho estas cosas?

Les he dicho estas cosas, y he tomado el tiempo de definir estas palabras, porque como les dije hace unos segundos, estamos iniciando una nueva etapa en nuestra vida.  No existe nada que ninguno de nosotros podamos hacer que pueda cambiar lo que ya sucedió, pero si tenemos la libertad de escoger lo que sucederá en nuestro futuro.  Ninguno de nosotros podemos cambiar nada de lo que ya ha sucedido, pero si podemos asegurarnos de no cometer los errores del pasado.

Todos aquí podemos escoger hoy, que serviremos a Dios fielmente; todos aquí podemos escoger hoy, que le daremos a Dios el primer lugar en nuestra vida; todos aquí podemos escoger hoy, que reparáremos nuestra vida de oración. Pero la realidad de todo es que a pesar de que determinemos estas cosas, cumplirlas en ocasiones no será fácil.

No se nos hará fácil debido a las presiones de este mundo, y las influencias de aquellos que nos rodean.  Pero no obstante las situaciones que se presenten, no obstante las condiciones que puedan existir en nuestra vida, la meta de todo cristiano debe, y tiene que ser, acercarse más a Dios. Pero, ¿cómo podemos lograr esto? Pasemos ahora a la palabra de Dios.

Josué 1:5-7Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé. 6 Esfuérzate y sé valiente; porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos. 7 Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas.

Como acostumbro a decir, para tener un mejor entendimiento del mensaje que Dios tiene para nosotros en el día de hoy, nos será necesario hacer un breve repaso de historia.

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A través de estudios bíblicos, aprendemos que Moisés fue el hombre quien Dios usó para liberar al pueblo de Israel de la esclavitud a Egipto [3]. Demás está decir que la libertad de la esclavitud a Egipto produjo gran gozo en este pueblo; pero, lamentablemente, en cuanto ellos comenzaron a experimentar adversidades, el gozo inicial que ellos sintieron pronto se convirtió en desobediencia y rebeldía. ¿Por qué sucedió esto?

Esto es algo que sucedió debido a que ellos en vez de concentrarse en las promesas de Dios, escogieron concentrase en algunas de las buenas cosas que habían experimentado en el pasado, y esto les condujo a la rebeldía y desobediencia a la palabra de Dios.

La rebeldía y desobediencia de este pueblo se multiplico de tal manera, que cuando vieron que tendrían que luchar por la Tierra Prometida en contra de lo que aparentaba imposible [4], ellos decidieron regresar a Egipto [5]. Y quizás ya algunos de ustedes se deben estar preguntando, ¿por qué es necesario que sepamos estos detalles? Bueno, existen dos razones muy importantes por la que debemos saber estos detalles históricos.

La primera razón es porque en estos breves detalles históricos, podemos ver fácilmente reflejado, que si no mantenemos nuestra mirada en Dios, y nos concentramos en Su palabra y promesas, entonces le estamos abriendo la puerta al enemigo para que entre a sembrar duda, rebeldía, y desobediencia en nuestro corazón.

La segunda razón es que en estos breves detalles históricos podemos fácilmente ver reflejado, que si no mantenemos nuestra mirada fija en Dios y Sus promesas, entonces dejaremos de buscar las ricas y futuras bendiciones que Dios tiene para nosotros, y quedaremos atrapados en el dolor y sufrimiento del pasado. Así que manteniendo estos breves detalles en mente, continuemos ahora con el estudio bíblico de hoy.

Como les dije, la meta de todo cristiano debe, y tiene que ser, acercarse más a Dios. Pero, esto es algo que en ocasiones se nos dificulta debido a las situaciones que se presentan en nuestra vida, o a las tribulaciones por las que nos toca atravesar. Pero si existe una manera de vencer estos obstáculos, y lo que tenemos que hacer es exactamente lo que encontramos aquí en los versículos que estamos estudiando hoy.

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Aquí vemos que la palabra de Dios nos dice: “…Esfuérzate y sé valiente…”, y esto es exactamente lo que tenemos que hacer, especialmente al vernos confrontados con situaciones que aparentan insuperables, y momentos que producen dolor y/o angustia en nuestra vida.  Ya que metafóricamente, la Tierra Prometida para los cristianos es la paz que Dios nos entrega cuando nos acercamos a Él [6], y el gozo que sentimos en conocerle [7]. Dile a la persona que tienes a tu lado: el gozo y paz nunca deben depender de circunstancias externas.

La realidad es que nada en esta vida es fácil; lograr nuestras metas y/o alcanzar nuestros sueños es algo que toma esfuerzo y determinación.  Pero la realidad de todo es que en ocasiones las situaciones que se presentan pueden, y en muchas ocasiones causan, que nos demos por vencido, y que veamos las bendiciones de Dios como maldición.  Esto fue lo que le sucedió al pueblo que Dios libero; al ellos verse confrontados con el hecho de que tendrían que luchar para tomar posesión de la Tierra Prometida [8], ellos dejaron de ver la bendición de la promesa de Dios, y comenzaron a verla como maldición.  Para que entiendan bien el mensaje que deseo traerles en el día de hoy, permítanme darles mi testimonio personal.