Predicas Cristianas – Predicaciones Cristianas

Tal parece que un buen por ciento de las personas que hoy en día claman ser cristianos, (esto es a su manera), o de lo contrario han endurecido su corazón al evangelio.  Ahora debemos preguntarnos, ¿Por qué han endurecido su corazón al evangelio?

No sé la razón por la que esto ha sucedido en otros países, pero yo diría que aquí en los Estados Unidos, la mayor razón es porque la mayoría de las personas se han convencido, o dejado convencer, que no necesitan de Dios.

Esto por supuesto es la idea más absurda que existe, ya que todos en todo el mundo lo que realmente necesitamos es más de Dios; sin embargo, en este país, y otros países desarrollados, muchos han substituido a Dios y a Cristo por la buena vida.

A pesar de que en este mismo momento alrededor del mundo están muriendo cientos, sino miles de personas en conflictos armados, y guerras;  a pesar de que alrededor del mundo motines y protestas están tomando lugar en las calles de las ciudades, y confrontaciones violentas con las autoridades suceden con frecuencia, la mayoría de las personas no quieren escuchar de Dios, y los que claman ser cristianos, un gran por ciento de ellos en realidad no son verdaderos cristianos, ya que han escogido perseverar en las mentiras, fabulas, y cuentos, en vez de la Palabra de Dios.  Como les dije, la mayoría de las personas han endurecido su corazón al evangelio.  ¿Qué triste verdad?

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Pero ahora debemos preguntarnos, ¿que sucedería si el mundo recibiere el evangelio de Jesucristo y la Palabra de Dios con un corazón dispuesto?  Este será el tema que estaremos explorando en el día de hoy.  Pasemos ahora a la Palabra de Dios.

Salmo 67:1-7Dios tenga misericordia de nosotros, y nos bendiga; Haga resplandecer su rostro sobre nosotros; Selah  2 Para que sea conocido en la tierra tu camino, En todas las naciones tu salvación.  3 Te alaben los pueblos, oh Dios; Todos los pueblos te alaben.  4 Alégrense y gócense las naciones, Porque juzgarás los pueblos con equidad, Y pastorearás las naciones en la tierra. Selah  5 Te alaben los pueblos, oh Dios; Todos los pueblos te alaben.  6 La tierra dará su fruto; Nos bendecirá Dios, el Dios nuestro. 7Bendíganos Dios, Y témanlo todos los términos de la tierra.

Aquí vemos que lo primero que el salmista dice es: “…Dios tenga misericordia de nosotros, y nos bendiga…”  ¿Por qué inició el salmo de esta manera?

Lo inicio de esta manera porque como todos nosotros sabemos, el pueblo que Dios eligió, el pueblo que Dios salvo de las manos del Faraón y de los enemigos que le rodeaban y buscaban destruirle, en vez de seguir lo que Dios les revelaba a través de los profetas y las escrituras, se convirtieron en pueblo rebelde.

El pueblo elegido de Dios, en más de una ocasión le dio las espaldas al Santo de Israel, para seguir tras doctrinas y religiones paganas.  Y es exactamente por esa razón que lo primero que el salmista dice aquí es “…Dios tenga misericordia de nosotros…”

Hermanos, y esto es exactamente lo que el mundo de hoy más necesita.  Dile a la persona que tienes a tu lado: necesitamos la misericordia de Dios.  ¿Por qué digo que esto es exactamente lo que el mundo, y en realidad todos nosotros más necesitamos?

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Digo que el mundo y todos nosotros necesitamos la misericordia de Dios, porque la gran realidad es que la mayoría de la humanidad, ha hecho lo mismo que hizo el pueblo escogido de Dios.  La mayoría de la humanidad, incluyendo a un gran por ciento de supuestos cristianos, le han dado las espaldas a Dios, y no viven Su palabra, sino que escogen seguir doctrinas y métodos establecidos por hombres que mejor se adapte a su estilo de vida o manera de ser.

Tal parece que muy pocos creyentes desean escuchar la verdad de Dios; tal parece que muy pocos creyentes están dispuestos a examinar su vida contra la Palabra de Dios. 

Nadie quiere escuchar que pecan[1], nadie quiere escuchar que tenemos que perseverar en la santidad[2], nadie quiere escuchar que tenemos una misión que cumplir[3]. ¡Nadie quiere escuchar la verdad[4]!  Pero la realidad es que Dios ha llamado a Su pueblo a que pase lo que pase, y digan lo que digan, prediquemos Su verdad.

Esto es algo que queda bien reflejado en Ezequiel 3:11 cuando leemos: “…Y ve y entra a los cautivos, a los hijos de tu pueblo, y háblales y diles: Así ha dicho Jehová el Señor; escuchen, o dejen de escuchar…”  Quieras escucharlo o no, todos tenemos que cambiar nuestra manera de ser.  Quieras escucharlo o no, todos necesitamos entregarle a Dios la posición número uno en nuestra vida.

En Éxodo 20:3 la Palabra de Dios nos dice: “…No tendrás dioses ajenos delante de mí….”  Y quizás muchos piensen, bueno eso no es conmigo, yo no tengo otros dioses, ni estatuas, ni ídolos, ni nada de eso.  Pero como he repetido en numerosas ocasiones, los dioses ajenos son mucho más que simple objetos materiales.

Un dios ajeno puede ser una persona, su ocupación o profesión, los deportes, un pasatiempo, o cualquier otra cosa que nos robe el tiempo que debemos dedicarle a Dios.  ¿Creen que no existen Dioses ajenos en su vida?  Reflexionen en lo que les voy a decir a continuación, y contéstese la pregunta a usted mismo; no se olvide de ser honesto con usted mismo.

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Un día se compone de 24 horas, cada hora tiene 60 minutos, y cada minuto se compone de 60 segundos.  Hagamos ahora una ecuación matemática de toda esta información para determinar cuantos segundos existen en un día.

La ecuación matemática es: 60 x 60 x 24 y el resultado es 86,400.  Esto quiere decir que Dios nos ha regalado 86,400 segundos por día.  Ahora pregunto, ¿cuántos de estos segundos le dedicas tú exclusivamente a Dios?   Dile a la persona que tienes a tu lado: necesitamos la misericordia de Dios.

Continuando vemos que el salmista dice: “…Haga resplandecer su rostro sobre nosotros…”  Inmediatamente después de pedir la misericordia de Dios, el salmista pide que el rostro de Dios resplandezca sobre el pueblo.  Y esto es exactamente lo que todos nosotros debemos buscar en todo momento.

No sé cuantos de ustedes se han dado cuenta, pero en numerosas ocasiones cuando oro por una persona, yo le pido al Padre que permita que el rostro de Jesucristo sea reflejado en la persona por la que oro.