Hoy es un día muy especial para los cristianos; hoy es el día en que todos los cristianos alrededor del mundo, nos reunimos para conmemorar la resurrección de nuestro Señor Jesucristo.  Hoy es el día cuando por tradición celebramos la victoria que Jesucristo tuvo sobre la muerte. Pero como les he predicado y enseñado en otras ocasiones, la realidad es que Jesucristo no resucito un domingo como la doctrina y/o tradición enseña. Permítanme recapitular el estudio acerca de la crucifixión, y resurrección del Señor, antes de proceder a la predicación de hoy.

Según la doctrina popular (establecida por la iglesia católica), la cual se ha transformado en la tradición que muchos cristianos siguen, Jesucristo fue crucificado y murió un viernes (de aquí inventaron el viernes santo), y resucito el domingo. El problema que existe con todo esto, es que esta doctrina es fácilmente desmentida con solo leer la biblia.  Fíjense bien como sucedió todo para que no permitan ser engañados.

La biblia establece que un día se compone de 24 horas (12 horas de día, y 12 hora de noche) [1]. Jesucristo nos dijo claramente que él estaría en el corazón de la tierra tres días, y tres noches [2]. Así que basándonos estrictamente en la palabra de Dios, esto significa que tres días es un periodo de 72 horas (3 x 24 = 72); ¿estamos de acuerdo hasta aquí?  Bueno, aquí es donde se pone interesante la cosa, y podemos fácilmente descubrir la doctrina herética que muchos siguen por tradición.

Digo esto porque una cosa que queda rotundamente establecida en los evangelios, es que Jesucristo murió en la cruz alrededor de las tres de la tarde [3]; (para ellos el día comenzaba a las seis de la mañana; cuando contamos nueve horas iniciando a las seis de la mañana, obtenemos las tres de la tarde). Entonces, cuando nos basamos estrictamente en la palabra de Dios, con un simple cálculo matemático nos damos cuenta de la mentira. No quiero dedicar mucho tiempo a este aspecto en el día de hoy, pero si deseo que hagamos el cálculo matemático para que comprobemos la verdad.

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Del viernes tres de la tarde a sábado tres de la tarde es un día (24 horas); del sábado tres de la tarde al amanecer del domingo (la palabra de Dios nos dice que la tumba fue hallada vacía el primer día de la semana [4]), estamos hablando de alrededor mediodía (14-15 horas). Así que como podemos apreciar, cuando nos basamos estrictamente en la palabra de Dios, no es difícil concluir que si el Señor murió un viernes por la tarde, y resucitó al amanecer de un domingo, lo máximo que Él pudo estar en el corazón de la tierra fue un día y medio. Así que con solo prestar atención a lo que la palabra de Dios nos revela, la herejía pronto queda descubierta, y podemos confiadamente afirmar que Jesús no murió un viernes y que resucitó un domingo.

La realidad es que para que se cumpla lo que el Señor nos enseña acerca de Su muerte y resurrección, Él tuvo que morir un miércoles a las tres de la tarde, y resucitar el sábado. Nuevamente esto es algo que podemos fácilmente comprobar con un simple cálculo matemático.

Fíjense bien, de miércoles tres de la tarde a jueves tres de la tarde 24 horas; del jueves tres de la tarde a viernes tres de la tarde, 24 horas; del viernes tres de la tarde a sábado tres de la tarde, 24 horas; así que aquí tenemos “tres días y tres noches”, 72 horas exactas, y esto fue lo que dijo el Señor. Dile a la persona que tienes a tu lado: Dios cumple su palabra [5]. ¿Qué les estoy diciendo con todo esto?

Lo que les estoy diciendo es que hoy no es el día de resurrección. En un día como hoy, el primer día de la semana, las mujeres que se dirigieron al sepulcro comprobaron que Jesucristo había resucitado.

Bueno, hasta aquí la recapitulación acerca de la falsa doctrina y tradición seguida por muchos acerca de la resurrección del Señor. Como hemos podido entender, hoy no es el día de resurrección sino que es el día de confirmación.

Pero como les dije al inicio, la predicación de hoy no es para enfocar la doctrina establecida por hombres, sino que es para enfocarnos en las señales que el Señor hizo en la cruz, y lo que representan para nosotros. Pasemos ahora a la palabra de Dios.

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Mateo 27:51-54Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron; 52 y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; 53 y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos. 54 El centurión, y los que estaban con él guardando a Jesús, visto el terremoto, y las cosas que habían sido hechas, temieron en gran manera, y dijeron: Verdaderamente éste era Hijo de Dios.

Ahora bien, como les indique en la predicación de la semana pasada, el Señor había hecho grandes prodigios y señales durante Su ministerio. Él había sanado a los ciegos, a leprosos, liberado a endemoniados, y había resucitado a Lázaro después de cuatro días de muerto [6].

La realidad es que los milagros y señales que Él había hecho impactaron grandemente al pueblo de ese entonces, y todo esto quedo grabado por siempre en la biblia.  Pero las señales que él hizo en la cruz son las que quizás más nos impacten a nosotros en la actualidad, y es exactamente en esto que deseo que nos concentremos en el día de hoy.  ¿Qué señales hizo Jesús en la cruz?

La primera señal que Jesucristo hizo en la cruz al morir, y es la que más nos impacta a nosotros hoy en día la encontramos aquí cuando leemos: “…Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo…” Y quizás alguno no vean la profundidad del significado de esta señal, así que para que entiendan bien el punto principal de esta señal, debemos detenernos aquí por un breve momento para analizar el velo del templo [7].

Según los historiadores, el velo del templo tenia aproximadamente unos 65 pies de altura, y cuatro pulgadas es espesor. Como podemos apreciar, el velo era algo grande y pesado. Según algunos eruditos de la palabra, para poderlo enrollar se necesitaba alrededor de 70 hombres, y se dice que el historiador Josefo dijo que “dos caballos atados a cada lado no podían romperlo”. Sin embargo, al morir Jesús “…el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo…” sin que nadie lo tocara.  Dile a la persona que tienes a tu lado: de arriba abajo ¿Qué significado tiene esto para nosotros? Este hecho contiene dos grandes significados para nosotros.

Primero; el hecho de que el velo se rasgo de “arriba abajo” nos permite claramente entender que esto no fue obra de hombres, ya que como les acabo de describir, el velo media unos 65 pies de altura.

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Esto significa que para que un hombre, o un grupo de hombres, pudiesen llevar acabo rasgar el velo, ellos hubiesen tenido que construir un andamio (plataforma) de por lo menos 70 pies de altura, y luego, de forma alguna, cortar el material que tenía un espesor de cuatro pulgadas.

Así que podemos confiadamente concluir, que de la única manera que este velo fue rasgado fue por la mano de Dios, y esto es algo que se hace evidente cuando leemos que fue rasgado de “arriba abajo”. En otras palabras, el simbolismo aquí es “del cielo a la tierra”.

Segundo; el hecho de que el velo se rasgo representa que con el sacrificio perfecto del Señor en la cruz, la separación que existía entre Dios y el hombre fue eliminada. ¿Cómo puedo decir esto con tanta confianza?