Como he predicado en otras ocasiones, Dios está buscando a siervos fieles. Dios está buscando a personas que le amen, y que le alaben en espíritu y en verdad. Dios está buscando a personas dispuestas a dejar su vida a un lado, para completamente seguir a Jesucristo. Pero, ¿cómo podemos llegar a ser buenos siervos de Cristo?

Bueno, una de las personas más prominentes en la biblia, que sin duda alguna fue un buen siervo de Jesucristo, fue el apóstol Pablo. Digo esto porque después de su encuentro con Jesús, la vida de Pablo cambio drásticamente, y él se convirtió en uno de los pilares de la iglesia.

Después de su muerte, sus epístolas son las más estudiadas por los cristianos alrededor del mundo. Esto es a pesar de que Pablo no pudo llevar el evangelio de Jesucristo por todo el mundo conocido por sí solo, sino que él tuvo ciertos compañeros y ayudantes, quienes le sirvieron de apoyo durante distintas épocas de su ministerio.

Así que esta noche nos concentraremos en solo uno de ellos, esta noche nos vamos a concentrar en Timoteo. Esta noche vamos a estudiar parte de la primera epístola a Timoteo, ya que en ella encontraremos lo que debemos y tenemos que hacer, cuando realmente deseamos ser un buen siervo de Cristo. Pasemos ahora a la palabra de Dios.

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1 Timoteo 4:6-12Si expones estas cosas a los hermanos serás buen ministro de Jesucristo, nutrido de las palabras de la fe y de la buena doctrina, la cual has seguido de cerca. 7 Desecha las fábulas profanas y de viejas, y ejercítate para la piedad. 8 Porque el ejercicio físico para poco aprovecha; pero la piedad para todo aprovecha pues tiene promesa para la vida presente y para la venidera. 9 Fiel es esta palabra y digna de toda aceptación. 10 Porque para esto mismo trabajamos arduamente y luchamos, pues esperamos en el Dios viviente, quien es el Salvador de todos los hombres, especialmente de los que creen. 11 Estas cosas manda y enseña. 12 Nadie tenga en poco tu juventud; pero sé ejemplo para los creyentes en palabra, en conducta, en amor, en fe y en pureza. (RVA 2015)

Ahora bien, como acostumbro a decir, para tener un mejor entendimiento del mensaje que Dios tiene para nosotros hoy, nos será necesario hacer un breve repaso de historia. Así que ahora debemos preguntarnos, ¿quién fue Timoteo?

Según los estudios bíblicos, Pablo conoció a Timoteo alrededor del año 50 d.C. cuando llego a Derbe y Listra, y los cristianos en Listra e Iconio tenían muy buen concepto de él [1]. Fue debido a esto que Pablo lo escogió a la tarea de misionero, y después de viajar con el apóstol anunciando el evangelio de Jesucristo por las regiones por varios años, Pablo dejo a Timoteo encargado de la obra en Efeso [2].

La realidad es que existen muchos predicadores, que cuando hablan de Timoteo, le caracterizan como alguien joven, pero la realidad es que Timoteo no era tan joven como muchos piensan. Digo esto porque cuando investigamos un poco acerca de este siervo, descubrimos que la opinión popular es que Pablo conoció a Timoteo alrededor del 50 d.C. Y es importante notar que cuando Pablo primero le conoció, Timoteo ya era un creyente; esto nos indica que Timoteo no era un niño o adolecente, sino que era considerado un adulto.

También es importante notar que los historiadores y teólogos concuerdan en que Pablo escribió la primera epístola a Timoteo desde Macedonia, alrededor del 62-63 d.C, mientras Timoteo le estaba sirviendo como representante en Efeso, y quizás en otras iglesias en la provincia romana de Asia. Y que el tema y propósito de esta epístola fue para proveerle a Timoteo como una especie de manual de liderazgo, para que él tuviese una guía efectiva de sus responsabilidades durante la ausencia de Pablo en Macedonia [3].

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Esto significa que Timoteo era de doce a trece años mayor que cuando Pablo primero le conoció, así que basado en el hecho de que las personas en ese entonces no eran consideradas como adultos hasta alrededor de los veinte años, y el hecho de que habían pasado alrededor de doce a trece años desde que Pablo conoció a Timoteo, podemos confiadamente asumir que Timoteo tenía alrededor de unos treinta y dos a treinta y tres años de edad, cuando Pablo lo dejo encargado de la obra en Efeso.

¿Por qué les he dicho todo esto? La razón por la que les he proveído este breve repaso histórico, es para que nos demos cuenta que en ese entonces Timoteo quizás era considerado como joven para el llamado pastoral que ejercía,  pero sin lugar a duda alguna, todos los consejos que Pablo le dio a Timoteo son aplicables tanto para jóvenes, como para los no tan jóvenes. Así que manteniendo estos breves detalles históricos en mente, continúenos ahora con nuestro estudio bíblico de hoy, para descubrir cómo ser un buen siervo de Cristo.

Ahora debemos preguntarnos: ¿Cuál fue el primer consejo que Pablo le dio a Timoteo, y nos da a nosotros en el día de hoy?  La respuesta a esta pregunta la encontramos en el vers. 7 donde se nos dice: “Desecha las fábulas profanas y de viejas, y ejercítate para la piedad”;  otra traducción de este versículo nos dice: “Pero rechaza los cuentos irreverentes y tontos, y más bien entrénate para una vida dedicada a Dios.” (PDT). ¿Qué les estaba diciendo Pablo a Timoteo, y nos dice a nosotros hoy? Lo que Pablo le estaba diciendo a Timoteo, y nos dice a nosotros hoy es, no pierdas tu tiempo.  Dile a la persona que tienes a tu lado: no pierdas tu tiempo.

¿Qué les quiero decir con esto?  Hermanos, la realidad es que en esta era moderna en la que vivimos, resulta increíble la facilidad con que nosotros perdemos el tiempo. Sin lugar a duda alguna, nosotros vivimos en la era de las distracciones, y de los problemas de concentración. Hoy en día, existen tantas formas de desperdiciar el tiempo, que nuestras opciones son ilimitadas.

Por ejemplo; hablemos de la televisión. Con cada día que pasa aparecen más películas, más programas, más series, más eventos deportivos televisados, y más espectáculos, que consumen nuestro tiempo. Hace solo unos años atrás, por lo menos existía la limitante de que podías ver solo lo que estaban transmitiendo en ese momento en la televisión, y debías ajustarte a la programación. Yo me acuerdo que cuando era un niño, y durante la mayor parte de mi adolescencia, que solamente existían tres o cuatro canales de televisión, y que la programación se terminaba a las doce de la noche.  Pero hoy en día con las nuevas plataformas como Netflix, Amazon Prime, Hulu, etc. etc, te puedes pasar todo el día y/o la noche, viendo lo que quieras, en el momento que quieras verlo.

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¿Y qué me dicen del Internet? Si tocamos el tema del internet, también encontramos que podemos pasar horas inmersos en Youtube, Facebook, Instagram y Twitter, y cuanta red social se invente, sin darnos cuenta de todo el tiempo que estamos desperdiciando allí, hasta que es demasiado tarde.

Y no hablemos de los teléfonos inteligentes; la realidad es que estos dispositivos también nos invitan a malgastar el tiempo. Hoy en día las personas están completamente adictas a los teléfonos. La realidad es que vivimos prácticamente pegados a los teléfonos móviles para revisar redes sociales, correos electrónicos, y un sin fin de cosas que van quitando tiempo de calidad a otras actividades que lo valen. El uso de aplicaciones como Facebook, Whatsapp o Instagram, cada día se tornan más populares y esclavizantes, consumiendo el tiempo libre que tenemos.

Quiero que pensemos en algo; hoy hace exactamente ocho semanas desde que iniciamos el del 2019. Y ahora pregunto: ¿qué hemos hecho con nuestro tiempo? ¿Hemos tomado el tiempo de evangelizar? ¿Hemos tomado el tiempo de orar? ¿Hemos tomado el tiempo de trabajar para la obra de Dios? ¿A cuántas personas les has hablado de tu iglesia? ¿A cuántas personas has invitado a la iglesia? Estas no son preguntas para que nadie me las conteste, pero si en realidad queremos ser buenos siervos de Cristo, tenemos que dejar de perder el tiempo, y tenemos que obrar para Dios.

Hermanos, el tiempo es un recurso que Dios nos ha dado, y como todos los recursos, Él espera que los aprovechemos al máximo, que le saquemos todo el provecho posible,  porque como nos dice claramente la palabra de Dios, la vida es como neblina [4], hoy estamos aquí, pero mañana quizás no.

En la epístola a los efesios, en Efesios 5:15-16 encontramos que el apóstol Pablo les dijo lo siguiente: “Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.” (RVA1960). Hermanos, tenemos que aprovechar bien el tiempo que Dios nos ha dado. Y la mejor forma de hacer esto, es tomando un inventario de lo que hacemos con nuestro tiempo. Solo cuando hacemos esto descubriremos las actividades que se están robando nuestro tiempo.

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